¿Quo vadis, Norte Argentino? - LA GACETA Tucumán

¿Quo vadis, Norte Argentino?

09 Oct 2021
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BATALLA DE TUCUMÁN. El Norte, lugar de la Independencia.

Benito Carlos Garzón

Constitucionalista

Entendemos que el importante artículo que lleva esta interrogante de Roberto Delgado (LA GACETA 02/10) puede sr completado con un breve análisis sobre toda la Región Norte del país de la cual forma parte nuestra provincia. Desde el origen de nuestra República la región fue conocida como “El Tucumán”, parte del estratégico Virreinato del Río de la Plata con sede en Buenos Aires. Aun antes de la Declaración de la Independencia de 1816, ya Tucumán fue un eslabón histórico, que al derrocar al ejército español reafirmó la independencia de lo que hoy es nuestro país (24/09/1812). El norte de lo que es hoy la República Argentina fue el escenario de la mayoría de las batallas de la independencia y los intentos frustrados de llevar el triunfo militar para el combate a los españoles hasta el Alto Perú y el centro realista en ese país.

Y luego del triunfo de la batalla de Tucumán se eligió a nuestra ciudad para la Declaración de la Independencia en 1816 de toda dominación española y en el norte hoy argentino no ingresó nunca más ningún ejercito realista . Salta y Tucumán fueron las luego provincias que tutelaron la naciente Nación llamada Provincias Unidas del Rio de la Plata. Luego de lograda y consolidada la Independencia por la gesta de los Libertadores, comenzó el crecimiento y desarrollo del área metropolitana y del puerto de Buenos Aires con su hegemonía sobre todo el territorio nacional, hegemonía que se prolonga hasta nuestros días y que llevó a ilustres filósofos y pensadores como Ezequiel Martínez Estrada a calificar al área del puerto como “la cabeza de Goliat”; quiso decir un cuerpo flaco con una cabeza grande. No obstante, existen tanto historiadores como pensadores que entienden que esta dependencia política, administrativa y económica puede ser revertida a condición de que las provincias pudieran, mediante tratados, constituir lo que se denomina en la doctrina Integración Regional que implica acuerdos para elaborar políticas que sirvan para lograr la construcción de obras de infraestructura, comunicaciones, que sirvan para que sus producciones tengan acceso a los grandes centros de consumo dentro y fuera del país.

I) Primera parte. Afinidades culturales y giros idiomátcos comunes

Corresponde señalar que nos referimos a la Región como áreas de provincias vecinas unidas no solo por el vínculo nacional sino por afinidades de producciones, problemas comunes y afinidades culturales, de costumbres, giros idiomáticos que las hacen poseer caracteres comunes y la posibilidad de gestionar su evolución y desarrollo de manera conjunta. Ya en la etapa colonial el virreinato del Río de la Plata se subdividió en intendencias, una de las cuales, denominada Salta del Tucumán, englobaba a todo el actual NOA, con la característica de que comprendía en ella Atacama, hoy norte chileno, que era nada más y nada menos que poseer frontera marítima con el Océano Pacífico .

Esta idea de unificar esfuerzos entre las provincias para lograr superar el deterioro y empobrecimiento de las provincias del NOA tuvo antecedentes ya en el siglo XIX, según lo refiere el gran historiador Ramón Leoni Pinto al referirse al ex gobernador de Tucumán, Dr. Alejandro Heredia, que concibió un esbozo regional al ser designado Protector de las Provincias de Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca, Salta y Jujuy. Bien que esta denominación se correspondía con la amenaza del mariscal Santa Cruz de anexar Jujuy a lo que es hoy la República de Bolivia y la guerra con ese país. Pero el respeto que tenían todas las provincias por el gobernador de Tucumán fincaba no sólo en su fuerte personalidad sino en la labor política, pública e institucional que desarrolló en la provincia en materia muy avanzada para la época (educación, administración de Justicia, salubridad y paz y tranquilidad en un momento que todo el país padecía de estos dos atributos de la vida pública). Otro jalón de la relación de Tucumán con la Región surgió del pronunciamiento de Tucumán en contra de Juan Manuel de Rosas, protagonizada por Marco Avellaneda en la famosa proclama del 7 de abril en que se le quita al gobernador de Buenos Aires las facultades para manejar las relaciones exteriores de la Nación y paralelamente se forma la Coalición del Norte destinada a luchar por un gobierno electivo y el objetivo de sancionar una Constitución. La lucha fue desigual y le costó la vida a Marco Avellaneda y la denominación del “Mártir de Metán” por haber sido su cabeza degollada expuesta en la Plaza Independencia. Si bien son hitos dentro de las guerras civiles argentinas hasta la caída de Rosas y la sanción de la Constitución Nacional de 1853.

