El piso de la plaza, evaluado por personas no videntes - LA GACETA Tucumán

El piso de la plaza, evaluado por personas no videntes

Por primera vez, la plaza cuenta con pisos especiales para que personas ciegas puedan circular. ¿Cómo fue su experiencia al visitarla?

02 Ago 2021
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INDEPENDENCIA. Fabiana Blasco y Adrián Bautista destacan la importancia de poder moverse de forma autónoma por cualquier lugar. la gaceta / foto de guadalupe pereyra

La plaza Independencia fue refaccionada y cientos de tucumanos se dieron cita en ella para visitarla. Iluminación, parquizado, mobiliario: esos fueron solo algunos de los espacios objeto de la renovación. Pero el que sin duda protagonizó los comentarios fue el nuevo piso, que esta vez tuvo además una particularidad: incorporó bandas podotáctiles para que las personas con algún tipo de discapacidad visual puedan circular.

Aunque resultan imperceptibles para la mayoría, estas sendas son fundamentales, pero… ¿Qué son?, se trata de superficies, mayormente baldosas, con un relieve particular en forma de barras paralelas, que le indican al usuario que es una senda direccional o con pequeños círculos, que alertan sobre una rampa o diagonal, por ejemplo.

LA GACETA acompañó a tucumanos con discapacidad visual a recorrer los nuevos senderos y registró su experiencia.

“Es muy importante la autonomía y para nosotros no hay nada más básico que poder circular de forma independiente. Me sentí decepcionada por no haber podido caminar como cualquiera. Pensé que si estaba todo nuevo iba a poder visitarla sola con la ayuda de mi bastón, pero no pude hacerlo correctamente”, cuenta Fabiana Blasco, comunicadora social.

Según describe, la gran similitud entre los materiales de los pisos colocados -pórfido antideslizante y banda podotáctil- no permite identificar de forma adecuada por cuál sendero se está transitando, lo que provoca que rápidamente se pierda el rumbo.

“El relieve es casi imperceptible en relación al de laja”, señala Adrián Bautista, también comunicador social.

“Las baldosas son muy irregulares, creés que es el podotáctil, pero no lo es. El piso debería ser liso, como el que estaba antes, opina Blasco, que se pregunta: “¿al momento de poner estas baldosas le preguntaron a una persona con deficiencia visual? Realmente parece que no”.

Otro impedimento que se destacó durante el trayecto fueron las tapas de registro, que a diario causan accidentes. “Son tapas asesinas, es peor si vas con tacos. Ya me caí dos veces por este tema”, recuerda.

Fuente vedada

Uno de los principales atractivos de la plaza es la Fuente de los Leones, que también fue puesta en valor. Quedó brillante y a diario es escenario de selfies. Pero hay un detalle: no todos pueden llegar a ella.

El nuevo diseño dispuso que las bandas podotáctiles se instalen alrededor de la plaza y en las diagonales, confluyendo en el centro y rodeando la estatua de la Libertad. Pero no se contempló un camino para que las personas ciegas lleguen hasta la fuente. “Cuando quise ir a la fuente me di cuenta que no había un camino para que yo pueda, como todos, llegar. Sentí que no estamos integrados en la sociedad”, lamenta Blasco.

“Tampoco hay objetos de referencia para llegar a ella, algo que te dé seguridad. Si la idea es que este sea un lugar para relajarse, en mi caso no voy ni loco, el estrés impera. Me da tristeza y bronca porque es la plaza principal y sin embargo, no es un espacio de esparcimiento para todos”, agrega Bautista.

“Siempre digo que lo que falta es que quienes estén trabajando en accesibilidad se pongan en nuestro lugar. Recordemos: ‘nada para las personas con discapacidad sin las personas con discapacidad’. Falta más empatía, que nos escuchen y tengan en cuenta”, considera Blasco.

Buena experiencia

Por su parte, Walter Godoy, que es licenciado en Educación Especial y tiene ceguera, celebra la inclusión de las bandas y cuenta que le ayudaron a transitar más seguro el predio. “Antes me costaba un montón circular porque no había referencias, ahora es mejor. Me sentí un poco más confiado y me desplacé rápido. Me parece que el piso en sí, aunque es muy criticado, es accesible para todos, en particular para personas con alguna dificultad para caminar”, dice.

El joven explica que, como se trata de una zona muy transitada, pidió ayuda para cruzar y llegar hasta el sendero. “Fui de pasada, ahora me gustaría recorrer solo el resto de los espacios”, indica.

Santiago Quipildor, con análogo déficit visual, opina que todo empieza por ponerse en los zapatos del otro. Solo con más empatía “las cosas van a cambiar”, dice y señala: “Circular en el centro tiene sus problemas; destaco la intención de poner un piso más accesible, pero siento que falta mucho por hacer”.

Quipildor dijo que no fue aún a la plaza. Es crítico con los pisos del centro en general. “Tenés veredas desniveladas, paradas en el medio, tapas de desagüe mal puestas o que no están, ya me pasó de doblarme el tobillo por esto. Las rejillas son otro problema, también se me rompió el bastón porque quedó enganchado. Esto parece simple, pero es lo que hace difícil poder transitar bien”, continúa.

No obstante, cuenta que las cosas cambian si se circula por las semipeatonales, donde “es un poco más fácil”. “No tuve inconvenientes, también lo bueno es que la gente te ayuda cuando te ve, así que confío que con el tiempo las cosas van a cambiar”, concluye. (Producción periodística: Guadalupe Pereyra)

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