Una mirada feminista a los Juegos Olímpicos

Maternidad, lactancia, cabello y mallas entraron también en la competencia más dura del mundo deportivo.

MEDALLA DE ORO. La surcoreana An San durante la final individual de tiro con arco este viernes en Yumenoshima Park. KIYOSHI OTA / EFE  MEDALLA DE ORO. La surcoreana An San durante la final individual de tiro con arco este viernes en Yumenoshima Park. KIYOSHI OTA / EFE
Por Paula Barbaran 09 Agosto 2021

Con la finalización de los Juegos Olímpicos de Tokio, que se jugaron retrasados por la pandemia, llega el momento de sentarse a evaluar qué cosas sucedieron para analizarlas y cambiarlas, de cara a los Juegos de París de 2024.

El porcentaje de mujeres deportistas subió al 49% frente al 45% con respecto a los Juegos de Río de Janeiro en 2016 pero algunos sucesos, previos al inicio de la competencia, sacaron a relucir la desigualdad histórica a la que se enfrentan las jugadoras con respecto a sus pares masculinos. Maternidad, lactancia, cabello y mallas entran también en la competencia más dura del mundo deportivo.

“Me parece que estos JJOO quisieron ser los de la equidad de género aunque tantos años de desigualdad y patriarcado no se ‘solucionan’ de un ciclo olímpico a otro. Creo que hubo avances respecto de los cupos de los abanderados y en los Comités Olímpicos Nacionales y también se valoró a las atletas. También hubo avances en el tratamiento en los medios sobre las deportistas al no cosificar a las mujeres, pero todavía falta mucho”, dijo Marina Butrón, periodista de Télam, integrante del grupo de Género y Diversidades como responsable de deportes.

“Algunos derechos de las mujeres se pusieron en consideración, aunque en algunos casos llegó tarde”, dijo Butrón sobre el caso de las madres lactantes como Kim Gaucher (Canadá) y Ona Carbonell (España) quienes se convirtieron en dos de las muchas deportistas que levantaron su voz para visibilizar las tareas de cuidado y lactancia en quienes compiten. Si bien el resultado fue positivo y finalmente autorizaron a las deportistas a viajar con sus hijos y un acompañante, el hecho reveló que estas temáticas estaban completamente calladas antes. “Me parece que lo positivo es que ahora se ponen a consideración esos derechos que antes estaban completamente invisibilizados. Este es un claro ejemplo: la resolución de que pudieran llevar a sus hijos fue bastante sobre la hora aunque todo en esta pandemia lo fue por las amenazas de cancelación, las restricciones por los rebrotes en Japón, la prohibición de público, entre otras cosas”, agregó la periodista a LA GACETA.

Otro de los casos resonantes fue la salud mental, de la cual se habló abiertamente gracias a la gimnasta Simone Biles y a la tenista Naomi Osaka. “Ambas hablaron de las presiones de lo que significa estar en el foco del mundo, que no todo es ganar y ese mensaje me pareció super interesante. Particularmente porque provino de dos mujeres jóvenes”, observó Butrón.

Casos emblemáticos

Allyson Felix (Estados Unidos) es la atleta más condecorada de este país y fue quien destapó en gran parte la olla de las políticas que benefician a hombres y van en detrimento de las mujeres dentro del mundo deportivo. Su debut fue corriendo en las pruebas de atletismo en el año 2004, en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y desde ahí no paró de cosechar medallas. Con la empresa Nike como principal sponsor, su crecimiento en el deporte fue en ascenso y, en 2018 decidió cumplir otro sueño: ser atleta profesional y madre. Mientras los spots de la empresa apuntaban a empoderar a las mujeres, la empresa le recortó el 70% de su patrocinio durante los meses de embarazo. “La cultura sobre el embarazo en el atletismo es el silencio. Te quedas embarazada y lo ocultas. Llegas a sentir que estás arriesgando demasiado cuando todo tu sustento depende de ello”, dijo en su momento. En 2019 y luego de tener a su hija de manera prematura y con un parto de riesgo, la compañía le escribió un correo para anunciar que no rescindirá ni aplicará reducciones económicas en los contratos de sus atletas durante los 18 meses de embarazo y maternidad. “Nuestras voces son poderosas”, tituló su posteo en Instagram Felix, a su vez que compartía la noticia. “Nike se ha unido oficial y contractualmente para proporcionar protección a las atletas mujeres que patrocinan y que ya no serán penalizadas económicamente por tener un hijo. Estoy agradecida a John Slusher y Mark Parker por su liderazgo y su deseo de guiar a Nike como compañía que cree que somos más que atletas. Gracias a las marcas que ya se han comprometido. ¿Quién es el próximo?”, agregó la atleta, que ya ganó cuatro medallas al cierre de esta nota en Tokio.

