PRUEBA. Los elementos secuestrados en el operativo.

En un allanamiento, personal de la división Sustracción de Automotores logró desbaratar un taller clandestino en el que adulteraban motocicletas para venderlas con documentación falsa. Se secuestraron los elementos que usaban para cometer este delito y fue aprehendido un joven de 24 años.
El martes, un equipo investigativo de esa unidad especial a cargo del Comisario Principal Adrián Hisa, secuestró dos motos Honda Wave sobre las que pesaban pedidos de secuestro. Tras ese procedimiento, ampliaron la investigación y lograron determinar la identidad del joven que se dedicaba a vender esas motos adulterando previamente los alfanuméricos del motor y el cuadro, y creando documentación apócrifa.
Con esa información, solicitaron medidas judiciales a la Unidad Fiscal interviniente y finalmente el juez Javier Alejandro Tomas ordenó que se realicen este viernes en la casa de un tal “Gordo Ulises”, en calle Junín al 100, en busca de elementos de prueba.
Como resultado de la medida, se secuestraron una notebook, una impresora usada para hacer la documentación falsa, una amoladora utilizada para limar los cuadros de las motos, teléfonos celulares y otras herramientas usadas para cometer este delito. El joven quedó aprehendido y fue puesto a disposición de la Justicia.
Según los investigadores, el joven estaba al frente de una organización que contaba con todos los eslabones del ilícito. Al parecer, habría contado con personas que se dedicaban a robarlas, otros que las modificaban y hasta posibles vendedores que las comercializaban.
”En los barrios es común que pasen este tipo de cosas. La gente no tiene plata y si le roban la moto, salen a comprar otra en el acto. No preguntan cuál es su origen, lo único que les interesa es seguir teniendo un medio de movilidad para cumplir con sus obligaciones”, comentó Fernando Martínez, de San Cayetano.
La aparición de personas que se encargan de modificar los números de motor y de chasis de los rodados ha generado un cambio en el mercado negro de motos robadas. “Antes había un intercambio con las ciudades del interior, pero con este sistema es mucho más fácil. Hay personas que venden los títulos y así es mucho más fácil modificar todo”, explicó una fuente policial.







