Cómo superar la procrastinación que nos causa la pandemia - LA GACETA Tucumán

Cómo superar la procrastinación que nos causa la pandemia

Las personas postergan cada vez más cosas. Las emociones negativas, el estrés y el cansancio. Consejos para revertir esta situación.

26 Jul 2021 Por Lucía Lozano
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Posponer las tareas tiene nombre: se llama procrastinar. No está relacionado con la vagancia como muchos creen. Está directamente vinculado a las emociones. Y por eso, en plena pandemia por covid- 19, cada vez más personas postergan cosas. Perdemos el tiempo en forma consciente, dicen los expertos. Es difícil aprender a superar esta situación. Pero no es imposible si tenemos las herramientas y descubrimos cuál es nuestro punto débil.

Cuando surgió la pandemia, la gente no tuvo tiempo de adaptarse ni de procesar el nuevo estilo de vida. A consecuencia de estos cambios bruscos, se abrió el camino para una crisis de la salud mental, con más casos de estrés, ansiedad y depresión. “Para complicar más las cosas, cuando la gente siente temor, estrés o depresión, es más susceptible a procrastinar y posponer deberes y quehaceres”, explica Yaser Dorri, psicólogo de la Mayo Clinic.

Estudiantes a los que solo les resta presentar la tesis para recibirse, creativos que no pueden empezar un proyecto, empleados que demoran 12 horas en hacer lo que antes resolvían en la mitad de tiempo. Estos son algunos de los casos que vio recientemente la psicóloga experta en Recursos Humanos, Graciela Chamut. La especialista define procrastinar como la acción de posponer tareas o toma de decisiones deliberadamente, con el conocimiento de las consecuencias negativas que esto genera: proyectos estancados, pérdida de tiempo, conflictos laborales, problemas de salud, frustraciones, sentimientos de culpa, ansiedad y baja autoestima, entre otras cosas.

Así actúa el cerebro

¿Qué ocurre exactamente al procrastinar? Dorri lo explica así: “en la procrastinación, intervienen varias partes del cerebro. El sistema límbico se compone de estructuras cerebrales que participan en las respuestas tanto conductuales como emocionales y, básicamente, añade una óptica emocional a las experiencias de la vida diaria. El sistema límbico también participa en la gratificación instantánea, en la búsqueda de placer y en las reacciones de supervivencia. La corteza prefrontal participa en la gestión de comportamientos más complejos, como planificar y tomar decisiones”, describe. Y ejemplifica: “cuando hay que escoger entre ver una película en Netflix y llamar al proveedor de atención médica a fin de programar una cita para un examen físico, el sistema límbico puede postergar la programación de la cita porque ver Netflix posiblemente suene más divertido y menos angustiante”.

A esto se suma el factor pandemia. “Cuando salir de la casa sin peligro produce ansiedad debido a la covid-19, y ponerse mascarilla o desinfectarse las manos es motivo de estrés, puede ser que la persona continúe postergando día tras día las citas con el proveedor de atención médica”, grafica.

Comportamientos

Antes de la pandemia, los horarios y planes diarios permitían mantenerse al día, garantizar el cumplimiento con ciertas metas específicas y terminar las tareas pendientes. Pero la crisis sanitaria mundial cambió los horarios de todos, las actividades y la planificación diaria. Algunas personas que por primera vez en la vida trabajan a distancia desde la casa ahora notan cuán difícil es separar el espacio laboral del correspondiente al hogar y al descanso.

“Muchas personas notan que han perdido la disciplina interna y esto es en gran parte a consecuencia de haber perdido la disciplina externa”, señala Chamut.

“El cerebro tiende a asociar las cosas y, de esa forma, se crean los hábitos. La habitación, por ejemplo, se asocia con el sueño. De manera similar, si un trabajo es estresante y uno lo hace desde casa, quizá notamos que relacionamos el estrés con la casa”, remarca Dorri.

Ese cambio en el estilo de vida, según el psicólogo, provoca la procrastinación y aquel pensamiento de “primero, voy a tomar una taza de café y, luego, terminaré el proyecto”. Se evita una tarea para completar otra que no tiene ninguna relación. Otro ejemplo es: “primero, voy a limpiar mi habitación y, luego, me encargaré del trabajo”.

¿Qué se puede hacer para superar la procrastinación?, consultamos a los expertos. Chamut sostiene que el desarrollo de la inteligencia emocional es clave. Esto es, tratar de ver cuáles son las emociones que me llevan a postergar las tareas y cambiar la perspectiva; aprender a manejar esas emociones negativas.

La psicóloga Alina Roldán propone un primer análisis de los que nos está pasando cuando procrastinamos: “ver qué es lo que estoy postergando y entonces poner un orden de relevancia. Si lo que me está faltando es una motivación propia, es conveniente buscar otros recursos: hacer una planificación, mantener los hábitos y evaluar logros a corto y a largo plazo”.