Previo a los Juegos Olímpicos el equipo de handball playero de Noruega había protestado por el uniforme reglamentario en el campeonato europeo. Para jugar al deporte que nació en las playas, las mujeres utilizan bombachas y top, al estilo bikini, mientras que sus pares varones usan unos cómodos y amplios bermudas y remeras al estilo “sudaderas”. El equipo fue multado y se viralizaron imágenes de ambos equipos, masculino y femenino, y las diferencias en el vestuario. Pero fueron cuatro gimnastas alemanas, Sarah Voss, de 21 años; Elisabeth Seitz, de 27; Kim Bui, de 32 y Pauline Schäfer, de 24, quienes decidieron vestirse con mallas enterizas para marcar la diferencia en cuanto a la libertad de atuendo en contra de la sexualización de la imagen de las mujeres en las pruebas olímpicas. La intención del trío fue visibilizar que en los hombres la vestimenta privilegia la comodidad, mientras que en las mujeres se prioriza mostrar el cuerpo. "Cada mujer y todo el mundo debería poder decidir lo que ponerse", dijo Pauline Schäfer.

“Es fundamental dar el debate con respecto a la vestimenta y el rol de la misma en el deporte de las mujeres. La ropa deportiva puede ser considerada como un conjunto de símbolos y a la vez transmiten diferentes mensajes. Hay que partir de la base que la indumentaria utilizada para la práctica del deporte debiera ser entendida como aquella que permitiera y facilitara un mejor desempeño deportivo, ofreciendo confort y ventaja al deportista. Los Juegos Olímpicos son eventos que tienen la atención de una multitud de personas en el mundo. Entonces cabe preguntarse lo que plantearon el equipo de Noruega y las gimnastas alemanas, con acciones contra la sexualización del cuerpo, haciendo hincapié en esta indumentaria deportiva femenina que está recortada significativamente, que de forma clara muestra erotismo y sensualidad para el público. ¿El cuerpo de la mujer deportista es un elemento de publicidad? ¿O la vestimenta debe garantizar comodidad los deportistas en sus prácticas?”, observó Yanina Muñoz, referente de Mumalá.

Otro de los casos relacionados a los “looks” de las deportistas tiene que ver con el cabello, en este caso de la arquera surcoreana An San, quien rompió un récord olímpico y ganó tres medallas de oro aunque todos en redes sociales hablaron sobre su pelo corto. La deportista recibió ataque de “haters” por llevar una melena corta. “No te entrenamos ni te dimos de comer con el dinero de nuestros impuestos para que hicieras actos feministas”, le escribieron a la deportista. Otros usuarios le preguntaron directamente por qué decidió cortarse el pelo. “Porque es cómodo”, respondió aunque esa respuesta sincera no pudo frenar la ola de insultos. Las nadadoras de raza negra también tienen problemas con su cabello porque las gorras reglamentarias no pueden contener el pelo afro. La marca Soul Cap que los fabricó especialmente para este tipo de cabello no fue aprobada por la Federación Internacional de Natación (FINA) en estos juegos de Tokio. Este gorro fue especialmente diseñado para diversos tipos de pelos largos, voluminosos y afro.

Kim Gaucher (Canadá) y Ona Carbonell (España) se convirtieron en dos de las muchas deportistas que levantaron su voz para visibilizar las tareas de cuidado y lactancia en quienes compiten. Ambas publicaron videos en sus redes sociales contando las negativas que recibieron por parte de la organización de los Juegos Olímpicos de Tokio para que puedan llevar a sus hijos y no cortar la etapa de lactancia, a pesar de la pandemia. Finalmente llegó el permiso aunque para algunas deportistas, como Carbonell, llegó tarde: “La voy a pasar mal. Tendré que estar 20 días sacándome leche y rogando que, cuando vuelva, mi hijo siga prendido al pecho, que es algo que me interesa. Contando nuestra situación queremos hacer visible algo que es normal y debería serlo, pero que no lo es”, dijo en Instagram mientras explicaba las dificultades de llevar a su hijo Kai a Tokio y por qué decidía no hacerlo.

Poner en evidencia

“Las deportistas Kim y Ona pusieron en agenda temas como las tareas de cuidado y lactancia, principalmente desde esa perspectiva son madres y deportistas clasificadas para los juegos olímpicos, y las reglas las obligan a elegir entre una u otra opción; pasa todo el tiempo en distintos ámbitos que no se visibilizan estos aspectos, que no solo no consiguen conciliación en donde nos desarrollamos las mujeres, sino que nos son cuestionados, poniéndonos en el lugar de decidir por uno”, dijo Muñoz, quien también es licenciada en Trabajo Social. Agregó: “Y el deporte no está ajeno a esta realidad. Los Juegos Olímpicos de Tokio serán recordados por jugarse un año después y sin público presente, pero también porque varias protagonistas femeninas hicieron oír sus voces y exigieron derechos. Varias cuestiones relacionadas al género y a la diversidad han sido puestas en evidencia en estos Juegos, que siguen siendo una deuda a saldar como la condición u orientación, la apariencia, la vestimenta, que importan a veces más que el desarrollo del mismo deporte; la lógica binaria sobre la práctica de deportes -solo hay deportes que pueden practicar hombres y solo hay deportes que pueden practicar mujeres-”, aseveró.

De cara a París 2024, el Comité Olímpico tendrá que centrarse en escuchar estas demandas que han planteado las y los deportistas. “Con todas estas acciones en las diferentes competencias, aquellas que hacen que sean espacios de encuentro, intercambio y estos eventos celebrados en marco de lo que significa la práctica y el entrenamiento de deportes, la confluencia de culturas y también de identidades. Es un paso importante llegar a la paridad, la inclusión del colectivo disidente en varias disciplinas pero es fundamental generar condiciones para el desempeño de los mismos con igualdad”, concluyó Muñoz.

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