
Juro que leer la carta “Bandera argentina” (20/10) del lector Francisco Díaz sentí una inmensa alegría y alivio, pues interiormente pensé: “no soy el único loco”. Justifico lo anterior: como vecino de “la ciudad del limón”, hace cuatro años comencé un proyecto un “mástil para mi bandera”, que consiste en embanderar plazas y mástiles. Obviamente este proyecto se resintió por la pandemia; amén de este presente, otro obstáculo es la poca colaboración de las instituciones municipales y el mal estado de los mástiles. Agradezco al sr. Díaz su reclamo, pues a quien suscribe hasta de loco trataron por insistir con este pedido. También quiero decir que este proyecto se hará presente en una escuela de esta ciudad donde alumnos donarán enseñas patrias para colocarlas en la entrada de su establecimiento escolar.
Marcelo Maza
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