Miembros de una banda habrían cambiado autos por joyas

En la casa del “Joyero” una libreta con datos reveladores. Vinculan al clan Caro con el grupo de “La Gata” Lizárraga.

HACIENDO GUARDIA. Tres efectivos policiales custodiaban la casa del “Joyero” mientras en el interior se desarrollaban los allanamientos. LA GACETA / FOTO DE DIEGO ARÁOZ HACIENDO GUARDIA. Tres efectivos policiales custodiaban la casa del “Joyero” mientras en el interior se desarrollaban los allanamientos. LA GACETA / FOTO DE DIEGO ARÁOZ
Gustavo Rodríguez
Por Gustavo Rodríguez 13 Agosto 2021

El orden de un cuentapropista que se dedica a la venta de joyas de oro fue clave para que el fiscal Diego López Ávila avanzara en la investigación de la causa conocida como “La industria del escruche” que está siendo investigada por cometer robos en diferentes provincias del país. La banda estaría integrada por miembros del .clan Caro y el grupo que lideraría Miguel “La Gata” Lizárraga.

El jueves pasado, en un allanamiento realizado por Robos y Hurtos, al mando de los comisarios Miguel Carabajal y Jorge Dib, fue detenido Edgardo “El Joyero” Bournonville. Se sospecha que habría sido la persona que se encargaba de reducir las joyas que habría obtenido Lizárraga en los robos de viviendas que está acusado de cometer en el gran San Miguel de Tucumán. Los pesquisas llegaron hasta él porque en uno de sus autos se habría cometido un ilícito en la zona de La Ciudadela.

El sospechoso de 35 años negó la acusación. Aclaró que él se dedica a la venta de celulares y de joyas y por eso los pesquisas encontraron en su casa varias piezas de oro que llegaron a pesar casi un kilo en total. También dijo que el origen del 1,3 millón de pesos en efectivo y los más de U$S 2.000 que le incautaron era por su otra pasión: el turf.

Bournonville señaló que es dueño de cinco caballos de carrera y que cada uno de ellos está valuado en más de $1,5 millón. Relató que “Soy filoso” es el mejor de todos y que actualmente se encuentra en Buenos Aires donde se mantiene invicto y no cesa de ganar premios importantes en los hipódromos de San Isidro y La Plata. Su defensor, Carlos Posse, habría presentado fotos y certificados para confirmar los premios que recibió en los últimos tiempos.

Los investigadores, por ahora, confirmaron esa versión, pero no descartan que comparta la titularidad de los equinos con otras personas. Tampoco desestimaron que con esa actividad hayan ingresado al circuito dinero originado en ilícitos.

La pista concreta

En la audiencia que se desarrolló en su contra hace una semana, “El Joyero” negó que haya cedido su Citroën C5 para que la banda de “La Gata” cometiera el robo por el que fue detenido, así como su hermano Néstor “Tuta” Lizárraga. “Se lo vendí a Cristian Caro. Después él me lo devolvió porque decía que tenía una pérdida de aceite. Me dijeron que lo habían utilizado para cometer un robo y por eso decidí ocultarlo para no quedar involucrado”, reconoció el acusado en el debate donde se le dictó la prisión preventiva por 10 días. Desde esa jornada, su casa cuenta con una consigna policial y él tiene una protección especial en su lugar de encierro.

Era la primera vez que López Ávila tenía una pista concreta que vinculaba a los dos grupos que están tras las rejas. Los Lizárraga, acusados por el “escruche” de una casa de La Ciudadela, y Cristian “Bichi” y Walter “Kuki” Caro, señalados por el robo millonario de la galería de Mendoza al 700. Pero faltaba más.

El fiscal ordenó un nuevo allanamiento en la casa de Bournonville. Lo pidió para que buscaran algún comprobante de la venta del vehículo que había declarado el acusado. Pero los hombres de Robos y Hurtos encontraron una prueba clave. “El Joyero” tenía guardada en una caja fichas donde detallaba todas las ventas de joyas que realizaba. Entre otros datos, escribía el valor de la operación, forma de pago y la identidad (usando nombres en clave) de los compradores. “Creo que esta es una de las pruebas más importantes que hemos encontrado a lo largo de la investigación”, dijo López Ávila.

El investigador prefirió no dar más detalles de ese hallazgo, pero fuentes judiciales confirmaron que, por ejemplo, en una ficha, un cliente identificado como “Kuki”, realizó compras de joyas por más de $2 millones. También aparecen transacciones pagadas con vehículos y varios ellos estarían vinculados a robos a escruches que se habían cometido en los dos últimos años en diferentes puntos del Gran San Miguel de Tucumán.

En ese tarjetero se encontraron nombres de otras personas vinculadas a los grupos, como un tal “Macho Blanco” y “Tore”, dirigentes políticos y gremialistas de la provincia. Personal del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales estarían analizando esas identidades para establecer si hay algún vínculo.

Estos indicios también le servirán al fiscal López Ávila para avanzar en la causa de enriquecimiento ilícito que estaba investigando en contra de todos los imputados de la causa.

Un avance

Con los nuevos indicios, se sospecha que el clan Caro y el grupo que lideraba “La Gata” Lizárraga no eran independientes, sino que actuaban juntos. “Con estas pruebas hemos logrado un importante avance. Nuestra máxima aspiración es probar que actuaban juntos a nivel nacional”, explicó López Ávila.

La teoría del fiscal es que los Caro se podrían haber encargado de brindarle información a Lizárraga sobre un trabajo que podrían realizar en Tucumán. Ellos habrían facilitado la logística (vehículos, escondites, herramientas y tecnología) para que cometieran los robos. Luego, en una supuesta reciprocidad, “La Gata” hacía lo mismo en Córdoba. “Así lograban despistar a los investigadores de ambas provincias. Quedaban filmados, pero no se los podía identificar porque no eran oriundos del lugar donde cometían los robos. Nadie los tenía marcados”, explicó una fuente judicial.

Se sospecha que ambos grupos, unidos a otras bandas, en una especie de “cooperativa de escruchantes” a nivel nacional, podrían haber actuado de la misma manera en Salta, Rosario, Santa Fe y Buenos Aires. “Estamos investigando, pero hay una enorme posibilidad de que sea así”, concluyó López Ávila.

Para entender el caso

Los integrantes de ambos grupos están sospechados de cometer varios robos en distintos puntos del Gran San Miguel de Tucumán.

Los Caro podrían haber vendido datos y aportado la logística a Lizárraga para que cometieran “escruches”. “La Gata” hacía lo mismo, pero en Córdoba.

No se descarta que, en una especie de “cooperativa de escruchantes”, podrían haber cometido este tipo de delito en varias provincias.

El fiscal López Ávila, ademas de sospechar que cometieron robos, los estaría investigando por enriquecimiento ilícito.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios