28 Septiembre 2004 Seguir en 
Bagdad.- Al menos 15 personas murieron entre la noche del domingo y la mañana de ayer en Irak, en atentados, ataques aéreos y enfrentamientos entre tropas estadounidenses e insurgentes. El recrudecimiento de la violencia en el país árabe ocupado está haciendo tambalear la agenda electoral prevista por Washington y el gobierno iraquí, y tiene su correlato en los fuertes choques verbales entre el presidente George W. Bush y el candidato presidencial demócrata, John Kerry. Estos afilan sus discursos con vistas al primer debate televisivo entre ambos, que tendrá lugar el próximo jueves.
Bush, que ayer volvió a defender su decisión de invadir Irak, se enfrenta a problemas cada vez más serios en su frente político interno. La semana pasada, el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, deslizó la posibilidad de un retiro anticipado de las tropas estadounidenses de Irak, y también dijo que las elecciones en ese país, previstas para enero, podrían no celebrarse en las zonas fuera de control, que cubren en realidad la mayor parte del territorio. El Departamento de Estado salió al cruce de estas declaraciones y aseguró que todos los iraquíes irán a las urnas, pero ayer, el mismo jefe de este Departamento, Colin Powell, admitió que la situación en Irak podría quedar fuera de control.
En este contexto, Kerry afirmó ayer, a cinco semanas de las elecciones presidenciales, que Bush se niega a ser sincero sobre la situación en Irak. "Son tácticas de amedrentamiento -dijo-. Quiere que ustedes teman a los terroristas, a la guerra, a la atención médica, a todo, porque no tiene nada bueno para mostrar".
Bush abandonó su hacienda en Texas, donde pasó el fin de semana entrenándose para el debate, y se dirigió Ohio. Allí cuestionó la capacidad de Kerry para liderar al país y lo ridiculizó por sus posturas cambiantes. "Kerry sigue cambiando de posición sobre la guerra contra el terrorismo", dijo. "Votó por el uso de la fuerza en Irak y después no votó para asignar fondos a nuestras tropas; se quejó de que no estamos invirtiendo suficiente dinero en la reconstrucción de Irak, pero ahora dice que estamos gastando demasiado", añadió.
Mientras, el Ejército de Estados Unidos bombardeó ayer sectores de Ciudad Sadr, un suburbio chiíta de Bagdad. Los ataques aéreos dejaron al menos cinco muertos y 50 heridos, entre ellos mujeres y niños. El mando militar norteamericano se limitó a informar que la aviación había efectuado ataques de precisión contra objetivos positivamente identificados. (Reuter-DPA-AFP)
Bush, que ayer volvió a defender su decisión de invadir Irak, se enfrenta a problemas cada vez más serios en su frente político interno. La semana pasada, el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, deslizó la posibilidad de un retiro anticipado de las tropas estadounidenses de Irak, y también dijo que las elecciones en ese país, previstas para enero, podrían no celebrarse en las zonas fuera de control, que cubren en realidad la mayor parte del territorio. El Departamento de Estado salió al cruce de estas declaraciones y aseguró que todos los iraquíes irán a las urnas, pero ayer, el mismo jefe de este Departamento, Colin Powell, admitió que la situación en Irak podría quedar fuera de control.
En este contexto, Kerry afirmó ayer, a cinco semanas de las elecciones presidenciales, que Bush se niega a ser sincero sobre la situación en Irak. "Son tácticas de amedrentamiento -dijo-. Quiere que ustedes teman a los terroristas, a la guerra, a la atención médica, a todo, porque no tiene nada bueno para mostrar".
Bush abandonó su hacienda en Texas, donde pasó el fin de semana entrenándose para el debate, y se dirigió Ohio. Allí cuestionó la capacidad de Kerry para liderar al país y lo ridiculizó por sus posturas cambiantes. "Kerry sigue cambiando de posición sobre la guerra contra el terrorismo", dijo. "Votó por el uso de la fuerza en Irak y después no votó para asignar fondos a nuestras tropas; se quejó de que no estamos invirtiendo suficiente dinero en la reconstrucción de Irak, pero ahora dice que estamos gastando demasiado", añadió.
Mientras, el Ejército de Estados Unidos bombardeó ayer sectores de Ciudad Sadr, un suburbio chiíta de Bagdad. Los ataques aéreos dejaron al menos cinco muertos y 50 heridos, entre ellos mujeres y niños. El mando militar norteamericano se limitó a informar que la aviación había efectuado ataques de precisión contra objetivos positivamente identificados. (Reuter-DPA-AFP)







