Día Mundial: Prevenir y detectar rápido, las claves para acabar con las hepatitis virales - LA GACETA Tucumán

Día Mundial: Prevenir y detectar rápido, las claves para acabar con las hepatitis virales

Según el Ministerio de Salud de la Nación, más del 50% de quienes sufren esta enfermedad crónico desconocen su diagnóstico. Testeos.

28 Jul 2021 Por Claudia Nicolini
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SABER SALVA VIDAS. El análisis es clave, pero no forma parte de los estudios habituales en controles médicos.

“Las hepatitis no pueden esperar”. Con este lema, hoy, Día Mundial de las Hepatitis Virales, la Organización Mundial de la Salud (OMS) busca crear conciencia sobre las acciones necesarias para cumplir un objetivo: “eliminarlas para 2030 como amenazas para la salud pública”, según publica en su sitio web respecto de la conmemoración.

Son una amenaza por el impacto sustancial que representan en términos de mortalidad, por su morbilidad y por los costos que ocasionan.

“No podemos esperar más: cada 30 segundos fallece una persona por síntomas relacionados con las hepatitis víricas, y más durante la crisis causada por la Covid-19”, añade la OMS.

“La fecha se estableció en honor a Baruch Blumberg, quien en 1963 descubrió el virus de la hepatitis B, y luego desarrolló una prueba de diagnóstico y la vacuna contra ese virus”, contó a LA GACETA la hepatóloga Dolores Murga, jefa de la Unidad Centinela de Hepatitis Virales de Tucumán (creada en 1992), que depende de la Sección Hepatología del hospital Padilla, a cargo de Ana Palazzo.

De qué hablamos

Las hepatitis víricas (o virales) son un grupo de enfermedades infecciosas provocadas por cinco virus diferentes, con una acción en común: son capaces de causar compromiso agudo y/o crónico en el hígado y en otros órganos, lo que afecta sensiblemente sus funcionamientos.

Para diferenciar los cinco virus se utilizaron las primeras letras del alfabeto (así, tenemos HA, HB, HC, HD y HE). Esa diferencia es muy importante: sucede que tanto los daños que pueden causar los virus como las vías de transmisión varían; y por otro lado, la infección ocasionada por un virus no inmuniza para el resto. Por eso hablamos de “las” hepatitis virales (Ver recuadros aparte).

Las más frecuentes entre nosotros son las tres primeras. La A (HA) es enfermedad aguda, esencialmente benigna; se cura sola en la gran mayoría de los casos. En cambio, las HB y las HC se pueden volver crónicas, causar cirrosis y hasta derivar en un cáncer de hígado.

Y, un dato que es importante, según el último boletín epidemiológico sobre hepatitis virales en Argentina (editado en 2020), sólo el 60% de quienes viven con formas crónicas de HB están diagnosticadas; en el caso de la HC, el porcentaje baja al 50%. “Y, contra lo que la mayoría de la gente cree, HB y HC pueden permanecer sin síntomas (o con síntomas altamente inespecíficos) mucho tiempo”, advirtió Murga.

La cronificación

“Las formas crónicas son las que llevan a complicaciones; y estas no sólo alteran drásticamente la calidad de vida de quienes las padecen, sino que afectan su expectativa de vida, con problemas como hemorragias digestivas, acumulación de líquido abdominal, infecciones a repetición y desarrollo de tumores malignos”, advirtió Murga, y añadió que por eso es importante que la comunidad comprenda y asuma tres cuestiones que el equipo considera claves.

“En primer lugar, urge crear conciencia de que cualquier persona está expuesta a infectarse y desarrollar una hepatitis viral”, resaltó Daniela Pérez, también miembro de la Unidad Centinela, que integra el Sistema Nacional de Vigilancia, encargada de fortalecer y facilitar el trabajo de prevención y de detección.

