
Hace exactamente un mes comenzó la Eurocopa, apenas dos días antes de la Copa América. El clima mundialista que se vivió con los dos torneos jugándose en simultáneo finalizó ayer con el título conseguido por Italia.
El equipo de Roberto Mancini fue un justo ganador. Demostró autoridad en la fase de grupos y derrotó a Gales (3-0), Suiza (3-0) y Gales (1-0). En octavos sufrió para vencer a Austria en el alargue por 2-1, en cuartos pasó casi sin sobresaltos a la difícil Bélgica (2-1). Con España sufrió más de la cuenta en semifinales, pero avanzó por penales y en la gran final, tuvo la fortaleza mental para reponerse luego de empezar perdiendo casi desde el vestuario con el gol de Luke Shaw a los dos minutos. Pero se acomodó, supo controlar ese comienzo furioso de Inglaterra y con el correr de los minutos se fue adueñando del partido. El empate llegó gracias a un rebote de Jordan Pickford que capitalizó Leonardo Bonucci. Sin embargo, cuando tenía a los ingleses a su merced, falló las que no debía fallar y fue necesario ir al tiempo suplementario para definir ese 1-1 en tiempo regular.
Mancini llegó al banco de su selección con dos objetivos: pasar el mal trago tras no clasificar al Mundial de Rusia y para cambiar el paradigma del juego italiano, reconocido mundialmente por el “catenaccio”. Y lo consiguió. Asíel ex técnico de Manchester City ostenta un invicto de 34 partidos. La última derrota fue en 2018 contra Portugal. En 2021, Italia se mostró lejos del “catenaccio” y en varios pasajes de la copa, ejecutó un fútbol vistoso. En el tiempo extra no pasó demasiado, pero en los penales, Gianluigi Donnarumma se puso el traje de héroe para atajar los penales de Marcus Rashford y Bukayo Saka y darle el título a su selección.







