
SECUELAS. Los trabajadores de la salud sufren por su trabajo incansable.

La pandemia trajo aparejada una ola de trastornos vinculados a la salud mental que afectó a distintos grupos. Según la Asociación Argentina de Psiquiatras (AAP), estos son:
- Población general: por miedo al contagio, angustia y problemas económicos, entre otros.
- Personas que viven solas: por el elevado aislamiento que experimentaron.
- Duelos complejos: quienes no pudieron acompañar los últimos días de alguien o despedirlo como hubieran querido.
- Pacientes recuperados de covid-19: con variados niveles de secuelas físicas, psicológicas y neuropsiquiátricas.
- Diagnósticos previos a la pandemia: quienes presentaban trastornos antes y su manejo se vio interrumpido o su cuadro se exacerbó por el contexto general.
- Trabajadores de la salud: por su trabajo incansable y silencioso. Se calcula que las secuelas durarán muchos años.
“Todos estos perfiles diferentes nos dan la pauta de que la pandemia ha sumado y sumará una gran cantidad de personas con trastornos mentales a un sistema de atención sanitaria que ya estaba al límite de sus capacidades”, sostuvo Ricardo Corral, presidente de la AAP.
Está demostrado con evidencia científica que intervenir a tiempo, ante los primeros episodios y en forma interdisciplinaria, es una estrategia efectiva para atenuar los efectos de los padecimientos mentales, pudiendo disminuir la carga de la enfermedad y la necesidad potencial de hospitalizaciones, precisó el profesional.
“El mensaje esperanzador que queremos llevar a la comunidad es que se puede estar mejor buscando ayuda”, señalaron desde la institución, que integra la campaña de concientización denominada Vacunación, Prevención y Control, la cual están llevando adelante en forma conjunta 32 sociedades médicas, con la coordinación de la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEME). Es una iniciativa orientada a promover que no se descuide el buen manejo de las enfermedades, más allá del covid-19, en este contexto tan extraordinario de pandemia.
Los jóvenes
Cuando se habla de salud mental otro de los grupos que más preocupa a los especialistas es el de los jóvenes.
Uno de cada siete adolescentes de entre 10 y 19 años tiene un problema de salud mental (diagnosticado). Cada año, 45.800 adolescentes se suicidan, siendo esta una de las cinco principales causas de muerte para este grupo de edad.
Así lo reveló el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, más conocido como Unicef, a través de su informe sobre el Estado Mundial de la Infancia 2021. El documento fue titulado “En mi mente: promover, proteger y cuidar la salud mental de los niños”.
La entidad también denunció que solamente alrededor del 2% de los presupuestos destinados a la salud de los gobiernos en todo el planeta se usa para tratar dolencias como depresión, ansiedad u otras enfermedades similares que, con la pandemia, se han multiplicado.
La alteración de las rutinas, de la educación y del ocio por culpa de la pandemia, además de la preocupación de las familias por los ingresos y la salud, hacen que muchos jóvenes sientan miedo, rabia y preocupación, consignó Unicef.
Irma Thomas, referente del programa provincial de prevención y abordaje de conductas de riesgo de la Dirección de Salud Mental y Adicciones del Siprosa, dio pautas para identificar cuándo un joven puede presentar un trastorno de salud mental. El insomnio o la somnolencia excesiva pueden ser indicadores. También aparecen cambios en el estilo de la alimentación: o comen demasiado o anulan los alimentos. La irritabilidad, la agresividad, la abulia y el tono contestatario podrían ser otras señales. Asimismo se observa que prefieren aislarse.







