BAJA. Bolsonaro radicaliza sus posturas, a medida que pierde apoyos. REUTERS

BRASILIA, Brasil.- El presidente del Senado de Brasil, Rodrigo Pacheco, rechazó categóricamente cualquier especulación sobre la posibilidad de que no se celebren las elecciones generales de 2022, e insistió que se respetará la Constitución y se cumplirán los deseos y expectativas del pueblo brasileño.
En declaraciones a periodistas en el Senado, Pacheco respondió a los comentarios que hizo a principios de la semana el presidente Jair Bolsonaro sobre que podría no aceptar el resultado de las elecciones a menos que se cambie el sistema de votación.
Bolsonaro incluso sugirió que la votación podría no celebrarse en absoluto y denunció que el sistema es fraudulento. “Las elecciones se llevarán a cabo ya que es un imperativo constitucional”, dijo Pacheco. “No podemos privar al pueblo brasileño de su derecho más sagrado y soberano, que es el de elegir a sus representantes. Es así de simple”, agregó.
Bolsonaro afirma que el sistema de votación, que utiliza computadoras para registrar los votos, es susceptible de fraude electoral e insiste en que sólo se utilicen papeletas impresas. El jueves, dijo a sus partidarios en Brasilia que si la elección no es limpia, no se llevará a cabo. “Esta es mi última palabra al respecto. Habrá papeletas impresas, porque si no hay papeletas impresas, es una señal de que no habrá elecciones. El mensaje es claro”, afirmó.
Pacheco rechazó cualquier sugerencia de que haya habido fraude en elecciones anteriores o de que el sistema actual sea vulnerable al fraude. El Tribunal Superior Electoral emitió un comunicado en el que calificó de “lamentables” los comentarios de Bolsonaro y afirmó que cualquier acción para impedir la elección viola la constitución y es un abandono de deberes. También dijo que desde que se utilizaron por primera vez las máquinas de votación electrónica en 1996, no se ha registrado ni un solo caso de fraude.
Bolsonaro moviliza desde hace meses a su base más extremista en momentos en que su popularidad está en el punto más bajo y la intención de voto lo deja aún más por detrás del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Una encuesta de Datafolha difundida ayer reveló que el índice de desaprobación del presidente superó por primera vez el 50%. Esos datos negativos son en gran parte consecuencia de su gestión de la pandemia, a la que Lula tildó de “genocida”. (Reuters)







