
DESAPARECIDA. Ana María Carrizo, tiene 63 años.

Huellas dactilares, al parecer esa sería la principal pista que encontraron los investigadores en los allanamientos para intentar esclarecer qué pasó con Ana María Carrizo, de 63 años. La mujer, que vive en Los Bulacio, está desaparecida desde el jueves y su familia, que la busca desesperadamente, pide que se rastreé un celular.
“La única novedad es que están allanando el domicilio de mi abuela y por el momento no se encontró nada”, contó Milagros Ovejero, quien arribó a la provincia ayer a las 15 para colaborar con la búsqueda y estar al tanto de la investigación. “En la casa está trabajando la Policía y se están haciendo rastrillajes, pero no revisaron las cámaras de seguridad todavía y no están tomando testimonios de los vecinos. Algunos se niegan a declarar, creo que tienen miedo de alguien”, agregó la joven.
A pesar de que la pareja se había separado, la mujer aún convive en una casa junto a su ex marido, Alberto Díaz. A su vez, desde hace tres meses, Carrizo está en pareja con Raúl Salas. Justamente su novio fue el último que la vio. El jueves, según declaró, la dejó a 50 metros de su casa cerca de las 23 horas después de haberla llevado a cenar.
“La pareja (por Salas) es el principal sospechoso, porque es el último que la vio. No sabemos dónde está esa persona. La Policía nos dice que no tienen pruebas para detenerlo, pero todos los rumores que nos llegan nos hacen sospechar de él”, explicó Ovejero angustiada. La nieta también subrayó algo que le parecía de gran importancia: “el teléfono de mi abuela todavía da tono, ¿por qué no lo están rastreando? Es la única pista que tenemos”.
Al cierre de nuestra edición, Ovejero explicó que finalmente se había allanado también la vivienda del sospechoso. “El operativo de hoy ya terminó. Tenemos que esperar la resolución final sobre el allanamiento. La Policía nos dice que no encontraron pruebas concretas para detener al novio de mi abuela, sólo huellas dactilares que serán analizadas”, concluyó la joven mediante un mensaje de texto que le envió a nuestro diario para complementar la entrevista.
La familia de Carrizo llegó desde Buenos Aires y Santiago del Estero para ayudar con su búsqueda. La madre de Ovejero fue la primera en llegar y notó algunas irregularidades en la vivienda. Según sus familiares, la mujer de 63 años era muy detallista con ciertas cosas. Por ejemplo, nunca dejaba sin candado la puerta de su casa, tampoco solía cerrar la puerta de su habitación, y cuando la familia llegó se encontró con todo lo contrario: la puerta que da a la calle abierta y la del cuarto trancada. Además, la mujer había dicho que ese día salía a cobrar su jubilación, sin embargo en la casa quedó su billetera con la tarjeta.







