En el kirchnerismo siempre se “amó” duro y parejo

Álvaro José Aurane
Por Álvaro José Aurane 03 Septiembre 2021

Habia que expresarlo y finalmente se dijo: el kirchnerismo es amor. Ya lo había anticipado el 18 de agosto pasado el subsecretario de Relaciones Institucionales de Tucumán, Alejandro Melo, en el ciclo de debates de LA GACETA. El precandidato a diputado nacional en segundo término de la lista “Lealtad Peronista” se había presentado a sí mismo como una “pieza del cambio generacional” y como un representante de los jóvenes que quieren una nueva política y se acercaron a la militancia por el amor a la política que inspiraron los ex presidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Esta semana, también desde el kirchnerismo, la precandidata a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires, Victoria Tolosa Paz, corporizó aquel concepto. “En el peronismo siempre se garchó”, declaró. Donde Melo había puesto la “idea”, ella colocó la “materia”. Es decir, materialismo dialéctico, aunque sin conciencia de clase -cabe aclarar-.

La verdad -es sabido-, se manifiesta de maneras misteriosas. Y si bien la expresión de la ex titular del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales puede resultar chabacana (unos se escandalizaron con la expresión, otros consideraron machista escandalizarse porque una mujer emplee el vocablo, pero nadie puso en duda el mal gusto), eso no desmerece un ápice la meridiana certeza de la aserción. En todo caso, a Tolosa Paz le faltó aclarar (un descuido “por defecto”, dado que su profesión son los números -es contadora- y no las palabras) que el verbo en cuestión no estaba siendo empleado como intransitivo (se construye sin complemento directo, como “nacer” o “morir”), sino como lo contrario. Y los verbos transitivos se construyen necesariamente con un complemento directo: “decir la verdad”, “amar a Dios”...

Entonces, sí, la aseveración de la bonaerense se llena de significados comprobables. Porque si hay una verdad incontrastable es que el kirchnerismo, estando “en el peronismo”, siempre se dedicó (digámoslo así) a “amar” a los argentinos. Es más: llevan una gestión tras otra “amando” sin parar al pueblo. Dale que dale…

Cariño territorial y fiscal

El todavía detenido Lázaro Báez, por ejemplo, se convirtió en uno de los primeros instrumentos mediante los cuales “se amó” al prójimo. El kirchnerismo puso a flamear, temprano nomás, la bandera de la redistribución de la riqueza. Y como la gran propiedad privada siempre estuvo reservada para las elites, decidieron que un empleado bancario debía convertirse en el símbolo vivo de la versión “K” de la reforma agraria: le dieron la Patagonia.

Al sur, el territorio nacional limita con Báez. De hecho, desde que esa región es prácticamente toda suya, el país es tricontinental: se encuentra en América, en la Antártida y en lo de Lázaro. Es más, en el conflicto que acaba de detonarse entre la Argentina y Chile por la decisión de los vecinos de ampliar su plataforma continental y afectar espacio marítimo que nuestro país reivindica como propio, a Báez deberían concederle el rol de querellante.

El “amor” del kirchnerato al pueblo también tuvo un capítulo fiscal. Gracias a su estrecha vinculación con la familia que sentó dos Presidentes, el empresario Cristóbal López dejó de pagar impuestos durante años hasta amasar una deuda de 8.000 millones de pesos (considerando el tipo de cambio vigente en cada período, unos 1.000 millones de dólares).

¿Cómo? Al 26% del valor de cada litro de nafta o gasoil que expendía su cadena de estaciones de servio Oil (tributo correspondiente al Impuesto a la transferencia de combustibles) no lo giraba al fisco. Con ese dinero, el patagónico construyó el poderosísimo Grupo Índalo, pero también le alquiló oficinas, departamentos y cocheras a Néstor y a Cristina, que vieron engrosar el patrimonio familiar “en blanco” inmaculado. Habiendo tanto cariño, la AFIP no molestaba al buen empresario. De hecho, sólo se dieron cuenta de la deuda en 2016, mediante una investigación de Hugo Alconada Mon en La Nación: ahí lo denunciaron.

