
Una zorra sedienta descubrió un hermoso racimo de uvas en una parra muy alta. Intentó una y otra vez alcanzar las uvas, pero todo esfuerzo fue en vano. Cansada, antes de marcharse, miró las uvas y dijo: “están verdes, no las quiero”. Quedó la frase “uvas verdes, dijo la zorra”, para referirse a la persona que acepta que lo deseado es inalcanzable. En un supermercado una mujer se detiene ante una góndola en cuyos estantes superiores estaba el cartón con leche de vaca cuya marca y calidad prefería, pero con un precio inalcanzable para su presupuesto. Resignada, se inclinó hacia los estantes inferiores de la góndola, donde estaban las marcas de leche “Pirulo”, que en letras no tan visibles decía “contiene lácteos”. Puso una caja en el carrito y esta situación se repitió con casi todos los alimentos de primera necesidad para la familia. El deterioro de la calidad de vida de muchos argentinos abarca todos los ámbitos: alimentación, vivienda, vestimenta, salud, educación y vacaciones, así como la organización de la vida familiar y comunitaria. Los que no van al supermercado, la mayoría, según las estadísticas, son los NBI, los que no tienen acceso a satisfacer las necesidades humanas básicas; son los preferidos para engañar con planes sociales, comedores comunitarios, apropiación de tierras para asentamientos humanos y muchas otras formas para que sólo vean el árbol y no el bosque de una Argentina que, a pesar de los gobernantes, tiene todo para ser, como alguna vez fue, uno de los mejores países del mundo. Todas las fábulas tienen moraleja. En la de la zorra tiene que ver con la resignación y la incapacidad para hallar la forma de llegar a las uvas. En el ejemplo del supermercado, hay resignación, pero es seguro que no es superior a la capacidad de los argentinos de alcanzar dignidad en el trabajo, educación, salud y justicia. Basta que las familias, los educadores, los profesionales, la Iglesia y los jueces se animen, con valor, a actuar como líderes honestos, para desenmascarar a los incapaces responsables de la pobreza, la angustia, la incertidumbre de cada día. Moraleja: no votar al que no mejoró la calidad de vida del pueblo. Marchas, cortes, reclamos no sirven. Sólo el voto es lo único que vale. El voto no se cambia por dádivas y promesas deshonestas.
Elvira Arnedo
La Rioja 151
San Miguel de Tucumán







