
VISTA DE LA IGLESIA. Así luce hoy el templo, cuya construcción impulsó Vicente López, administrador de la antigua estancia de Santa Ana.

El histórico templo de la Villa Vieja de Santa Ana también forma parte del proyecto de recuperación que está poniéndose en marcha. Muy importante será, en ese sentido, su incorporación a la lista de edificios protegidos por su valor patrimonial. La Comisión de Patrimonio está trabajando para que pronto se concrete este objetivo.
El templo forma parte de la Diócesis de Concepción, que tiene desde la semana pasado un nuevo obispo: José Antonio Díaz. La parroquia de la zona es la de Santa Ana y San Joaquín, integrante del entramado de más de 20 sedes parroquiales que conforman la segunda diócesis de Tucumán.
Los pormenores sobre la construcción de la iglesia fueron consignados por Celia Terán, Carlos Páez de la Torre (h) y Ricardo Viola en el libro “Templos Católicos de Tucumán”, editado por LA GACETA en 2017. Así narraron los autores este capítulo, divididos en dos partes:
1) Lo que el ingenio desbarató.
Fue hacia 1871 cuando Vicente López, administrador de la estancia de Santa Ana (propiedad de su hermano, el gobernador Belisario López), fundó la Villa del mismo nombre, dentro del predio. Logró imponerse así al criterio de Nicanor Gordillo, propietario de tierras al norte de Río Chico, que pretendía realizar la fundación dentro de sus dominios; propósito con el cual hasta había iniciado la construcción de un templo en el paraje de Santa Rosa, que no llegó a terminar.
Una crónica de 1919 narra que López erigió el templo de Santa Ana en poco tiempo -es decir que podemos datarlo en la década de 1870-, así como pudo ver “edificadas numerosas viviendas a tres de los costados del edificio destinado a plaza de la naciente población”. Población que “fue creciendo con bastante rapidez, llegando a ser a los pocos años un importante centro”.
Casi dos décadas después de fundada la Villa, en 1889 Clodomiro Hileret adquirió la totalidad de la Estancia de Santa Ana -unas 27.000 hectáreas- al ex gobernador López y a Lídoro J. Quinteros, su socio. López ya tenía, para esa época, en un sector de la estancia, seis cuadras plantadas con caña, que molía en un rudimentario ingenio. Hileret instalaría allí su gran Ingenio Santa Ana, que constituyó una relevante expresión industrial hasta que cesó su actividad, hace medio siglo.
Apenas fundado el Ingenio, algunos comerciantes fueron a establecerse sobre el camino que une la fábrica con la estación del ferrocarril, como a dos kilómetros, más o menos, de aquella, con el propósito de proveer a las peonadas que tenían que hacerlo en la Villa Vieja, como comenzó a llamarse desde entonces a Santa Ana, a pesar del escaso número de años que contaba de existencia. Esta segunda población, primero se llamó La Puerta, y luego Villa Clodomiro Hileret. El templo de la Villa Vieja de Santa Ana tuvo una primera e importante refacción en 1915.
2) La transición.
Esta iglesia -de gran mérito, y en un avanzado estado de deterioro- es un buen ejemplo de aquella primera etapa de transición hacia lo italianizante: escasas expresiones decorativistas circunscritas con sobriedad al vocabulario combinado de pilastras, entablamento, cornisas, arcos. frontis y demás elementos clásicos.
Exteriormente, se puede apreciar al conjunto como el acople de tres volúmenes diferentes: la torre inconclusa al norte, el pórtico y la achaparrada torre lateral hacia el lado de la epístola. La nave y lo sacristía se constituyen en el simple resultado externo de necesidades funcionales internas, y de un sistema constructivo elemental -también utilizado en Medinas-, conformado por muros de mampostería que sostienen las cerchas de madera, el encablonado y las cubiertas a dos aguas de chapa metálica.
“Transita leguas...”
En un artículo publicado en 1990 LA GACETA se ocupó en detalle de una de las particularidades del templo, con un título por demás ilustrativo: “La campana de la Villa Vieja, cuyo sonido transita leguas”. Los testimonios recogidos fueron más allá, ya que en ellos se reflejó el sentir de los pobladores; voces expresadas hace ya 30 años. Este es el texto:
Los pobladores de Villa Vieja, Santa Ana, poseen en la antigua iglesia del lugar la más valiosa e importante campana de todos los templos que existen en la provincia. Sostienen que la reliquia, de considerable tamaño y sonido prístino, fue construida en Francia con aleación de oro, plara y bronce.
“La campana la compró la familia Hileret cuando yo tenía 15 años. Aquí estaba la antigua villa de Santa Ana, hasta que todos se comenzaron a instalar alrededor del ingenio”, le dijo a LA GACETA Francisco Javier Ruiz, de 86 años. La Iglesia donde está instalado el valioso instrumento data, de acuerdo a algunas documentaciones, del año 1876.
Su estructura de sostén nunca fue reacondicionada, y debido a los desgastes que sufrió a través del tiempo, corre serios riesgos de desplomarse. No sólo la campana constituye para los pobladores de Villa Vieja la reliquia invalorable que lograron conservar, sino también las numerosas imágenes, entre ellas la de la Virgen de Santa Ana, que cuenta con más de 100 años.
“Yo fui siempre el que tocaba la campana, y recuerdo que lo hacía con una hora de anticipación a la misa porque el sonido llegaba tan lejos que algunos fieles apenas tenían tiempo de llegar”, indicó Ruiz. La Villa Vieja fue, tal lo remarcó, el antiguo asentamiento de Santa Ana, pero posteriormente fue trasladándose paulatinamente a cuatro kilómetros hacia el oeste porque el ingenio fue instalado allí, por recomendaciones de geólogos, según comentó el presbítero Rafael Reynoso.
Ruiz recordó que en el lugar antes se realizaban las fiestas patronales en honor a Santa Ana. “Desde el alba comenzaba a llegar gente de todo el lugar. Eran multitudes, que entre bailes y toda clase de entretenimientos, se quedaban hasta dos días aquí”, consignó.
Los pobladores de la Villa Vieja no ocultan la sensación de despojo por la actual denominación del lugar: “aquí es Santa Ana y no como la llaman todos”. Actualmente en Villa Vieja se venera todos los años al Señor de la Salud, que convoca a un millar de fieles de toda la provincia.







