NO HIZO LA DIFERENCIA. Messi, que fue altamente requerido por el público paraguayo, estuvo algo apagado en Asunción. REUTERS

Mirar para adelante, echando un vistazo al pasado. Uruguay será mañana la vara para la Selección, luego de no haber podido quebrar a Paraguay en su casa. Y el jueves 14, Perú será otra medida. ¿Qué panorama se cierne para los nuestros sobre ambos juegos? ¿Da para mantenerse optimistas o lo sucedido en Asunción enciende algunas alarmas? ¿Es esta una triple ventana que puede marcar una tendencia sobre la clasificación a Qatar 2022 o habrá que esperar un poco más para eso?
1. Los uruguayos están cuartos en la tabla y parecen estar jugando sobre seguro. Es decir, vienen sumando de la poco, lo cual tiene un doble perfil: no regalan nada, pero también están en peligro porque no logran despegar en la tabla y tienen al menos tres equipos que querrían desbancarlos. Mañana en Buenos Aires casi con seguridad no presentarán un esquema de juego atrevido. Y en eso puede que se parezcan a Paraguay, con marca dura y al límite y una defensa cerrada. No hay que olvidar que Argentina no pudo resolver ese formato. Para lograrlo, requiere no sólo de goles, sino también de paciencia. En cuanto a Perú, atención. Viene haciendo un sprint desde atrás y está jugando con carácter. Además, usualmente fue un seleccionado que complicó al nuestro, al punto que hasta lo sacó de un Mundial.
2. Ante lo que viene, se puede ser optimismo si tomamos en cuenta al menos los primeros 15 minutos de cada tiempo ante Paraguay. Argentina fue enérgica, sólida, imaginativa, cooperativa, en estos tramos del partido. Lástima que no se dio el gol (¡tremenda pena por Joaquín Correa, que tuvo al menos cinco veces el gol en sus pies!). No caben dudas de que, de haber marcado, otro hubiera sido el trámite del partido, y no hubiésemos estado hablando ahora de ciertas dudas. En todo caso, lo de las alarmas podrían escucharse por el trabajo en la zona de ataque: ante la ausencia de Lautaro Martínez, nadie tomó la posta de sus goles. Pero quizás esto no sea un tema sólo privativo de los delanteros y tal vez haya que poner los puntos en la gestión de las jugadas, que muchas veces no fueron tan limpias para poder definirlas en el arco rival.
3. Lo de la tendencia es relativo, dado que faltan muchos puntos (24 o 27, según el caso) en juego. Sí se puede decir que lo de Brasil es irreversible, imparable y sorprendente: ganar los nueve partidos que jugó no es de todos los días en una competencia que tiene el rótulo de pareja. Argentina sí tiene una tendencia, pero no debe descuidarse. Y atrás, entre Ecuador, Uruguay, Colombia, Paraguay y Perú, la “guerra” por otras dos plazas directas a Qatar y por la de repechaje. Y salvo que ocurra un inesperado despertar, Chile, Bolivia y Venezuela sólo parecen tener reservado hasta el final el rol de sparrings. En todo caso, el jueves 14 a las 23.30, cuando haya terminado el último partido de la fecha 12, podremos decir si este “boca de urna” será tendencia o si lo que hoy se plantea es una fantasía.







