En el PJ no volvió el amor, pero sí la necesidad de estar juntos

30 Sep 2021 Por Marcelo Aguaysol
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Osvaldo Jaldo, reunido con intendentes locales.

Fue incómodo al principio, como cuando dos personas se reconcilian e imponen condiciones para que la relación tenga algún futuro. En definitiva, los intendentes peronistas (al menos la mayor parte lo ha exteriorizado) han dado señales de que trabajarán no sólo por la gobernabilidad de la provincia, independientemente de quien la conduzca hasta 2023, sino también para garantizar una victoria el 14 de noviembre, cuando la ciudadanía vote por la renovación de bancas en el Congreso de la Nación.

Como en una familia, las internas han causado heridas que cuesta cerrar. Entre los intendentes y el vicegobernador en ejercicio del Poder Ejecutivo, Osvaldo Jaldo, no volvió el amor, pero sí la necesidad de estar juntos a la par, desde el punto de vista institucional, político y financiero. La inmensa mayoría de jefes municipales no podrán cortar el cordón umbilical que todavía los une a la Casa de Gobierno. Los acuerdos o pactos sociales son de tal magnitud que muchos de ellos no podrían pagar sueldos a los empleados tan solo con la recaudación provincial. Y por si esto fuera poco, también precisan ejecutar obras con dineros discrecionales de la provincia. Los convenios están en proceso de actualización, debido a los reajustes que han dejado las pasadas paritarias. Pero nada es gratis. Como garantía de aquel financiamiento, los municipios ceden la cuotaparte de coparticipación que les corresponde y el Fondo para el Desarrollo del Interior. Ese es el esquema imperante de los últimos cinco lustros. Con ese sistema, José Alperovich mantuvo bajo su ala a los intendentes; con esa estrategia, Juan Manzur pudo sostener su liderazgo en los seis años que lleva de gestión; con ese plan Osvaldo Jaldo intentará sostener la gobernabilidad, más allá de las diferencias que también se evidenciaron en el encuentro de hoy en la Casa de Gobierno, aunque fueron minoritarias.

La silla estaba vacía. Era la que estaba a la izquierda del vicegobernador en ejercicio del Poder Ejecutivo (del otro lado se ubicó el presidente subrogante de la Legislatura Sergio Mansilla). El lugar fue ocupado por el famaillense José Orellana, que durante las internas ya había tenido algunos cortocircuitos con Jaldo, porque Peronismo Verdadero avanzó contra el Concejo Deliberante municipal (para debilitarlo) y también reclutó a varios funcionarios famaillenses. "Osvaldo transmitió tranquilidad y eso no es un dato menor", dijo Orellana cuando LA GACETA le consultó por esa incómoda situación. "Creo que alguien debía tomar la iniciativa porque aquí no es que se salve uno, sino que todos estamos en el mismo camino", completó el intendente.

Javier Noguera (Tafí Viejo) también fue otro de los jefes municipales que reclamó un espacio de continuidad de su gestión, cuando se ausente, en la sucesión de autoridades dentro del Concejo Deliberante. El taficeño fue el que expuso el tema, de forma reiterada e insistente, en el encuentro -según coincidieron varios de sus pares presentes y también los allegados a Jaldo-. El mismo planteo pudo haber hecho Aldo Salomón que, en plena campaña, se encontró con un Concejo volcado al manzurismo, o Francisco Caliva (Tafí del Valle) cuando desde el mismo jaldismo se intentó avanzar con su reemplazo interino. Y también Roberto Moreno que se enfrentó en una dura disputa electoral con Jaldo en su municipio, Trancas. Moreno fue el único ausente en la cumbre de hoy. Avisó que no iría porque tenía un problema familiar que atender. Lo enfatizaron algunos de sus pares ante el vicegobernador, que entendió la situación.  Hay otros que bajaron los decibeles de las diferencias como fue el caso de Carlos Najar (Las Talitas) o Jorge Leal (Burruyacu). El peronismo está acostumbrado a los cambios de escenarios y de liderazgos circunstanciales en épocas de tormenta. Cuando hay paz y armonía, todo es tiene solución. El discurso siempre se puede acomodar a las circunstancias.

¿Qué conclusiones ha dejado la cumbre de Jaldo con los intendentes?

-La vara ha quedado demasiado alta. El resultado global obtenido por el Frente de Todos en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) serán una referencia de lo que puede llegar a ser el comportamiento electoral del 14 de noviembre. Nadie puede jugar para atrás si se quiere alcanzar aquel 49% de los sufragios y, de ese modo, quedar más expuestos a la consideración nacional que local. Para la Casa Rosada, el resultado sí importa, independientemente de las diferencias entre las corrientes internas.

-El respeto a las corrientes. Cada espacio podrá realizar campaña de acuerdo con el criterio que adopte, pero siempre mirando que el resultado sea el mismo o mejor que el de las internas. Jaldo ha dicho que no forzará encuentros entre referentes que todavía mantienen diferencias de pensamiento, pero sí reclamó acción.

-La situación de los Concejos Deliberantes. Los intendentes señalaron la necesidad de que en cada una de sus jurisdicciones se adopte, si es posible, el mismo criterio que se tomó en la Legislatura con la unificación del bloque oficialista. En la Casa de Gobierno entienden que esa no será una tarea sencilla, que llevará su tiempo. Por esa razón, el tema será de debate permanente en un proceso de reconstrucción natural y de mediano plazo.

-Un principio de razonabilidad. El acuerdo entre las partes es que las acciones institucionales y electorales que se adopten tiendan a consolidar al Frente de Todos como un espacio de poder. En este aspecto, la inmensa mayoría de los presentes han coincidido en la necesidad de que las rencillas y las peleas del pasado queden allí, en el pasado. Y que todo lo que se realice tienda a la unidad.

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