El juego sigue abierto para todos - LA GACETA Tucumán

El juego sigue abierto para todos

Gracias al desarrollo tecnológico de dispositivos y prótesis, los amputados y personas que sufren discapacidades físicas pueden seguir practicando deportes o empezar a hacerlo.

14 Sep 2021 Por Mariana Apud

Los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020 aportaron imágenes impactantes. Atletas corrieron y pedalearon sin miembros inferiores. Prótesis les permitieron arribar a metas que parecían imposibles de alcanzar. Ellos se encontraron en sus vidas con la situación de tener que apuntarse partes de sus cuerpos.

Descubrieron que era posible ser deportistas sin piernas porque en las últimas décadas gracias a la tecnología. Con las innovaciones, al mismo tiempo que cada individuo encontraba las soluciones, otros en igual condición conocían que su situación no era la finalización de algo, sino un comienzo distinto que implicaba un esfuerzo diferente.

El desarrollo de prótesis para reemplazar algún miembro apuntado es incesante en cuanto a las investigaciones de los científicos, pero también el proceso tiene altos costos de producción, especialmente, porque todavía es un área considerada minoritaria. Ese equilibrio “oferta-demanda” no resulta lo suficientemente seductora para generar una producción a gran escala.

¿Qué le dirías a alguien que te muestra un atleta como el de la foto y te expresa el deseo de correr como él? “De que se puede, se puede. Eso le diría”, responde Edgardo Karschti. El ingeniero de la Universidad Tecnológica Nacional de Tucumán asegura que un Hunter Woodhall, estadounidense medallista de bronce en 400 metros en Tokio 2020, puede proyectarse en Tucumán.

“Tenemos todas las tecnologías y materiales necesarios para hacer algo similar. Es cuestión de animarse y jugar en equipo. Podemos solucionarle los problemas a mucha gente”, cree Karschti, que en 2016 diseñó prótesis de piernas para un niño de siete años de Buenos Aires. El ingeniero insiste en que hay que “jugar en equipo” porque en aquella época presentó a las autoridades del Ministerio de Salud Pública un proyecto para desarrollar tecnología aplicada a la salud con fabricación 3D. Sin embargo hasta el momento no tuvo cabida en la agenda. El “equipo” no está formado, aunque el juego siempre está listo para jugarse, lo que acortaría distancias, geográficas y económicas para personas que vieron a Woodhall en las pistas internacionales de atletismo.

El ingeniero explicó que el encaje es el gran problema de las prótesis. “El muñón es el que entra ahí. A las personas les molesta al poquito tiempo y se terminan frustrando. El gran secreto para cualquier prótesis de pierna es tener un buen encaje y eso sí se puede hacer con la impresión 3D”, explicó.

Las impresoras 3D surgieron a fines de los 70 y su uso es cada vez más variado. La impresora toma el filamento, enrollado en un carretel, y lo va derritiendo. La máquina crea una capa, otra y otra y así se va elevando hasta finalizar la impresión del objeto según el plano inicial.

“Si solucionamos de raíz el tema del encaje y la persona puede estar cómoda, después el sistema de enlace que se le puede poner, como los flejes de Woodhall, se lo adapta. Se le puede poner de acuerdo al deporte que quiera según las necesidades”, explicó Karschti.

En cuanto a los costos, concretamente se hace difícil una estimación por la inestabilidad económica propia que, en este caso, está vinculada a la ajena porque muchos elementos son importados. “Es relativo. El kilo de material está a $ 2.000. Con un kilo bastaría para hacer todo: encaje, pie y cobertores. La parte metálica no se incluiría, por lo que hay que vincular los gastos del plástico -podría ser el material elegido- con los metálicos, como tornillos y flejes. Hay que diseñar y ver lo que uno quiere y desde ese punto se puede saber lo que va a gastar”, concluyó Karschti.

