¿Por qué los galleros siguen defendiendo las riñas? - LA GACETA Tucumán

¿Por qué los galleros siguen defendiendo las riñas?

Aunque la práctica está prohibida por inconstitucionalidad de ley, los habitués de esta actividad siguen reclamando ¿un derecho?

28 Oct 2021 Por Nicolás Sánchez Picón
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CONTROVERSIA. En las últimas semanas, el tema de la prohibición de las riñas en Tucumán ha enfrentado a adeptos y detractores. la gaceta / archivo

En el fondo de algunas casas, en clubes o en galpones clandestinos, las riñas de gallos se siguen haciendo en Tucumán. Están prohibidas por una medida cautelar, y hace pocos días se declaró la inconstitucionalidad de la ley que las habilitaba en la provincia, pero los aficionados a esta práctica siguen luchando y manifestándose por dejar la clandestinidad.

El viernes 22, pasadas las 20, un grupo de aproximadamente 50 galleros se presentó en la casa de Ivana Acevedo, la activista que inició la demanda que suspendió las riñas en Tucumán, para mostrar su rechazo al juicio. “Legalización”, fue la consigna que repitieron hasta el cansancio. “Hay que marcar la gravedad del asunto. Cuando querés hacer una queja, vas a tribunales, no a la casa de una activista -explica Acevedo-; lo veo como una violación a mi privacidad. Además, yo estaba sola... eran todos varones, creo que sólo había dos mujeres”

La joven, a pesar de los gritos, bocinazos y tambores, llegó a escuchar lo que algunos de los presentes comentaban. “Pedían que se permitan hacer las riñas, decían que no nos iban a dejar vivir, que iban a estar todo el tiempo acá, y cada vez más personas. Por supuesto, repetían que soy mujer y que no entiendo nada de las riñas”, relata.

“Me pareció una pésima decisión la de venir a mi casa a hacer un escrache. Habla muchísimo de ellos como personas y demuestra todo lo que hemos visto a lo largo del juicio -resume-; y las riñas no se van a volver a hacer”

José “Pepe” Villeco, presidente de la Federación Tucumana de Galleros, se mostró descontento con la protesta de galleros frente a la casa de la demandante. “No estoy de acuerdo, no voy a participar en una cosa así... pero tenemos mucha impotencia, y creo que por eso los galleros han ido a reclamar que se respeten también nuestros derechos -considera-; con un plumazo del juez se ha condenado a miles de galleros a ser delincuentes”.

Un poco de historia

A pesar de las prohibición desde 2016, los galleros luchan día a día para volver a la legalidad. ¿Qué es lo que hace que, a pesar de las prohibiciones, ellos defiendan la práctica?

“La pasión”, resume Diego Young, abogado, gallero, profesor universitario estudioso de la cultura y autor de dos libros sobre el tema. “Yo tengo 81 años. ¿Qué me mantiene con vida? Los gallos. Todas las mañanas voy con ellos y trabajo, los entreno, les doy de comer, hago crías. Es una disciplina, un hobby. Y el momento cúlmine es cuando vos los hacés pelear en el reñidero”

Young cuenta que en la Argentina siempre hubo peleas de gallos. “Es una herencia española. En el segundo viaje que hace Colón vienen los gallos y, a partir de ahí se esparcen. A fines del siglo XIX esa herencia se mezcla con la gente que venía de Inglaterra con la raza Old English Game (combatiente inglés antiguo) y con los gallos calcutas y asil, que son mas pesados, de plumas cortas y climas cálidos, terriblemente fuerzas. En base a eso se cría lo que se llama gallo argentino”.

También explica por qué está tan difundida la práctica en el norte. “Los gallos están cómodos donde hay calor, porque son de cruzas orientales, de lugares cálidos, por eso se extendió tanto en el norte”

¿Sólo pasión?

El abogado considera que lo que hace a esta cultura subsistir es la pasión que se genera. Explica que confluyen muchos puntos en las riñas: la comunión que se genera entre galleros, el ambiente, la dedicación al animal y la existencia de un público para este tipo de actividades. “Hay un público al que le gusta ver las riñas. Mis hijos, por ejemplo, me acompañaban muchas veces a verlas”, recuerda.

Así también, Young comenta que la extensión de esta práctica tuvo que ver con la posibilidad de que todos podían participar. “Un rico y un pobre podían tener su gallo y competir. El que define es el gallo, el que gana es el animal. No el rico ni el pobre...”, explica. “Las riñas han estado siempre presentes en la cultura popular. Borges, por ejemplo, decía que las riñas son el único deporte en el que no solamente existe el heroísmo sino también la igualdad. El era habitué de los riñeros”

“Es una pasión que hasta a veces uno mismo no entiende. Yo siento que Dios nos ha puesto para que cuidemos a los animales”, resume Villeco.

Mejorar como sociedad

Ivana cree que la defensa férrea de los galleros tiene que ver con resistencia al cambio. “Siempre que hay un cambio de paradigma social, el quiebre de dejar una mala costumbre del pasado que ha hecho mal a la sociedad produce un enfurecimiento en quienes no quieren evolucionar y, en este caso, entender que las peleas hacen mal a la sociedad -remarca-; siempre va a haber una parte de la sociedad que se resista al cambio. Si o si vamos a evolucionar en la ética y en buscar la paz. Y eso significa también dejar de maltratar a los demás”, advierte.

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