Según Dorri, la procrastinación suele hacernos pensar que las tareas son gigantes y que no se completarán o que se requiere gran cantidad de tiempo para terminarlas. “Al descomponer las tareas en otras más pequeñas, se ve que la tarea a cumplir no es tan difícil como parece”, propone el experto. Para él, la planificación es un factor fundamental en la batalla contra la pérdida de tiempo y el desgano. También valora la autocompasión: “somos seres humanos y no máquinas y, en algún punto, fallamos. Fallar una o dos veces no significa que siempre fracasamos. Si falla, continúe intentando, piense positivamente y mantenga un diálogo interno, positivo y de motivación porque eso le posibilitará a alcanzar sus metas. La autocompasión ayuda con la procrastinación. Estas prácticas sirven para superar las emociones negativas. La gente que reconoce sus errores u otros defectos personales y luego se perdona a sí misma tiende a procrastinar menos. Además, aquellos que hacen los ejercicios de atención plena tienden más a permanecer enfocados en las tareas”.

Consejos

Siguiendo estos pasos será más fácil revertir la procrastinación

Yaser Dorri, psicólogo de la Mayo Clinic da estos consejos para superar la procrastinación:

- Hágase las siguientes preguntas:

¿Cuáles tareas debe completar y qué plazos tiene? Haga una lista.

¿Cuáles tareas son prioritarias? Clasifique las tareas por orden, del 1 al 10, y asigne el número 1 a la tarea prioritaria y el 10 a la menos importante que puede atenderse más adelante.

¿Cuánto tiempo deberá invertir en cada tarea?

¿Cuándo puede terminarlas para añadirlas a su calendario?

Además, hay que ser consciente de que los pensamientos, los sentimientos y los comportamientos están relacionados entre sí.

- Para saber qué contribuye a su procrastinación, hay que preguntarse esto:

¿Cómo se siente hoy?

¿Cuáles pensamientos contribuyen a esos sentimientos? Por ejemplo, si siente ansiedad, valdría la pena explorar a un nivel más profundo los pensamientos y las emociones que se relacionan con esa sensación de ansiedad. Al principio, quizá sea difícil identificar las emociones que provocan la ansiedad; sin embargo, a medida que transcurra el tiempo, será más fácil nombrar y moderar esos pensamientos.

- Después de hacer la lista de tareas, escoja una de ellas que haya marcado como alta prioridad y descompóngala en tareas más pequeñas. Escribir notas en un calendario respecto a cuándo deseamos hacerlas.

- El paso siguiente suele ser difícil, porque consiste en empezar. Para ganarle a la procrastinación, hay que obligarse a comenzar, aunque sea de a poco.

- Trabaje con un compañero. Es fundamental responsabilizarse por las acciones. Un compañero puede motivarlo y ofrecerle apoyo cuando se sienta desalentado. Lo ideal es comunicarse con él e a diario o, al menos, una vez por semana.


A tener en cuenta

La importancia de las rutinas y las recompensas

Otras recomendaciones que dan los expertos para enfrentarnos a la pérdida de tiempo tienen que ver con establecer lugares específicos para las tareas y darnos recompensas.

- Lo ideal para evitar la procrastinación cuando uno está en casa es tener un lugar específico para trabajar o estudiar, aunque sea una esquina de la casa dedicada a esa actividad. Esto, porque la mente asocia una cosa con otra: la pieza es para dormir, por ejemplo. Si toma un descanso, lo ideal es ir a otro cuarto u otro sitio diferente.

- Otro consejo importante: no es bueno entretenerse con las redes sociales en el mismo cuarto donde se trabaja. Lo mejor sería que ni siquiera usara el mismo dispositivo con el que trabaja para mirar las redes sociales durante su descanso. Esa separación ayudará a que los descansos sean más productivos y a que pueda relajarse mejor. Además, al finalizar el día de trabajo, los quehaceres domésticos pueden resultar abrumadores. Preste atención a lo que le dice su cuerpo, a su nivel de energía y a su cuidado personal y no tema decir “no” cuando alguien le presione a que trabaje más. Hay que aprender a poner límites.

- Establecer una rutina es esencial. Tener horas fijas de trabajo también ayuda. Empiece todos los días a la misma hora, aunque su supervisor no lo vigile. Vístase igual que para ir a trabajar. Tome descansos saludables para relajarse, como una caminata corta, o haga ejercicios de estiramiento, yoga o respiración profunda. Acuéstese todas las noches a la misma hora.

Recompénsese. Una vez terminada una tarea, márquela en su calendario y recompénsese. Esa recompensa no necesita ser nada grande. Por ejemplo, puede ser algo como ver un episodio de su programa favorito o una película, o prepararse una bebida sabrosa.  

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