Es decir, en este país cualquier empresa habilitada como agente de retenciones del fisco podría quedarse con ese dinero del pueblo, usarlo para comprar más empresas y para financiar las que ya tiene, e invocar el “amor” como principio legal para el no pago de las obligaciones. Pero el gobierno que vino después de Néstor y de Cristina decidió no adoptar esa doctrina de ternura fiscal. Malditos gorilas, cipayos, destituyentes, vendepatrias y golpistas.

Ternura calcográfica

Para prodigar tanto amor hacia afuera, había que articular con amor al movimiento bien desde adentro. Entonces llegó Amado Boudou: él sí que “amó” (y bien amada) a la sociedad. De acuerdo con lo que se ventiló en los expedientes por los que fue condenado a prisión, cuando era ministro de Economía, logró que Formosa (“uno de los mejores políticos y seres humanos” según el Presidente de la Nación) le pagara 2 millones de pesos a The Old Found para que hiciera un estudio de la deuda pública provincial. O sea, el funcionariado “K” hacía que la provincia más pobre del país se endeudara para saber cuánto debía. Las caras visibles en The Old Found eran las de los testaferros que el luego vicepresidente de la Nación usó para comprar Ciccone Calcográfica. Otra vez, el “amor”: Boudou quería, literalmente, que “sus” billetes fueran para todos… Nunca entendieron su cariño. Ya, por suerte, no está tras las rejas: logró reducir su tiempo de condena luego de realizar en la cárcel un curso de organizador de bodas. El amor vence al odio, compañeros…

Afectuosa entrega

Tucumán, por supuesto, también aportó lo suyo a este período en el que no se dejaba de “amar” una y otra vez a la Nación. Ninguno ni nadie más que José López, ex secretario de obras públicas del kirchnerato y parlamentario del Mercosur por esta provincia, mostró como nadie lo que es “amar a Dios”. Había ahorrado los aguinaldos como funcionario público y cuando estaba llevando ese dinero (9 millones de dólares, o un barrio de 130 viviendas sociales, según se prefiera) a un convento, lo detuvieron los “odiadores seriales” del anterior oficialismo.

El comprovinciano sigue tras las rejas y esta semana fue noticia porque alertó que hace cuatro meses debieran haberle concedido el beneficio de la prisión domiciliaria porque ya cumplió la mitad de la pena (hace cinco años está detenido) y porque ya aprendió la lección: la limosna se entrega sólo durante la misa.

Encendidas cartas

Ahora bien, testimonio de lo que es “amar” (lo que se dice “amar” de verdad) a la ciudadanía son todas esas cariñosas cartas (de recorridos) que escribió Oscar Centeno cuando se desempeñaba como chofer de Roberto Baratta, hombre de confianza de Julio de Vido y número dos del Ministerio de Planificación Federal de la Nación. La prensa de la “opo” llama maliciosamente a esos registros como “Los cuadernos de la corrupción”, porque Centeno anotó puntillosamente el circuito que semanalmente recorrían algunos encumbrados funcionarios de la Casa Rosada por las más diferentes empresas que tenían a cargo concesiones u obras públicas estatales, para luego ser llevados a la quinta de Olivos o al edificio de Juncal donde vive la actual vicepresidenta de la Nación.

En muchos casos, los hombres públicos salían con maletas de las oficinas privadas, en las que cargaban probablemente ropa usada que donaban empresarios e industriales. Pero los “destituyentes” no demoraron en hablar de coimas y hubo un tendal de detenidos y también de “arrepentidos” (de no haber hecho donaciones más generosas, seguramente).

Hoy, por suerte, casi no queda nadie privado de su libertad. Una veintena de procesados fue dejado en libertad desde que cambió de gobierno en 2019. Y eso muestra toda una doctrina judicial muy versada: después de las elecciones / con oficialismos y sin opositores / no hay derecho sino amores.

