La vida de excesos de Chano Charpentier lo llevó al límite - LA GACETA Tucumán

La vida de excesos de Chano Charpentier lo llevó al límite

El cantante fue baleado por un policía y perdió un riñón, el bazo y parte del páncreas. La madre del artista desmiente que haya habido una agresión.

27 Jul 2021 Por Fabio Ladetto
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TIEMPO DE ESPLENDOR. Chano lideró Tan Biónica hasta 2016, cuando la banda dejó de actuar por los frecuentes escándalos de su cantante.

El enorme talento artístico de Santiago Chano Moreno Charpentier no es suficiente para que controle sus fantasmas, que aparecen una y otra vez en su vida bajo la forma del alcohol y las drogas.

Lo ocurrido ayer a la madrugada en su casa de Exaltación de la Cruz (provincia de Buenos Aires) es el punto límite de una existencia atravesada por los excesos, que lo llevaron más de una vez al borde de la muerte. Varios accidentes automovilísticos lo tuvieron de protagonista y su persona hasta se transformó en meme, cuando en realidad su conducta destructiva era un pedido a gritos de ayuda.

El líder del desaparecido grupo de pop rock Tan Biónica, a punto de cumplir 40 años (el 23 de septiembre), comenzó a los 15 años con la música, secundado por su hermano menor Gonzalo (conocido como Bambi). Antes de ser un músico aplaudido, fue mozo en bares y pubs y fotógrafo para la empresa El Zoom, relacionada con la farándula, donde comenzó a conocer el mundo de la noche, con reglas que creyó dominar.

Fue previo a que en 2002 naciera Tan Biónica (heredera estética de su anterior grupo, MIC) y que con ella llegara la fama. La formación duró hasta 2016, cuando ya había ocupado más páginas en Policiales que en Espectáculos en los diarios, por sus frecuentes choques y noticias de reacciones violentas (luego llegó la denuncia de Militta Bora por agresión sexual y psicológica). Su carrera como solista nunca alcanzó el brillo que tuvo cuando estaba en grupo, aunque se encontraba en plena actividad creativa: en mayo lanzó “Mecha”, un anticipo de un futuro disco, el tercero de esta etapa.

Desde hace un lustro, Chano no oculta sus problemas de adicciones, principalmente a la cocaína, e incluso se internó voluntariamente para tratar de superarlos, como hizo en Uruguay en 2017 y en un centro adventista en Entre Ríos en 2019. “Decidí dejar todas las cosas que me hacían mal, pero es una lucha de todos los días. No es que uno corta y se acaban los problemas”, dijo hace dos años. Y meses atrás había asegurado que ya no consumía sustancias tóxicas.

Fin de semana

El último incidente que protagonizó es el más grave, pero imposible de desconectar de todos los anteriores. El cantante y compositor está en estado crítico pero estable (al cierre de esta edición) tras haber recibido ayer un disparo en el abdomen por un policía (trascendió el nombre de Facundo Nahuel Amendolara), al que supuestamente intentó agredir con un cuchillo para cortar pan, según la primera versión que circuló a través de un comunicado oficial.

Esta hipótesis fue desmentida rotundamente por Marina Charpentier, la madre del artista, en diálogo (vía mensajes de WhatsApp) con Sandra Borghi del canal TN. “No tuvo ningún brote psicótico, sino un cuadro de excitación psicomotriz; en ningún momento atacó a nadie. El solo se lastimaba a sí mismo. Había enfermeros y policías, todos contra un adicto en consumo. Pudieron disparar al aire, pero no lo hicieron, le disparó a mi hijo sin motivos”, decían los textos leídos al aire por la periodista.

Profesionales de salud mental advirtieron que la idea de un brote psicótico que relacione las adicciones con padecimientos mentales debe ser usada con máximo cuidado, y sólo luego de una evaluación interdisciplinaria integral que no se dio esta vez.

Antes del incidente, un fin de semana de descontrol, con consumo de estupefacientes (el análisis de sangre que se le hizo habría dado positivo en marihuana, en cocaína y en varios medicamentos, según distintas versiones), derivó en esta situación extrema.

Ya el viernes comenzaron los conflictos, cuando Chano se comunicó con la Policía para pedir que sacasen de su casa a Marina y a su padrastro que, junto con cuatro médicos, habían concurrido para llevarlo a un centro de recuperación. La legislación nacional determina que si una persona no quiere ser sometida a un tratamiento, no puede obligárselo.

Los daños en su cuerpo

La cirugía de urgencia a la que se lo sometió en el hospital Otamendi derivó en la extracción del riñón izquierdo, del bazo y de parte del páncreas, órganos afectados por la bala que atravesó su cuerpo; y la sutura de una zona del colon, junto a un limpieza para minimizar el riesgo de infecciones. Está en terapia intensiva, con asistencia respiratoria.

La cantidad de sangre que perdió por el disparo fue significativa. Se salvó porque en la puerta de su casa en Exaltación de la Cruz había una ambulancia, llamada por su madre.

La Fiscalía bonaerense que encabeza Juan Manuel Esperante caratuló el hecho como “resistencia a la autoridad y lesiones”, y delegó las pericias a la Policía Federal, sin imputar a nadie. Hoy se realizarán pericias clave y la toma de testimonios, que son cruciales para determinar cómo sucedieron los hechos. Las declaraciones de policías, familiares y médicos presentes en el hecho servirán para justificar o descartar la legítima defensa. Y los vecinos serán consultados por la conducta previa del artista, cuya buena relación y trato con las otras personas fue reconocida unánimemente ayer en los medios. Sus familiares declararían el miércoles.

En el plano político, el ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, insistió en la necesidad de que se autorice el uso de las pistolas Taser, que realizan descargas eléctricas para neutralizar a un agresor en vez de balas de plomo. “Está vivo porque tuvo suerte”, sintetizó.

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