
Las vacunas contra el coronavirus de Johnson & Johnson y AstraZeneca volvieron a quedar bajo sospecha ante la posible vinculación con el síndrome de Guillain-Barré en personas inoculadas con sus dosis y la posibilidad de generar trombos.
La Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) anunció que emitirá un alerta por el desarrollo norteamericano y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) pidió estar alerta por la vacuna de Oxford. En este contexto, los laboratorios anunciaron que se encuentran analizando reformular sus sueros.
Ambas vacunas comparten la misma plataforma, es decir que se basan en un viral no replicativo, es decir que usan utiliza a un adenovirus (como puede ser el virus de la gripe) que le introduce un pequeño trozo de la proteína del SARS-CoV-2 (es decir de la corona que le brinda el nombre), indicó el portal Todo Noticias.
Al inicio de la pandemia la vacuna de Johnson mostró resultados positivos. Sin embargo, en abril CDC junto con la FDA recomendaron suspender la administración de la vacuna al relacionarla con cuadros del síndrome de trombosis-trombocitopenia. Un mes después, la suspensión se levantó, ya que afirmaron que “los beneficios conocidos y potenciales de la vacuna superan los riesgos conocidos y potenciales”.
Posteriormente se conoció una supuesta contaminación con la vacuna de AstraZeneca en una planta de Baltimore que era administrada por una subcontratista, por lo que el Gobierno británico ordenó desechar cerca de 75 millones de dosis de la vacuna y retirar, directamente, la chance de que se continúe fabricando la vacuna en ese lugar.
En los últimos días se sumó a posible vinculación también entre esta vacuna y el síndrome de Guillain-Barré. Desde la CDC se detalló que aparecen alrededor de 60 a 120 casos por semana y que el síndrome se desencadena luego de haber padecido una infección viral o bacteriana.
La FDA ya dispuso que se realicen cambios en “la hoja de datos que entrega la farmacéutica” a los vacunadores.
En esta línea, el laboratorio Johnson & Johnson aseguró que apoya “la investigación y el análisis continuo mientras trabajamos con expertos médicos y autoridades de salud global” y dijo que “mantiene su compromiso de ayudar a poner fin a esta pandemia mortal lo más rápido posible”.
En relación con la vacuna de AstraZeneca, suspendida en una decena de países, la EMA aseguró que “el beneficio-riesgo aún es considerado positivo y no vemos ningún problema en continuar la campaña de vacunación con ella”. Sin embargo se sumó una advertencia sobre este aspecto. Y ahora el suero británico podría sumar otra ante una posible vinculación con el síndrome de Guillain-Barré.
La agencia europea “no confirma ni descarta, de momento”, una posible relación entre la vacuna y el síndrome de Guillain-Barré. Por eso, definieron emitir un alerta al personal médico y a los pacientes para que se mantengan alerta ante los posibles síntomas.
Por su parte, AstraZeneca aseguró que está “trabajando activamente con los entes reguladores y la comunidad científica para comprender estos eventos de coagulación sanguínea extremadamente raros, incluida la información para impulsar el diagnóstico e intervención tempranos y el tratamiento adecuado”.
Síndrome de Guillain-Barré
El síndrome de Guillain-Barré (SGB) es una enfermedad rara, autoinmune, que es desencadenada por un proceso infeccioso (viral o bacteriano o, incluso tras una vacuna) y tiene una tasa de incidencia de entre 1 y 2 casos por cada 100.000 personas.
El desarrollo de la enfermedad podría resumirse en una batalla del cuerpo con él mismo, ya que el sistema inmunitario ataca al sistema nervioso periférico (nervios y ganglios nerviosos) y provoca sensaciones dolorosas, térmicas o táctiles, además de generar debilidad muscular y pérdida de sensibilidad en las piernas o brazos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que en la “mayoría de los casos, incluso en los más graves, los pacientes se recuperan totalmente”, aunque aclara que existe un porcentaje que puede padecer parálisis casi total, por lo cual advierte que es de suma importancia la aplicación de tratamientos y seguimiento médico.
Los síntomas que presentan esta enfermedad son: debilidad u hormigueo, que suelen empezar en las piernas y pueden extenderse a los brazos y la cara; en algunos casos parálisis de las piernas, los brazos o los músculos faciales; en los más graves puede verse afectadas el habla y deglución; entre otros.