Jorge Ortiz asegura que es posible correr el Trasmontaña con una pierna ortopédica

“Si corro otra vez el Trasmontaña, llevaría una prótesis que me permitiera caminar con más comodidad”, afirmó Jorge Ortiz. El marplatense visitó Tucumán en 2018 para correr la tradicional carrera por parejas y llamó la atención de todos porque su miembro inferior derecho era una pierna ortopédica.

Hace tres años, el Ingeniero Agrónomo no eligió correctamente el dispositivo que le permite pedalear. “Uso tres prótesis diferentes, con el mismo cono que es dónde va el muñón, pero lo que cambia es la rodilla y los pie. La que uso para pedalear es lo más básico que existe: me interesa que sea liviana, no que el pie sea dinámico”, indicó Ortiz. El biker dejó en claro que se puede participar en el Trasmontaña de mountain bike con una sola pierna. Terminarlo -aunque en esa ocasión no pudo por hipotermia- también, pero ajustando la elección. “Tuve que bajarme de la bici y caminar mucho por lo difícil de las subidas y con esas prótesis que uso para pedalear es muy complicado por ser básica”, rememoró desde Mar del Plata.

El caso de Ortiz, que en 2005 tuvo que ser amputado por arriba de su rodilla luego de un accidente con un tractor, demuestra que una discapacidad como la amputación no corta una carrera deportiva. Las prótesis dejan el juego siempre abierto. “Cuando tuve el accidente no sabía ni lo que era una prótesis. A partir de ese momento comencé a preguntar, a buscar por internet y de esa manera interiorizarme de cómo venía la mano. Tal vez, por mi forma de ser o porque soy ingeniero, en poco tiempo sabía más que los médicos y casi tanto como los ortopedistas”, afirmó Ortiz, que además esquía y nada sin asistencia de prótesis.

“En general son muy caras. En su momento tuve que optar por tener una excelente prótesis para la vida cotidiana o una para correr. Opté por la que uso todos los días y me permite moverme en forma casi normal por todos lados”, comentó. Una prótesis de primer nivel cuesta alrededor de 30.000 dólares según estimó. “Hay dos opciones: sponsor o ser millonario. Lamentablemente, no reúno ninguna”, dijo con tono de broma. “Por supuesto que de ahí para abajo hay mucho, hasta llegar a la que uso para pedalear. No tengo un precio actualizado, pero supongo que no están a más de 2.000”, explicó Ortiz.

Se sacan las piernas y agarran los bastones

Desde hace 10 años, Esteban Ledesma vive sin una pierna. Por razones oncológicas tuvieron que amputarle la derecha. En marzo, descubrió que podía jugar al fútbol. “Estoy jugando en el equipo Fútbol Club Adaptado. Conocí el grupo gracias a Maximiliano Montenegro”, contó Ledesma sobre la invitación vía Facebook que recibió por parte de uno de los creadores. “Desde que comencé a practicar deporte, mi vida mejoró en todos los aspectos. Por eso quiero motivar a toda aquella persona que tenga alguna discapacidad a dar el primer paso. Los resultados no van a tardar en llegar”, alentó.

El jugador identifica a la falta de decisión como la razón por la que hasta hace unos meses no se propuso realizar alguna actividad. Sucede que prótesis y artefactos para ser deportista amputado hay, así que eso no es excusa. En el caso de Ledesma y sus compañeros, tomaron la opción de una práctica que se hace sin prótesis, pero con “bastones canadienses”, las muletas de antebrazo que se apoyan en las palmas de las manos.

“Ellos son unos guerreros de la vida, unos leones”, destacó Claudio Daniel Varela, entrenador del otro equipo tucumano que compite en el torneo Nacional, precisamente llamado Los Leones. “Uno que ama el fútbol, un deporte tan profesional, y con la dedicación que ellos lo hacen… me genera mucho orgullo dirigirlos”, dijo emocionado el profesor de Educación Física, que no deja de recordar a Hernán Córdoba quien formó el equipo. “Está en el corazón de todos. Dejó este legado”, destacó el DT, quien guiará a Los Leones en la segunda fecha del torneo que los llevará hasta Mendoza el 24 de septiembre.

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