Pasión por la verdad

Frente a tanta mentira opositora, y dado que había tanto “amor” para seguir dándole a la gente que el país nos quedaba el chico, el kirchnerismo decidió que era tiempo de llevar su pasión por las certezas más allá de las fronteras. Entonces, en secreto (toda una lección de humildad), la ex Presidenta firmó un “Memorándum de Entendimiento” con Irán para crear una “Comisión de la Verdad” que sacara del estancamiento la investigación por el mayor acto de odio terrorista del que la Argentina fue víctima en su historia: el atentado contra nuestro país mediante la voladura de la AMIA, en 1994, que dejó 85 muertos. Un detalle: desde 2006, uno de los acusados de haber planificado el demencial ataque es el militar Ahmad Vahidi, a quien el mes pasado el régimen iraní (el mismo que iba a ayudar a dar con la “verdad” por encima de la Justicia argentina) designó Ministro del Interior. Un verdadero castigo, porque ya se sabe cómo se sufre en el ejercicio de la función pública. Pero eso es algo que los “pro yanquis” jamás podrán comprender porque sus cabezas no están abiertas al análisis intercultural…

Eso sí: Alberto Nisman nunca entendió ese amor por la verdad del kirchnerismo, como tampoco la ternura internacional de los “k” por Irán. Donde el funcionariado kircherista veía una esperanza, el fiscal advertía un encubrimiento en beneficio de los autores intelectuales del atentado. Y donde el kirchnerato pregonaba afectuosa soberanía para insertarse en el mundo, el hombre de la Justicia sospechaba de traición a la patria. El 14 de enero de 2015, Nisman sustanció su acusación. El 18 lo encontraron muerto. Se ve que en la revolución del cariño, la proclama es amor o muerte.

Mimos previsionales

Más allá del malicioso pregón de la prensa amarilla, y del macrismo que se identifica con ese color, los tiempos de “amar” al pueblo siguen aquí. Y sobran los testigos. Si a alguien le dieron una tremenda “amada” es a nuestros jubilados. El anterior gobierno modificó el sistema previsional y el Congreso de la Nación fue, acabadamente, lapidado bajo 15 toneladas de cascotes por parte de quienes se oponían a esa reforma, que instauraba un régimen de actualización de los haberes según la inflación. Entonces, cuando cambió el Gobierno, también cambió el régimen previsional, que volvió al ajuste discrecional que decide el oficialismo. En 2020, los jubilados de la mínima perdieron el 1% ante la inflación. Los de la máxima, un 9%. En lo que va de este año, en el primer trimestre, la inflación fue del 11,4%, mientras que el aumento sólo llegó al 8%. En el segundo trimestre, el aumento ya fue del 12%, pero la inflación fue del 13. ¿Por qué hace esto el Gobierno? Para combatir la inseguridad: el empobrecimiento del sector pasivo lo elimina como “objetivo” de la delincuencia. Para “amar” a los jubilados, hay que “amarlos” así…

Amoroso nido

El cuarto kirchnerismo cambió algunos rostros pero no perdió su vocación por andar “amando” duro y parejo a los argentinos. Por eso, la emisión de dinero circulante se ha duplicado en dos años. Pasó de poco menos de 1 billón de pesos (1 millón de millones) en 2019 a prácticamente 2 billones en la actualidad. Con estos niveles, la depreciación del Peso es insalvable. Entre eso y las infinitas restricciones a la compra de moneda extranjera, los argentinos ya no caen en el cosmopolitismo antinacionalista de adquirir dólares. En la pérdida de valor de nuestra moneda, los billetes han sido revalorizados como única alternativa. Genios de la economía... Por supuesto, los precios se disparan. Pero es de capitalistas estigmatizadores hablar de pobreza: en una posmodernidad donde el ser humano es consumido por la culpa de consumir, esta gestión trae un alivio a las atormentadas mentes occidentalizadas.

Con tantos logros, ¿cómo no va a tener derecho el Presidente de armar una fiesta en la residencia oficial de Olivos para la Primera Dama? Es verdad que el resto de la población no podía concurrir a sus afectos, ni acompañar a sus enfermos, ni despedir a sus muertos. Pero la pandemia pasará y el “amor” del kirchnerato quedará.

Había que celebrar el triunfo del afecto y mostrarlo al pueblo, ya no sólo en fotos filtradas, sino en videos provistos por el propio oficialismo. ¿Vos no creías en el amor al poder ni en el poder del amor? Mirá, entonces, cómo se dedica a “amarte” el Gobierno…

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