Por cada $ 100 que gana en promedio un varón, una mujer gana $ 79

Nuevos datos del Indec revelan que a pesar de tener mayores niveles educativos, las mujeres sufren más desocupación, ocupan pocos cargos jerárquicos y tienen menos plata.

SITUACIÓN DEL EMPLEO. En la Argentina, la tasa de desocupación y de subocupación superaba el 26% al cierre de 2020. ARCHIVO LA GACETA SITUACIÓN DEL EMPLEO. En la Argentina, la tasa de desocupación y de subocupación superaba el 26% al cierre de 2020. ARCHIVO LA GACETA
01 Octubre 2021

En la Argentina, donde cuatro de cada 10 personas son pobres y una de cada 10 es indigente, la brecha de género también se ha profundizado. Los datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), correspondientes al primer semestre de 2021, muestran no sólo que la pobreza hace estragos después de la pandemia y tras dos años previos de crisis económica, si no que el desempleo entre las mujeres fue ocho décimas mayor al nivel general. En cambio para los hombres, fue seis décimas menor.

En concreto, en el segundo trimestre la tasa de desempleo bajó 3,5 puntos porcentuales respecto del mismo período del año anterior. Sin embargo, esa reducción no se produjo de manera homogénea: en el caso de la desocupación masculina, la disminución interanual fue de 3,8 puntos porcentuales, mayor que los 3,1 puntos de la femenina.

Aunque estos datos se encuadran en el contexto de la pandemia, las cifras del Indec muestran, con elocuencia, una tendencia instalada en el mercado laboral local: la discriminación por sexo. María Laura Colque -presidenta de la Fundación para el Desarrollo Profesional y gerenta de la consultora Escencial- dice a LA GACETA que estos meses de coronavirus han disuelto muchos de los avances logrados en las últimas décadas. "Las cuarentenas han afectado gravemente los principales rubros de trabajo femenino, como el turismo, la educación y el servicio doméstico", evalúa.

Además, las diferencias en los niveles salariales impiden en una misma casa afrontar el cuidado de los hijos y el trabajo afuera, prosigue. "Las mujeres pasan más tiempo cocinando, limpiando y cuidando a los niños. Están sobrecargadas. Incluso, la misma pareja decide que sea el hombre el que salga trabajar porque resulta más rentable", apunta.

Por cada $ 100 que gana en promedio un varón, una mujer gana $ 79

Por otra parte, la desocupación femenina es consecuencia de los impedimentos para estandarizar el home office, añade. "Las mujeres no cuentan con las herramientas tecnológicas necesarias debido a la crisis que transitamos", afirma. Un cuarto aspecto que resalta Colque es que la doble indemnización por despidos imposibilita y desalienta a ciertos sectores la reincorporación legal y permanente.

Los planteos de Colque se condicen con un informe anterior del Indec, un dosier estadístico en el que consta que a pesar de alcanzar en promedio mayores niveles educativos que los varones, las mujeres siguen mostrando una menor participación en el mercado laboral y, cuando lo hacen, son más propensas a situaciones de subocupación horaria y desocupación. Para peor, acceden en menor medida que los varones a puestos de decisión y tienen ingresos inferiores. Solo el 4% de las mujeres que trabajan ocupan cargos de dirección o jefatura; entre los caballeros, el porcentaje es el doble. Y por cada $ 100 que gana en promedio un varón, una mujer gana $ 79.

"Esto es lo que se conoce como el techo de cristal. Supone un límite implícito a las posibilidades de desarrollo profesional de las mujeres. Y tiene su origen tanto en problemas de discriminación en los mercados laborales como de demandas de cuidados y trabajo doméstico al interior del hogar", explica Beatriz Álvarez, máster en economía y docente e investigadora de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT).

Por cada $ 100 que gana en promedio un varón, una mujer gana $ 79

Enseguida la experta cita un informe reciente del Laboratorio de Políticas Públicas para el Desarrollo Equitativo de la UNT, del que forma parte, que revela que durante las restricciones de distanciamiento social impuestas por la pandemia, las posibilidades de tercerizar los servicios domésticos se vieron imposibilitadas y, en consecuencia, hubo que redistribuir la carga. "En los sectores medios y medios altos de la sociedad tucumana, esa carga estuvo sesgada en perjuicio de las mujeres. Y eso se debe a nuestras concepciones respecto de los roles de género", razona.

De hecho, de entre todas las razones puestas sobre el tapete, a la hora de decidir cuál es el principal motivo por el que la desocupación femenina es mayor, el estudio del Indec se inclina por señalar las sobrecargas en el trabajo doméstico y en el cuidado de los hijos. La psicóloga Graciela Chamut, especialista en cuestiones laborales, menciona otra arista: el porcentaje de ausentismo. Según su lectura, las mujeres cuentan con más faltas justificadas, ya sea por embarazos, períodos de lactancia y días femeninos. "Estos derechos a veces les juegan en contra, porque la patronal considera más conveniente tener un empleado varón", razona.

Por cada $ 100 que gana en promedio un varón, una mujer gana $ 79

En su análisis, Chamut hace mención a un segundo aspecto: se considera falsamente que el sueldo de la mujer es el segundo ingreso de un hogar; es decir, se sobreentiende que el valor es el principal sostén económico. "Este pensamiento, bastante débil, deja afuera la incontable cantidad de familias en las que las madres son el único sostén o la cabeza de un hogar uniparental".

Finalmente, un tercer motivo que anota la psicóloga es que las mujeres son más emocionales y menos racionales. "Eso hace que, en ocasiones, el clima dentro de una oficina esté enrarecido por percepciones e interpretaciones, más que por cuestiones netamente laborales". En contrapartida, observa que, cuando la mujer lidera, resulta una conductora más positiva que el varón, porque es más empática y más responsable. "Como fuere, está comprobado que a iguales condiciones no hay diferencias ni en productividad ni en capacidad", concluye.


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