“Pero también es importante saber que la prevención es posible, y para ello estimular la vacunación”, añadió, y destacó que las vacunas contra los virus HA y HB forman parte del calendario nacional. Según este cronograma, se coloca una dosis de vacuna contra HA a los 12 meses, o a las personas que nacieron después de 2005; quienes nacieron antes se consideran inmnunizados.

Contra la HB, se inmunizan desde 2000 a todos los recién nacidos en las primeras 12 horas de vida, y reciben refuerzos a los dos, cuatro y seis meses. En los adultos se aplican tres dosis, sin necesidad de orden médica. Los intervalos pueden variar; el esquema más frecuente es la segunda dosis al mes de la primera, y a los seis meses, la tercera. Si no estás seguro de haber sido inmunizado, es muy importante que vacunarse. .

Elegí saber

Tanto Pérez como Murga resaltan que la otra gran pata indispensable para el objetivo que la OMS planteó para 2030 es hacer crecer el numero de diagnósticos, y que estos sean tempranos.

“En nuestra provincia se pueden solicitar los análisis pertinentes al diagnóstico de hepatitis virales; sólo hace falta pedir turno a los consultorios de hepatología”, destacó Murga. “Muchas personas se infectan y eliminan el virus solas; pero si la HB se hace crónica, no se puede curar, y las personas siguen transmitiéndola -destacó-; ello implica la necesidad de mantener relaciones sexuales protegidas, como ocurre con el VIH”. La HB puede controlarse bien con antivirales, pero puede reactivarse si bajan las defensas.

Pérez añadió: “estos análisis son específicos; no forman parte de los controles de rutina. Todos deberían pedir a su médico una análisis de HA, HB y HC al menos una vez en la vida”.

Por su parte, la HC se hace crónica en entre el 80 y el 90% de los casos, pero se puede curar. “Desde no hace mucho, en nuestro país el tratamiento está garantizado”, destacó Murga y resaltó que dura dos o tres meses y permite curar al 99% de las personas asistidas. Ahora bien, mientras el virus no se erradicó del cuerpo, también es pasible de ser transmitido por vía sexual.

NO TE QUEDES CON LA DUDA...

• TURNOS PARA EL SERVICIO DE HEPATOLOGÍA AL 0800-4444 999

Hepatitis A

Infección aguda relacionada con higiene y salubridad

- Se transmite por alimentos o bebidas contaminados o por contacto directo con personas infectadas. El riesgo se asocia a la falta de agua potable y malas condiciones higiénicas.

- Casi todos los afectados se recuperan totalmente y adquieren inmunidad de por vida. Pocos casos pueden morir de hepatitis fulminante.

- Hay vacunas seguras y eficaces para prevenirla

- El suministro de agua salubre, la inocuidad de los alimentos, las mejoras del saneamiento, el lavado de las manos y la vacuna son los medios más eficaces para luchar contra la enfermedad.

Hepatitis B

Se puede prevenir con vacunas, pero requiere de por vida tratamiento

- Se transmite por contacto sexual (es la vía más frecuente), por sangre y por otros fluidos corporales; y también de madre a hijo durante el parto. Compartir jeringas es factor de riesgo.

- Puede ocasionar un cuadro agudo o una enfermedad crónica.

- Puede causar la muerte por complicaciones (como cirrosis y carcinoma hepatocelular).

- Es prevenible con vacuna.

- En general requiere tratamiento de por vida (antivirales), que ayuda a evitar enfermedad hepática y la transmisión.

Hepatitis C

Se puede curar, y se transmite por sangre y fluidos sexuales

- Puede causar hepatitis aguda o crónica, y variar entre dolencia leve de unas semanas y una enfermedad grave de por vida.

- Se transmite principalmente a través de sangre, pero también por contacto sexual.

- Numerosas personas con infección crónica desarrollarán cirrosis o cáncer de hígado.

- No hay vacunas disponibles para evitar el contagio.

- Los antivirales curan más del 95% de los casos, lo que reduce el riesgo de muerte por cáncer de hígado y cirrosis, pero el acceso al diagnóstico y al tratamiento es limitado.

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