
El Gobierno estableció la semana pasada que los trabajadores que inicien una nueva relación laboral deberán permanecer un año en la obra social correspondiente a la rama de su actividad, antes de poder ejercer el derecho de cambiar a otra obra social o derivar aportes a una empresa privada. El Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) destacó en su último informe que esa decisión “cercena la libre elección de obra social a 650.000 personas”. Además, aseguraron que obligar a aportar durante el primer año a la obra social de actividad agrega más distorsiones al régimen de financiamiento del sistema de salud. El trabajo del Idesa hizo un repaso por la historia de las afiliaciones a las prepagas y a las obras sociales. Originalmente, en el sistema de obras sociales nacionales la afiliación era compulsiva según la rama de actividad laboral del trabajador. En 1993 se sancionó la libertad de opción de la obra social, que empezó a hacerse efectiva en 1996.







