EL CORAZÓN EN TAFÍ VIEJO. La obra de Porta recorre esos paisajes.

“La poesía de Estela Porta nos invita a entrar en las yungas y a no privarnos de una experiencia poética y vital”, destaca Elena Acevedo desde el prólogo de “Si digo Yungas”. Editado por el sello Humanitas, de la Facultad de Filosofía y Letras (UNT), el libro vio la luz al cabo del paréntesis impuesto por la pandemia y se presentó la semana pasada durante un cálido encuentro enlazado por la palabra, la música y el amor por la naturaleza que destila cada uno de los poemas. Así lo subrayó Porta en esta entrevista, en la que desmenuza los cómo y los por qué de su flamante publicación.
- ¿Cómo nace la idea de homenajear a las yungas por medio de un poemario?
- El sentimiento de amor hacia la naturaleza me inspiró la idea de homenajear a las yungas, que desde los cerros azules dibujan nuestro perfil taficeño. Esto me llevó a profundizar mis conocimientos sobre las características generales de esta ecorregión a través de lecturas, videos documentales, sumados a algunas excursiones en mis épocas de estudiante, visitas en familia a la Toma de Agua y, recientemente, una caminata guiada nocturna promovida por Turismo de la Municipalidad de Tafí Viejo. Son recorridos que me permitieron el contacto directo con ese paisaje mágico: aspirar su vegetación, escuchar el murmullo del agua, el zumbido de insectos, caminar a la luz del sol o bajo el hechizo de la luna taficeña. Fui conjugando dos miradas: la científica y la poética. Así se fue gestando este poemario, que es un intento de volver a lo primigenio, recuperar el paraíso, un intento de redescubrir la belleza de las yungas, revalorizarlas, reafirmando de esta manera la identidad individual y colectiva.
- ¿Cómo y cuándo se desarrolló el proceso de escritura?
- El asesoramiento del Dr. Daniel Dos Santos contribuyó para que mi libro pueda contextualizar en los poemas las particularidades de nuestras yungas, su flora y su fauna, y pintarlas líricamente con el fin de visibilizar su existencia, su belleza, en un intento de rescatar el paisaje tan caro a los sentimientos de los habitantes de Tafí Viejo. A fines de 2018 el libro ingresó a la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT y fue evaluado por una Comisión de Referato, que autorizó la publicación en un informe detallado y altamente positivo. Pero llegaron 2020 y la pandemia: la incertidumbre y el miedo desviaron mi atención del proceso de publicar del libro, que fue retomado este año. En este punto sólo agradezco a Dios, a la vida y a todos los que participaron en el proceso de publicación y presentación de “Si digo Yungas”; la excelencia de los expositores y la bella voz de Nancy Pedro. Poesía y música, latiendo.
- ¿Qué puntos de contacto y qué puntos de disidencia tiene este libro con sus publicaciones anteriores?
- En general mi obra está unida por un hilo conductor: el amor hacia mi tierra. Intenta plasmar poéticamente a Tafí Viejo, sus paisajes de ensueño, sus lugares emblemáticos, sus habitantes con problemáticas personales y sociales. Plasmarlo desde la emoción, desde el poder de la palabra que crea, en un intento de recuperar el alma, de volver constantemente a las raíces, ser un testimonio de un espacio particular, con fisonomía definida, en este caso las yungas, para darlas a luz.
- ¿Cómo surgió la idea de intercalar con los poemas estos epígrafes de famosos artistas y cuál fue el criterio de selección?
- En casi todos mis libros suelo incluir epígrafes de autores consagrados, reconocidos, admirados por mí; son frases, citas, pensamientos, estrechamente vinculados al tema central de la obra, a modo de refuerzo. “Si digo Yungas” comienza con un pensamiento del filósofo tucumano Samuel Schkolnik: “la palabra es la transposición luminosa de la existencia”. O sea, la escritura como instrumento de transmisión de ideas, sentimientos, valores. En “Si digo Yungas” hay una profusión de epígrafes que preceden a los poemas, con su función propia de ilustrar, aclarar o sintetizar las ideas principales de los textos. Estos epígrafes fueron seleccionados a posteriori de la escritura de los poemas, es decir, no fueron fuente de inspiración sino que los elegí libremente, sin limitaciones de épocas ni nacionalidad de sus autores. Apelé a mis lecturas previas de las distintas ramas del arte y seleccioné las citas relacionadas con la naturaleza; pertenecen a escritores, músicos, filósofos, pintores, líderes espirituales, incluí también un proverbio hindú: “los árboles son las columnas de la tierra. Si los derribamos, el cielo caerá sobre nosotros.”
- El libro es también un llamado a cuidar nuestros recursos naturales y nuestro paisaje. ¿Cuáles son las herramientas que nos aporta el arte -la literatura en este caso- para poner manos a la obra?
- Sabemos que las yungas son un refugio de la biodiversidad, un stock de recursos naturales renovables, un reservorio de agua y control de erosión de los suelos. Sin embargo, no siempre se tiene conciencia plena de ello. Considero que desde el arte es posible despertar la sensibilidad, la conciencia social, el amor hacia los otros seres vivos y esto genera la necesidad de preservación, porque se ama y se cuida lo que se conoce. En el caso de la literatura, la palabra poderosa es el instrumento que nos permite ir escribiendo el mundo, transformarlo, fundar una nueva realidad. Seremos capaces de contribuir a forjar la sociedad que queremos, de rescatar los valores históricos y culturales de esta querida ciudad -Tafí Viejo- que nos nutre y nos identifica frente al mundo. El libro cierra con un epígrafe de Rigoberta Menchú Tum, líder indígena guatemalteca contemporánea: “no es posible la Humanidad si no tenemos una nueva relación con la naturaleza”.







