“El comportamiento docente fue de enorme solidaridad, asombroso” - LA GACETA Tucumán

“El comportamiento docente fue de enorme solidaridad, asombroso”

La pedagoga analizó lo sucedido en el sistema educativo durante la pandemia. Habló de la necesidad de producir conocimiento y de las nuevas agendas que requiere la escuela.

19 Sep 2021 Por Guillermo Monti
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100 AÑOS DE PAULO FREIRE. La foto es de la apertura del Congreso, con autoridades nacionales, provinciales y de la UNT. gentileza facultad de filosofía y letras (UNT)

Especialistas de todo el continente se reunieron durante tres jornadas para hablar de educación y con un hilo conductor tan significativo como la figura y el pensamiento de Paulo Freire. A 100 años de su muerte, la Facultad de Filosofía y Letras (UNT) organizó un congreso internacional cuyo lema -“Transitar su legado: un acto de justicia”- sintetiza lo profundo que calaron las enseñanzas del pedagogo brasileño.

Para brindar la conferencia de cierre los organizadores invitaron a Adriana Puiggrós, quien abordó los grandes temas y desafíos que interpelan a la educación argentina, ya desde el título de su charla: “Paulo Freire. Pedagogía y política para un contexto complejo”. La experta en educación recorrió con LA GACETA, punto por punto, esos ejes propuestos.

- ¿Por qué es tan importante recordar la figura de Freire en este momento?

- Es importante porque Freire fue un pionero con sus propuestas de cambios en la concepción de la educación, en las modalidades educativas, en proponer formas de vinculación entre docentes y alumnos distintas a las tradicionales. Y dada la situación fuerte que se ha producido a causa de la pandemia, contar con una visión distinta de la tradicional es un elemento muy importante. Y no pasa sólo por la pandemia, también por los grandes cambios que se están produciendo desde hace dos décadas y están acentuándose en los últimos años. Los docentes son distintos, los educandos son distintos, las situaciones son distintas. Entonces bienvenidas visiones muy distintas, muy diferentes, como son las de Paulo Freire.

- El lema del Congreso fue “trabajar su legado: un acto de justicia”. ¿Qué pasó con la figura de Freire durante todo este tiempo?

- Quizás la idea de reivindicarlo viene a partir de que alguna izquierda muy dogmática siempre estuvo en contra de Freire, reclamándole que no usara categorías como las de clases sociales, categorías que después Freire adoptó. Freire cuenta todo esto en un libro, “Pedagogía de la esperanza”, que es un relato de muchos acontecimientos que él va transitando, sobre todo en ese sentido.

- ¿Y en la actualidad?

- Tiene que ver con que el gobierno de Jair Bolsonaro prohibió los libros de Freire y que el propio Bolsonaro emprendió una campaña en contra de las ideas de Freire sin siquiera conocerlas, o sea sin siquiera ver que las ideas de Freire fueron tomadas por un espectro muy importante, que va desde la Unesco hasta grupos políticos o grupos de trabajo barrial o alfabetizadores. Es decir, son ideas que pueden ser resignificadas desde lugares muy distintos. El ataque de Bolsonaro es un ataque de una derecha inculta, profundamente reaccionaria, reactiva contra cualquier cosa que implique un cambio democrático.

- Su conferencia se tituló “Pedagogía política para un contexto complejo”. ¿Cuáles fueron los ejes que eligió?

- La situación educativa actual en América Latina y un panorama sobre cómo respondieron en términos generales los diversos países a la pandemia; la respuesta de los docentes y cómo se proyectan la niñez y la adolescencia que han quedado excluidas del sistema de educación formal. También los diversos cambios que ya venían en marcha, por ejemplo el tema de la reorganización del trabajo docente, la necesidad de incluir grandes títulos vinculados a medioambiente y otras cuestiones en materia curricular.

- ¿Cómo fue en el comparativo el comportamiento de América Latina al momento de abordar estos desafíos educativos que se produjeron en la pandemia?

- En casi todos los países hubo una suspensión de actividades. Algunos, como México y Cuba, las sostuvieron durante un año y pico, en México acaban de empezar las clases. Pero otros, como Perú, se opusieron abiertamente a la educación virtual y a la suspensión de clases, hay posturas distintas. También lo que uno encuentra es que el desarrollo de cada país, su historia educativa y el grado de extensión de la tecnología estuvieron relacionados a cómo transcurrió la pandemia y como reaccionaron los gobiernos. Y ahí se ve claramente una desigualdad de América Latina con Europa, Estados Unidos, etc., respecto a conectividad, a educación tecnológica. Algo muy grave.

- ¿Cuál es su análisis de lo sucedido en Argentina?

- El hecho de que se haya interrumpido el programa Conectar Igualdad en el 2016 realmente ha sido un problema muy grave, porque perdimos cuatro años, no solamente en el reparto de computadoras, sino en la incorporación de tecnología desde muchos puntos de vista: el instrumental, el conocimiento más teórico, la modificación de las formas de enseñar. Empezó la pandemia y al mismo tiempo una imposibilidad económica de extender en ese momento la red a todo el país. Ahí encontramos un cuello de botella muy serio. Necesitamos los datos del censo que se hará el año próximo para tener una idea de cómo está el sistema educativo; la proporción de chicos que han desertado y los que no han podido avanzar en el sistema. No tenemos números, todas son hipótesis.

- En este momento tan complejo quedaron entre la espada y la pared los docentes. ¿Cómo fue su comportamiento a lo largo de la pandemia?

- Estoy participando de una investigación muy importante que está haciendo la Internacional de la Educación para América Latina. La IE es el sindicato de los sindicatos del mundo, están casi todos, los grandes: Estados Unidos, europeos, latinoamericanos. Justamente, Latinoamérica le pidió a Ctera que coordinara una investigación sobre pandemia y sistema escolar en la región: participaron 17 países. Y lo que uno encuentra en términos generales es que los docentes no se cobijaron en temas de salud, ni legales, ni en estatutos. Al contrario; salieron en toda América Latina a armar grupos de WhatsApp, a buscar chicos que no estaban participando en las clases. Este fue el comportamiento general. De parte de los docentes vimos una enorme solidaridad, algo asombroso.

- Recuperando un poco la figura de Freire, ¿cuáles son las herramientas para producir todos estos cambios en los paradigmas educativos?

- Hoy es muy difícil pensar en futuros largos. En el corto y mediano plazo sí se puede. No cabe duda de que hay que apropiarse de la tecnología, es decir que es un problema de soberanía y comprende a todos; el sistema educativo provincial, el nacional, los docentes, también el sector privado, el conjunto de la educación nacional. Eso implica un esfuerzo muy importante de parte del Gobierno nacional y de los Gobiernos provinciales para que podamos producir hardware y software, producir conocimiento. Está además cruzado por los grandes temas del medioambiente, obviamente derechos humanos, la Educación Sexual Integral. Todos estos contenidos no pueden ser sólo una materia; deben alcanzar el conjunto de los niveles y modalidades de la educación y deben ser transversales. Y agrego uno muy importante, que es el trabajo.

- Los alumnos también empujan en ese sentido...

- Por supuesto. Hay que abrir otros lenguajes, el digital no es el único lenguaje. La comunicación no es necesariamente estar en las redes, hay otras cosas. Hay que incluir el deporte, el arte, el medioambiente, es algo con lo que hay que impregnar el sistema educativo. Estas creo que son las cosas más importantes.

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