Una presentación y un saludo exhiben las tensiones que imperan en el oficialismo - LA GACETA Tucumán

Una presentación y un saludo exhiben las tensiones que imperan en el oficialismo

Dos detalles significativos de la misa por la Batalla de Tucumán.

25 Sep 2021
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CONTRASTE. Jaldo saludó a sus adversarios mejor que a sus “compañeros”. LA GACETA / MATÍAS QUINTANA

El prólogo de la misa que se rezó ayer para celebrar el 209 aniversario de la Batalla de Tucumán mostró, en un par de detalles anecdóticos, pero profundamente significativos, las tensiones que se viven en el oficialismo tucumano. Manzuristas y jaldistas se enfrentaron en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias del pasado domingo 12 y los primeros se alzaron con la victoria.

Pero una semana después, Juan Manzur asumió como jefe de Gabinete de la Nación y la gobernación quedó en manos de Osvaldo Jaldo, lo cual desacomodó las fichas en el tablero que había surgido de las urnas.

Precisamente, el orden sucesorio desencadenó el primer chispazo. Cuando se mencionó a las autoridades presentes, la lectura del protocolo mostró que Jaldo no fue presentado como vicegobernador a cargo del Poder Ejecutivo, ni tampoco como “gobernador interino” (lo cual no es correcto, pero es una mención común). Directamente fue mencionado como “señor gobernador de la provincia”. En contraste, a Sergio Mansilla no se lo mencionó como “vicegobernador” sino como “legislador subrogante a cargo del Poder Legislativo”.

El segundo detalle consistió en que, como contraste a la distancia que mantuvieron Jaldo y Mansilla, el vicegobernador saludó efusiva y afectuosamente al intendente de la capital, Germán Alfaro, y a la diputada Beatriz Ávila. Cuando el vicegobernador saludaba a un grupo de personas que le pedían tomarse una foto con él, el jefe municipal lo sorprendió con una pregunta cargada de doble sentido: “¿Y a mí cuando me toca?”. Jaldo rio. “Ahora le toca a usted, intendente”, respondió el tranqueño y le estrechó un abrazo. La conversación siguió entre ellos y Ávila. Y los gestos mostraron que Jaldo se siente más a gusto con sus adversarios que con muchos miembros del oficialismo.

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