Una entidad con 95 de años de actividad fructífera - LA GACETA Tucumán

Una entidad con 95 de años de actividad fructífera

En mayo se colocaba la piedra basal de la Asociación Sefardita en 9 de Julio al 600.

04 Ago 2021

Por Manuel Riva -  LA GACETA.

Entre fines del siglo XIX y principios del XX, nuestro país -y por ende Tucumán- atrajo ciudadanos del mundo tentados por las facilidades inmigratorias que aseguraban las leyes de entonces. Italianos, sirios, franceses, libaneses, españoles y judíos, entre otros, llegaron al puerto de Buenos Aires y desde allí se repartieron por las diferentes geografías del país. Muchos judíos dejaron la capital argentina y se dirigieron hacia Santa Fe, Santiago del Estero, Entre Ríos y Tucumán.

Según se desprende del libro “La comunidad judía de Tucumán. Hombres y mujeres, historias y discursos”, de Elisa Cohen de Chervonagura, los primeros en llegar fueron dos primos, desde Entre Ríos, allá por 1900. Tras ellos vinieron otros y para 1910 se hizo necesario fundar entidades que respondieran a sus necesidades sociales y religiosas; así nació la Sociedad Unión Israelita Tucumana (Kehilá). Actitud similar a las de otras comunidades que generaron sus propias sociedades para preservar sus tradiciones y cultura.

el 9 de mayo de 1926 la Kehilá Sefaradí de Tucumán colocaba la piedra basal de su sede de 9 de Julio al 600. Nuestro diario daba la noticia bajo el título “Asociación israelita sefaradim de Beneficencia” y la crónica relataba así el hecho: ante numeroso público se efectuó la colocación de la primera piedra del edificio que la Asociación Israelita Sefaradim de Beneficencia proyecta levantar en la séptima cuadra de la calle 9 de Julio. Fue una ceremonia interesante a la que asistió un nutrido grupo de personas pertenecientes a la colectividad israelita radicada en esta capital. En la foto que acompañaba la crónica se veía al abigarrado grupo, compuesto por hombres, mujeres y niños que, esperanzados y alegres, iniciaban la obra que 90 años más tarde sigue acogiendo a su comunidad.

Una visita en 1923

El calor tucumano se hacía sentir en la estación del tren el 17 febrero de 1923, cuando llegó desde Londres León Yaffe, periodista y político. Él dirigía el órgano de difusión de las ideas sionistas “Haaretz” (Tierra) y venía -en su recorrida por Sudamérica- para promover en la colectividad judía la idea de reconstruir el “Hogar Nacional de Palestina”. Nuestro diario lo entrevistó antes de la conferencia sobre la necesidad de una patria para su pueblo, anhelo que se concretaría un cuarto de siglo después con la creación del Estado de Israel, en 1948. Decía en su charla: “los judíos desde el primer momento que sufrieron el destierro de su patria, Palestina, no perdieron las esperanzas de reconquistarla, aunque para ello tuvieran que realizar los más grandes sacrificios”. Además, reconoció la tarea de Theodor Herzl, fundador del movimiento, y recordó la propuesta británica de “bregar por la formación de un hogar nacional judío en su patria milenaria: Palestina”. Informó sobre asentamiento de su pueblo en el lugar y señaló: “hay 75 colonias nuevas y espléndidas ciudades fueron construidas (entre ellas Tel Aviv) en las playas del Mediterráneo, con 1.400 habitantes y 800 casas de moderna construcción; tiene telégrafo, teléfono, municipalidad, policía, etc. La industria en Palestina adquiere cada vez más proporciones”.

EN 1926. Una multitud se congrego en el lugar para participar en el inicio de la obra que alojaría la sede social de la comunidad.

En el año 1933

Corría el año 1933. La elección de Adolf Hitler como canciller de Alemania y sus persecuciones a la comunidad judía generaron gran repercusión en Tucumán. El 30 de marzo de aquel año, un numeroso grupo de tucumanos de fe judía se manifestaron en apoyo de aquellos que eran perseguidos en Europa. Nuestras páginas expresaban sobre aquel acto: “considerable importancia alcanzaron las exteriorizaciones de protesta contra la persecución de los judíos en Alemania”. El relato destacaba que los negocios pertenecientes a miembros de esa comunidad permanecieron cerrados en la tarde del 29. El acto fue presidido por el titular de la Unión Israelita, Cecilio Milman. Luego hablaron Adolfo Kaplan; el reverendo padre Davis Morris, pastor anglicano; Joaquín Apalinario, y, para cerrar la ceremonia, Samuel Ziperovich. Además se propuso el boicot a productos germanos. El epígrafe de la foto del diario decía: “la comunidad judía se congregó al llamado del dolor de los hermanos de Alemania, perseguidos por fascismo imperante”.

En aquella jornada de 1933 el comercio perteneciente a miembros de la comunidad judía cerraron sus puertas en señal de protesta por lo que ocurría en el Viejo Continente. El centro tucumano presento una imagen inédita con gran cantidad de negocios cerrados durante la jornada del 30 de marzo. Con ello se buscaba poner en alerta a toda la sociedad con las persecuciones a judíos en Alemania. Estamos viendo que apenas había llegado al poder Hitler los judíos tucumanos ya estaban mostrando lo que ocurría en las otra orilla del oceano Atlántico.

En enero de 1933 Hitler alcanzaba la cancillería del Reich en elecciones libres, pero en menos de un mes disolvía el Reichstag (Parlamento) y llamaba a nuevas elecciones. Unos días más tarde se incendiaba el edificio que alojaba al parlamento. Del hecho fueron acusados los comunistas, algunos de los cuales fueron arrestados.

El 24 de marzo de 1933, el canciller obtiene plenos poderes, otorgados por el Congreso. Y el 31 destituye a todos los gobernadores elegidos y los reemplaza por interventores del partido nacionalsocialista. Finalmente, el 14 de julio disuelve todos los partidos políticos y sólo queda el nacionalsocialismo.

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