EXPERIENCIA. Powell se ganó fama de ser un buen diplomático y un hombre de convicciones firmes. REUTERS

WASHINGTON, Estados Unidos.- Colin Powell, el primer secretario de Estado de Estados Unidos de origen afro, murió a los 84 años debido a complicaciones derivadas de la covid-19, a pesar de haber sido vacunado contra el virus, informó su familia.
Powell había cumplido con el ciclo completo de vacunación contra el coronavirus y estaba siendo tratado en el Centro Médico Nacional Walter Reed en Bethesda, Maryland. Padecía un mieloma múltiple -un tipo de cáncer de sangre que pudo hacerlo más susceptible a los síntomas de la covid- y tenía la enfermedad de Parkinson. “Hemos perdido a un extraordinario y amoroso esposo, padre, abuelo y a un gran estadounidense”, dice el comunicado, en Facebook.
El ex militar y diplomático fue uno de los funcionarios afroamericanos más destacados de Estados Unidos durante décadas. Fue nombrado para altos cargos por tres presidentes republicanos y alcanzó condecoraciones mientras aún se recuperaba del trauma de la guerra de Vietnam.
“Muchos presidentes confiaron en el consejo y la experiencia del general Powell”, escribió el ex presidente George W. Bush en un comunicado. “Era un favorito de los presidentes (...) tanto que incluso ganó la Medalla de la Libertad de la Presidencia dos veces”.
Una historia con agujeros
Colin Luther Powell nació en Harlem, Nueva York, el 5 de abril de 1937. Era un hijo de inmigrantes jamaicanos que terminó la escuela sin planes para el futuro, hasta que participó del Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de Reserva (ROTC), un programa diseñado para identificar a futuros líderes militares. Allí descubrió su vocación.
En 1962, fue uno de los de asesores enviados a Vietnam del Sur por el presidente John F. Kennedy para apoyar al ejército local contra el avance del comunismo.
Sobre su tarea en Vietnam hay claroscuros. Fue herido con una trampa explosiva y recibió condecoraciones por el rescate de tres soldados en un accidente de helicóptero. Pero también fue acusado de encubrir la masacre en My Lai, en marzo de 1968, en la que soldados estadounidenses mataron a cientos de civiles, incluidos niños.
En 1987, Powell se convirtió en asesor de seguridad naciona, en la presidencia de Ronald Reagan. Era el momento de la participación de Estados Unidos en las “guerras sucias” en Centroamérica, incluido el respaldo a los contras, paramilitares de derecha en Nicaragua.
Como general del Ejército de alto rango, fue jefe del Estado Mayor Conjunto durante el mandato de George H.W. Bush durante la Guerra del Golfo de 1991, cuando las fuerzas lideradas por Estados Unidos expulsaron a las tropas iraquíes de Kuwait.
Republicano y pragmático, consideró la posibilidad buscar la presidencia de Estados Unidos en 1996. Conservador en lo social, se opuso a la incorporación de homosexuales en el ejército. Su política de “Don’t ask, don’t tell” (“No preguntes, no cuentes”) es considerada hoy discriminatoria y reñida con los derechos civiles.
En 2008, rompió con su partido para respaldar al demócrata Barack Obama, quien se convirtió en el primer presidente negro en la historia de Estados Unidos.
El ex general quedará para siempre estará asociado con su acusación al gobernante iraquí Saddam Hussein, de ser un peligro para el mundo porque tenía arsenales de armas químicas y biológicas.
Años de persecución, miles de vidas perdidas y billones de dólares gastados en una invasión devastadora no lograron demostrar la existencia de armas de destrucción masiva. Powell admitió más tarde que la presentación estuvo plagada de inexactitudes y de datos de inteligencia alterados proporcionados por otros funcionarios en la administración Bush y representó “una mancha” que “siempre será parte de mi historial”. (Reuters-Especial)







