Quedará libre el acusado de amenazar a la empresaria

El cadete que protagonizó el accidente con Catalina Rocchia Ferro dijo que todo fue un mal entendido. La víctima pidió protección para su familia. Los detalles de la audiencia.

ARREPENTIDO. Rodrigo Exequiel Pirino, de 25 años, pidió disculpas por el incidente que protagonizó.  ARREPENTIDO. Rodrigo Exequiel Pirino, de 25 años, pidió disculpas por el incidente que protagonizó.
Gustavo Rodríguez
Por Gustavo Rodríguez 07 Agosto 2021

“Todo fue un mal entendido”, indicó Rodrigo Exequiel Pirino (25) años, que terminó siendo acusado de daños y amenazas en concurso real luego de haber mantenido un altercado con Catalina Rocchia Ferro por un accidente de tránsito. Pero la duda terminó jugando a favor de él y un juez dispuso que se le otorgue la libertad cuando se le coloque una tobillera dual para proteger a la víctima.

En la audiencia de ayer, el auxiliar fiscal Diego Hevia, con instrucciones del fiscal Carlos Picón, detalló en cuatro puntos cómo se habría producido el incidente:

1- En el semáforo ubicado en la avenida Presidente Perón, cercana a una estación de servicio, Pirino embistió con su Chevrolet Corsa a la camioneta que conducía la hija del empresario Jorge Rocchia Ferro.

2- Al llegar a la esquina de avenida Gobernador del Campo y Coronel Suárez, el acusado descendió del auto y comenzó a insultarla y a amenazarla de muerte a la empresaria de 30 años.

3- Espantada Rocchia Ferro huyó hasta que llegó a Estanislao del Campo. Luego ingresó por el pasaje Oncativo, que no tiene salida. Por detrás, seguía Pirino.

4- Después de haber cruzado su vehículo para que la víctima no huyera, el señalado se bajó del auto y comenzó a golpear con su puño la camioneta y luego rompió con una piedra la luneta.

La defensa

El acusado, cadete de profesión, relató otra versión. “Venía con mi mujer y su hijo cuando me pasó en una mala maniobra la camioneta. Es cierto que la perseguí haciéndole cambio de luces, pero ella frenó de golpe y terminé chocándola. Después comencé a perseguirla, pero para que me diera los datos del seguro”, indicó. “Es cierto, estuve mal, pero fue porque pensé que no se quería hacer cargo del choque. Nunca me di cuenta que era una mujer”, repitió en más de una oportunidad.

El fiscal Picón comenzó a interrogarlo. Después de varias preguntas y repreguntas, lo dejó mal parado en varias cuestiones. Pirino dijo, primero, que daba clases de boxeo y que se había retirado desde hace varios años, pero el representante del Ministerio Público Fiscal mostró que tenía una licencia profesional de ese deporte.

“Sí, soy muy prudente a la hora de manejar autos y motos”, contestó. Pero el fiscal mostró fotos publicadas en su Facebook donde fue retratado haciendo piruetas en las calles.

El acusado había reconocido que no sabía que la persona que era conducida por una mujer. Sin embargo, Picón leyó la denuncia que realizó Rocchia Ferro en donde relató cuáles habían sido los insultos que le había propinado. “Todos fueron destinados a una mujer valiéndose de su supremacía física”, destacó.

La decisión

Rocchia Ferro hizo uso de la palabra durante la audiencia. “Lo único que quiero es protección para mi familia”, repitió una y otra vez.

Hevia y Picón solicitaron que se le dicte la prisión preventiva por 60 días por una sola razón: por la conducta agresiva que había mostrado en el hecho, tranquilamente podría entorpecer la investigación. La defensora Mariana Ovando rechazó el planteo al considerar que su cliente nunca entorpeció el proceso y porque no tiene antecedentes.

“Estamos ante dos versiones diferentes sobre cómo se produjo el hecho. Al no tener elementos de certeza que me indique cuál es la cierta, no me queda otra que ordenar la libertad del acusado”, indicó el juez Dante Ibáñez.

Sin embargo, el magistrado ordenó que se le coloque una pulsera dual para que Pirino no se acerque a 500 metros de la víctima. También le impuso otras reglas de conducta como no salir de la provincia.

“Señor Pirino, le estoy dando una oportunidad. Cumpla acabadamente con una de las medidas. Ante la más mínima violación, otra será su suerte. Y si por algún motivo se cruza con la señora, corra, desaparezca o póngase bajo tierra”, le dijo el juez. “¡No se ría! Se lo digo gráficamente para que entienda que puede tener muchos más problemas”, concluyó Ibáñez.

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