
“A cuatro hijos eduqué. Muchos nietos fui sumando. De a poco se fueron yendo. ¡Qué sola me fui quedando!”. Cuando escribió estas emociones en forma de copla, Doña Crisanta del Carmen Pachao quizás jamás imaginó cómo ese grito del corazón resumía su realidad, después del largo y fructífero camino transitado. Hoy el Altísimo necesitaba una estrella en el firmamento, que además sea coplera, que haya sido durante los últimos cinco años la Pachamama de San Pedro de Colalao, que sea la autora de dos libros, “La vida en coplas” (traducido al quichua) y “Recopilación de plantas autóctonas de San Pedro de Colalao”, y que fuera la partera de varias generaciones de sampedrinos. Y por sobre todas las cosas, alguien que en vida haya sido una buena persona y que de sus 89 años de vida haya cumplido con su sagrada misión de inculcar buenos principios, dejando raíces en arte y cultura que perdurarán a través del tiempo. ¡Se nos fue la “Mama” Carmen! Fue una ídola, orgullo para sus hijos, en especial Oscar, que la tiene presente en cada instante de su vida. Es tanta la veneración, la admiración, el agradecimiento y el respeto que generó, no solo de los nativos del lugar, sino de los visitantes, que para despedirla en su velatorio, durante dos días el pueblo le manifestó su reconocimiento, le cantaron coplas, lectura de agradecimientos; las radios locales difundieron sus escritos, el comisionado rural estuvo presente. La caravana que la despidió tributó su homenaje girando alrededor de la plaza. ¡Honor y gloria para la gran pastora de sueños, que con su pluma, su caja chayera y su gran corazón, nos dejó un gran aporte cultural para nuestro querido San Pedro de Colalao!
Francisco Amable Díaz
Pedro G Sal 1.180 B° 20 de Junio
San Miguel de Tucumán







