ALIVIADA. Estefanía Ávila (izquierda) abraza a su abogada, Antonella Battaglia tras oír su absolución en el juicio. LA GACETA / FOTO DE ANTONIO FERRONI
“Estos cinco años la condena social fue terrible. Cada Navidad subieron mi foto con un montón de mentiras, mostrándome como a la peor asesina”, reclamó en medio del llanto Estefanía Ávila cuando daba sus últimas palabras en el juicio. Luego agregó: “yo entiendo que la mamá de Milagros (Avellaneda) habló con el dolor de una madre, pero nadie pensó en cuánto sufrimos mi madre y yo injustamente. Tras la detención de Roberto Rejas todo se volvió un infierno, me allanaron la casa y me detuvieron. Por favor, sólo pido Justicia”.
Ávila llegaba acusada de haber encubierto a su ex novio, Rejas, quien resultó condenado por los crímenes de Milagros y de Benicio. La joven fue absuelta por los jueces Stella Maris Arce, Eduardo Romero Lascano y Alicia Freidenberg.
Al declarar ante el tribunal, Ávila señaló que este proceso le había costado su puesto en la Policía Federal. Indicó que le costó mucho conseguir otro trabajo, hasta que la tomaron en una estación de servicio, pero, según dijo luego, con el inicio del juicio también perdió ese empleo.
“Para los acusadores Estefanía fue un eslabón indispensable en esta historia, ya que a su entender prestó colaboración a Rejas para desviar la investigación policial y judicial. Para la acusación, ella sabía lo que Rejas había hecho y hasta lo había ayudado a ‘esquivar’ la justicia. Sin embargo, esa teoría nunca estuvo a la altura de las pruebas”, consideraron los jueces.
Arce, Romero Lascano y Freidenberg observaron que en más de una hora y media de alegatos contra los imputados, no argumentaron cuál era la responsabilidad que la ex policía federal había tenido en el caso. Explicaron que “la campaña acusadora se centró en un particular mensaje de whatsapp que surge del informe elaborado por el ECIF, en el que Rejas le demostraba su preocupación a Estefanía por lo sucedido, indicando en un momento que: ‘tengo en el auto plata balas computadora todo’ (sic.). No tenemos dudas de que Estefanía se encontraba esa noche en casa de unas amigas y que su intención era salir a bailar, pero Rejas le insistió que regresaran a San Andrés, a la casa de su hermana”.
“El razonamiento de la parte acusadora nunca pudo pasar del grado de sospechas, y se fue desdibujando en la medida que se desarrollaba el debate. Esto generó una total falta de certeza en lo que se pretendió probar. Lo que sí quedó claro es que el haber sido novia de Rejas por más de 12 años parecía bastar para confirmar la culpabilidad de Estefanía, pero no es así”, fundamentó el tribunal.
En el fallo se señala que difícilmente Ávila podría haber denunciado lo que no sabía, porque del mensaje que le enviaba Rejas no se puede suponer que en el auto hubiese habido otra cosa que las que podía tener un guardiacárcel. “Aun así, si Estefanía tuvo algún conocimiento del homicidio, eso no se demostró en el juicio”, determinaron los magistrados.
Igualmente, los jueces aclararon que de haber existido el delito, no hubiese sido posible condenarla porque quedaba amparada por la figura de amigo íntimo, por su relación (12 años) con Rejas.