II Segunda Parte .Creación del concepto Regional. Generación del Centenario

En la segunda mitad del siglo IX la Nación se construye con el aporte fundamental de dos tucumanos: Nicolás Avellaneda, sucesor de Sarmiento, y el general Julio argentino Roca, a quien el país le debe la institucionalidad y las bases de su expansión y enorme desarrollo. Producto de él llega a Tucumán el ferrocarril y el enorme impacto sobre la que sería la industria madre, que fue la azucarera. Producto de la expansión económica se fue creando una elite de intelectuales y pensadores que se conocerá en la historia como “La generación del Centenario”. Allí germina la creación del concepto regional como la necesidad de expandir conocimientos, experiencias examen de la realidad social y sobre todo cultural del NOA. Uno de los representantes y exponentes más lúcidos fue Juan B. Terán, que junto a todo un conjunto de hombres que generaron las más lúcidas creaciones políticas y culturales.

Su influencia en la cultura regional comprende un largo período en que, desde la Universidad Nacional de Tucumán, creada a instancias de Juan B. Terán, por ley local en 1912 y nacional en 1923, hasta el último rector portavoz del mensaje regional como Horacio Descole, en cuyo rectorado se crearon más 40 institutos de investigación en todo el Norte argentino llegando con el mensaje creador hasta Formosa y Misiones. Y desde el final de su enorme gestión en 1952 se apagó la luz de la UNT, que nunca recuperó su rol creador, inspirador de la intelectualidad al servicio de la causa regional. Por sus direcciones pasaron ilustres personajes como Julio Prebisch, Alberto Rougés (este mecenas de Alfonso Carrizo que recopiló más de 5.000 coplas del cancionero popular del NOA). Junto con Ernesto Padilla, el sabio Miguel Lillo, Sorteaux y otras grandes figuras de la cultura dejaron un legado que la clase política de Tucumán no supo aprovechar para transformar la región en un polo político que equilibre el cada vez más asfixiante centralismo portuario.

III) Tercera Parte: Se crea la Primera Región NOA

Luego de la oscura noche institucional y política y concluida la última y peor dictadura militar y de recuperarse la democracia en 1983, casi al final de la década, vuelve a renacer el tema regional como un grito en la noche del centralismo. Fue el ex gobernador de Salta Roberto Romero quien lanza la creación del Norte Grande, agrupación de 10 provincias del NOA y NEA de la Argentina. Tiene eco, pero no bien se comenzaron las primeras tratativas incluida la aquiescencia del Gobierno nacional la hiperinflación de la última etapa del gobierno del Gobierno de Raúl Alfonsín, sepultó los intentos regionalistas.

Ya en la década de los 90 nos preparamos para la reforma constitucional nacida del Pacto de Olivos (Menem-Alfonsín) y en 1994 asistimos, quien escribe como asesor del convencional Alfredo Musalen por la provincia de Salta. Llevábamos por consigna lograr, con varios convencionales de la Región, que se apruebe una norma que permita a las regiones a crear una autonomía política (tal el título de mi trabajo publicado por la Facultad de derecho de la UNT). Luego de luchas enconadas sobre todo con los convencionales de Capital y Buenos Aires, se logró consagrar por el pleno de la convención la norma del art. 124 que estatuye que “las provincias podrán crear regiones para el desarrollo económico y social y crear los órganos necesarios para el cumplimiento de sus fines”. Lo mejor es enemigo de lo bueno y esta norma abre la posibilidad de un política regional promovida y gestionada por sus propios actores, es decir las provincias .A esta norma se agrega otra disposición clave: La ley de Coparticipación Federal “será equitativa y solidaria y dará prioridad a un grado equivalente de desarrollo, calidad de vida e igualdad de oportunidades en todo el territorio nacional” (art.75 inc. 3). Una Región podría ser sustentable si recibe fondos coparticipables que no dependan del poder central para ser gestionados por los órganos creados por la autoridad nacional. No existe otro medio para que las provincias del NOA convertidas en región pueda decidir la construcción de obras de infraestructura (carreteras NOA –NEA, diques y embalses, transportes ferroviarios, comunicaciones etc.) con solo articular con la Nación un mapa de todo el desarrollo de comunicaciones que abra la posibilidad de conexiones bioceánicas entre los puertos de Antofagasta (Pacifico ) y los del sur brasileño (Atlántico ).En 1998 se creó la primera Región NOA, suscripta el Acta de fundación por seis provincias del sector en ceremonia en la Casa Histórica de Tucumán con la presencia del ex presidente Carlos Menem. Ante la deserción del gobernador de Tucumán, Ramón Ortega, el proyecto fracasó. En el Gobierno nacional asumido en 2015 se dispuso un Fondo de Reparación Histórica para el Norte Argentino. El intento fracasó no solo porque los fondos necesarios para una verdadera transformación de infraestructura, que es esencial para la reparación del atraso relativo del norte languidecieron, sino porque sin participación de los gobernadores convertidos en autoridad regional no será viable ningún proyecto orquestado desde el poder central. Si nos interrogamos ¿Quo vadis Norte argentino? Cabe responder que si los gobiernos del norte no se unen para exigir con un gran número de senadores de toda la región y un proyecto de largo alcance y fondos especiales que no pasen por el poder central, diríamos: hacia ninguna parte.

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