DOMINIO. Los jugadores del “Xeneize” tuvieron la pelota y controlaron en gran parte del partido a sus rivales.

De la mano de Sebastián Battaglia, Boca comienza a revivir en la Liga Profesional. Si bien todavía está algo lejos de la cima (suma 10 puntos), el buen semblante que muestra el equipo y el extenso camino por recorrer en el torneo, ahora invita a soñar a sus hinchas.
En tan sólo dos juegos, el “Xeneize” cambió su imagen de raíz. Dejó de lado ese nivel apático, inexpresivo, sin sorpresa, con poca velocidad y algo anunciado que había mostrado durante los últimos partidos de la era de Miguel Ángel Russo; para darle paso a un juego vistoso, efectivo, con muchas variantes y la mirada siempre clavada en el arco de enfrente.
Este Boca que ayer ganó 3-1 en Vicente López no parece ser el mismo que igualó la peor racha sin victorias de la historia de la institución; y en parte eso le debe a que el nuevo DT acomodó algunas piezas, puso a varios futbolistas a jugar en las posiciones que más cómodos se sienten y le dio lugar a varios juveniles que ya piden pista en Primera.
Si el triunfo de anoche tuvo algo de suspenso fue sólo gracias a un error defensivo. El empate de Nicolás Bertolo antes del final de la primera mitad se dio producto de la falta de coordinación en la última línea a la salida de una pelota parada.
Antes y después de los goles de Norberto Briasco (abrió el juego) y de Diego González, Boca fue mucho más que el “Calamar”. Tuvo el dominio casi absoluto del partido y cuando aceleró a fondo, generó complicaciones en la última línea del local. Una muestra de ello fue el gol de Cristian Pavón, casi con el juego concluido.
Briasco (ubicado ya como extremo, posición natural en la que casi no había jugado desde su llegada al club) y Aaron Molinas fueron las figuras del duelo.
El ex Huracán y el pibe manejaron los hilos y desequilibraron casi siempre en el mano a mano. Pero como si eso fuera poco, el “Xeneize” también se mostró sólido de mitad de cancha hacia atrás.
Los juveniles Agustín Sandez, Alan Varela, Molinas y Luis Vázquez (las apuestas del nuevo entrenador) cumplieron con creces y demostraron que pueden ser parte importante en la reconstrucción de un equipo que, ya sin Copa Libertadores, deberá centrar todos sus cañones en el torneo doméstico y en la Copa Argentina.
Boca está de regreso. De la mano de Battaglia, gana y convence; y en esta época, eso no es poca cosa.







