Emojis: una apuesta digital por la diversidad - LA GACETA Tucumán

Emojis: una apuesta digital por la diversidad

Este año con la mira puesta en la identidad de género y en la diversidad sexual y cultural, los emoticones se posicionaron como un recurso para reflexionar sobre la inclusión y la autopercepción.

05 Ago 2021 Por Guadalupe Norte
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Mientras nuestra cara permanece inerte, en los chats de WhatsApp o en las redes somos capaces de reír, llorar o enojarnos usando solamente emojis. Esa es la maravilla (y horror) de la comunicación digital. Con más de 3.300 opciones en el teclado, la mayor parte de nuestros sentimientos pueden expresarse con un emoticón; y aun así, ni siquiera estos se libran del debate.

Según una encuesta reciente (“Diversidad e inclusión global de emojis”) hecha por la empresa Adobe, los íconos que mandamos online se han posicionado como un recurso importante para legitimar la diversidad de género, orientación sexual, etnias y culturas que existen alrededor del mundo.

Sin embargo todavía quedan varias cuentas pendientes. De una muestra de 7.000 internautas distribuidos en diferentes países (entre ellos Argentina) el 83% manifestó que existe un déficit de representación y no logran reconocer su físico ni gustos personales en los pictogramas.

“Hay pequeños hábitos en la rutina que van configurando nuestra narrativa personal y moldean la autopercepción y la opinión ajena. Por eso, ver que ‘quienes somos’ está reconocido en los ámbitos de comunicación formal e informal (en este caso, con los mensajes que mandamos por celular) es un paso importante para la autoafirmación, autoestima y el sentido de pertenencia”, comenta la psicóloga María Belén Franco.

Para remediar las carencias, el 78% de los encuestados afirma que sumar más emojis personalizados que rompan con los parámetros hegemónicos de belleza y estereotipos podría mermar a futuro la discriminación y las publicaciones de odio que sobrecargan internet.

En la votación, el 50% propone arrancar por la inclusión de emojis con cuerpos alternativos (con rollitos, granos, manchas faciales y celulitis) y un 40%, por el agregado de indumentaria religiosa. En menor proporción (35%) el énfasis está puesto en comidas tradicionales (con alimentos frecuentes en Latinoamérica, África e India).

“A diferencia de lo que ocurre con la Justicia y el ámbito estatal, su función de espacio de intercambio colectivo hace que el soporte digital se adapte mejor a los cambios y reclamos sociales actuales. Un ejemplo es que, mientras Argentina recién habilita el DNI no binario, desde hace un año existen aproximadamente 100 emojis alternativos que identifican (en ámbitos laborales o mera estética) el género no binario e identidades transgénero”, comenta la socióloga Susana Cordero.

Para localizarlos basta con abrir cualquier chat y ver las figuras con rasgos andróginos que aparecen entre los íconos de “hombre” y “mujer”. “Las referencias a favor de la diversidad también figuran en la categoría de familia (con emoticones de matrimonios igualitarios o adopciones monoparentales) y con la bandera trans (en tonos celeste, rosa y blanco). Un paso por demás habilitador para el colectivo Lgbtiq+”, acota.

Otra novedad con perspectiva de género es el emoji de un hombre con vestido de novia o alimentando a un bebé.

Funcionalidad

¿Qué tan útil es condensar nuestras respuestas en micro imágenes? Está demostrado que estos símbolos reparan la carencia del factor emocional en los diálogos al ser imposible vernos en vivo y chequear las variaciones faciales o tonos de voz.

“En el ámbito de la psicología hay muchas investigaciones que aseguran una mayor propensión a empatizar con otros al utilizarlos. Además, ya hay análisis sobre su relación con la personalidad de los individuos. Por nombrar algunas deducciones, se afirma que la gente introvertida o con inconvenientes para socializar se siente mejor con este formato y quienes tienden a ser egocéntricos o manipuladores recurren a secuencias más largas de ellos para enfatizar sus respuestas (sea al responder con cinco corazones, ocho caras alegres, etcétera)”, detalla Franco.

Reclamos

Para que exista coherencia y puedan ser viables tanto acá como en China, los emojis cuentan con su propio organismo de control. Este se llama Consorcio Unicode y es responsable de diseñar, catalogar y aprobar todos los íconos que circulan en la web.

El problema es que algunas peticiones aún figuran a modo de cuentas pendientes. “En 2019, ONU Mujeres presentó un proyecto para crear un emoji contra el tabú de la menstruación y promover la salud íntima. Entre las alternativas sugeridas hubo toallitas femeninas y ropa interior con manchas. No obstante, la respuesta fue sumar una gota de sangre genérica que también refiere a accidentes o heridas”, explica la sexóloga Constanza Escalante.

Lo mismo ocurrió con diversas propuestas presentadas desde 2016 por asociaciones que abogan por la educación sexual. “Una tendencia bastante curiosa es el uso de la berenjena y el durazno para representar el pene y la cola en las charlas eróticas. Si buscamos el reconocimiento de nuestros derechos y enseñarles a los jóvenes a conocer y a valorar su cuerpo, las metáforas son inviables. Por eso, para muchos especialistas sería positiva la creación de íconos de las zonas genitales, preservativos y campos de látex”, detalla.

También queda en pie la espera por emojis sobre talles XL para combatir la gordofobia.

Lo que se viene

En septiembre habrá una nueva actualización que sumará 100 emoticones inclusivos. Entre ellos figuran un hombre embarazado, la adaptación de una persona (mujer o varón) con barba y el símbolo de un apretón de manos interracial.

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