Se vacunó para poder ir a alentar al “deca” - LA GACETA Tucumán

Se vacunó para poder ir a alentar al “deca”

Cuatro mil jóvenes de 16 años sin comorbilidades pudieron acceder a la vacuna por primera vez; unos porque se los ordenaron, otros para estar tranquilos y cuidar a la familia.

28 Sep 2021 Por Homero Terán Nougués
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EN EL NODO. Una fila de jóvenes ya fueron inoculados y sostienen el algodón en su hombro, mientras en la otra fila esperan su turno.

Los jóvenes de 16 a 18 años sin comorbilidades pudieron acercarse, a partir de ayer, a los nodos de vacunación para recibir su primera dosis de la vacuna contra el coronavirus. En el primer día fueron 3.835 adolescentes de 16 años a vacunarse, mientras que fueron 756 de 17 años (que acumulan 9.879 vacunados desde la semana pasada).

“Fueron a vacunarse con mucha expectativa y confianza. En muchos casos eran los últimos en vacunarse de la familia, protegiéndolos de cuadros severos. Además esto les permitirá participar de viajes de egresados y de las actividades que vayan habilitándose”, se alegró Luis Medina Ruiz, secretario ejecutivo Médico del Sistema Provincial de Salud (Siprosa).

“Es importante insistir en que la gente vaya a vacunarse porque la vacunación evita la tercera ola y con eso impedimos nuevas restricciones. Además de evitar muertes y casos graves, que es lo más importante”, enfatizó.

Distintas miradas

El día era soleado, típico de la primavera tucumana, y el feriado comercial hacia que las calles estén más tranquilas de lo habitual. En ese contexto esperaban un grupo de seis jóvenes, todos entre 16 y 18 años, recibir la primera dosis de la vacuna Moderna. Sentados uno al lado del otro en el nodo de vacunación ubicado sobre la avenida Fanzolato en Yerba Buena, la única que no había pensado en recibir la vacuna era Brisa Ponce. Al recibir la directiva de sus padres, sin embargo, fue al vacunatorio sin protestar.

“No creo mucho en la vacuna sinceramente, a mí me da igual. Pero mis papás sí creen, por eso vengo. Tengo familiares de riesgo así que más vengo por eso”, dijo y al instante aclaró en un tono jocoso: “y por otra parte porque me obligaron”.

“Siento que el virus no es un tema que se pueda controlar... Creo que es algo que se queda y el que puede, puede. Lo sobrelleva como puede”, agregó.

Nazarena Ibarra, de 16 años, estaba sentada al lado de Ponce pero su opinión sobre la vacuna era distinta. “Algunos son no creyentes de las vacunas y bueno, cada uno piensa lo que quiere. Pero dicen que hay menos casos ahora que hay más gente vacunada”, dijo. Nazarena también recibió el mandato de sus padres para vacunarse, aunque en su caso sí pensaba hacerlo: “también quería vacunarme porque ya tuve Covid y la pasé más o menos nomás… Ahora si me vacuno me quedo más tranquila”.

Para volver a la cancha

Además del cuidado personal y de los familiares y amigos, existen otros móviles para ir a vacunarse. Ese es el caso de Gerónimo Páez (16), que se cansó de ver al club de sus amores desde el televisor y quiere volver al estadio para alentar.

“Para entrar a la cancha seguro piden el carnet de vacunación. Quiero volver a la cancha ya, soy hincha de Atlético y siempre iba a verlo. Es lo que más me motiva a venir”, contó.

A través del fútbol conoció y estrechó su amistad con Tiago Toledo, otro fervoroso hincha del decano con el que fue a vacunarse. A la hora de pensar en vacunarse Tiago también encontró un gran motivo en la posibilidad de volver a la cancha; aunque se tomó el tiempo de aclarar que no es lo único que lo movió hasta la avenida Fanzolato: “por la familia también estamos acá. En mi casa ya están todos vacunados”.

Sin bajarse del auto

El nodo que está en Yerba Buena también permite que los ciudadanos puedan ser inoculados sin siquiera bajarse del auto y algunos jóvenes optaron por este modo de recibir su dosis de Moderna.

Ese fue el caso de Juan Pablo Urdaneta (16), que esperaba sentado en el asiento de acompañante del auto hasta que llegara su turno. Su hermana mayor, al volante, se tomó el trabajo de llevarlo y acompañarlo en el proceso. “Al principio me pareció muy desordenado, pero hasta ahora veo bien el proceso de vacunación. Por lo menos en lo que estoy viendo hoy”, señaló el joven.

Tomás Bulacio y Franco Vanni, por su parte, pidieron autorización a las autoridades del colegio para retirarse antes e ir a vacunarse. Salieron, se subieron al auto de Tomás y sin siquiera cambiarse el uniforme fueron al vacunatorio. Esperaron dentro del auto hasta ser inoculados.

Ambos tenían claros los motivos por los que fueron a vacunarse: “para estar más tranquilos con el virus y para cortar ya con la pandemia que está siendo muy larga”.

“El proceso de vacunación es muy rápido, ágil y cómodo porque no hace falta ni siquiera bajarse del auto”, elogió Franco.

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