“La conquista del voto femenino fue uno de los actos revolucionarios del siglo XX”

“La conquista del voto femenino fue uno de los actos revolucionarios del siglo XX”

Hace 70 años las mujeres argentinas votaban por primera vez. La historiadora Marcela Vignoli detalla cómo se desarrollaron las luchas en procura de ese derecho y cómo se vivió esa etapa en Tucumán.

EN SANTA LUCÍA. La foto es de 1951, año en el que las mujeres votaron por primera vez en todo el país. foto gentileza de lucía mercado al laboratorio de digitalización del instituto superior de estudios sociales EN SANTA LUCÍA. La foto es de 1951, año en el que las mujeres votaron por primera vez en todo el país. foto gentileza de lucía mercado al laboratorio de digitalización del instituto superior de estudios sociales

Hace 70 años, en 1951, las mujeres argentinas acudían por primera vez a las urnas. Pero la conquista del voto femenino, abrazada en 1947 por medio de la fundacional Ley 13.010, no fue producto de la epífanía de un momento. La precedieron décadas de luchas, casi medio siglo de militancia en pos de los derechos cívicos de las mujeres. ¿Cómo se desarrolló ese proceso en el país y cómo se replicó en Tucumán? Las respuestas las proporciona la Doctora en Historia Marcela Vignoli.

- ¿Cuáles son los principales antecedentes de las luchas de las mujeres por sus derechos cívicos y políticos en Argentina? ¿Qué temas figuraban en esas agendas, además del voto?

- En primer lugar es necesario explicar que el Código Civil argentino, sancionado en 1869, significó un retroceso para la capacidad civil de las mujeres. La mujer casada no podía ser sujeto de contratos, decidir sobre trabajos y profesiones, administrar o disponer de bienes propios, los que pasaban a ser manejados por los esposos. Esta asfixiante situación civil fue denunciada por Elvira Rawson de Dellepiane, Julieta Lanteri, Alicia Moreau de Justo, María Abella Ramírez, entre otras, y desde la primera década del siglo XX hubo proyectos legislativos que intentaron sin éxito modificar esta situación de inferioridad jurídica. Autores de estos proyectos fueron los conservadores Luis María Drago y José Argerich, los socialistas Alfredo Palacios y Enrique del Valle Iberlucea y, a partir de 1919, los radicales Rogelio Araya, Leopoldo Melo, Herminio Quirós y Leopoldo Bard.

- ¿Cómo intervenían en las mujeres?

- No se trató simplemente de varones iluminados. En muchos casos esas iniciativas estaban articuladas con las luchas femeninas y feministas que tenían lugar en la prensa y en los partidos políticos. Por eso hoy la historiografía considera con acierto que las organizaciones femeninas fueron un medio eficaz para influenciar la labor legislativa. Finalmente, en 1926 los socialistas Mario Bravo y Juan B. Justo impulsaron la ley 11.357 de Derechos Civiles de la Mujer, aprobada por el Congreso argentino.

- ¿Por dónde pasaban los argumentos de la ley?

- Se centraban principalmente en cuestionar la inferioridad jurídica de las mujeres, equiparadas a los menores de edad por el código de 1869. Además de ser humillante, el código rebajaba la condición de ser pensante de la mujer, la sujetaba a una dependencia absoluta de los varones y generaba todo tipo de abusos y crímenes. También se reclamaba que las mujeres pudieran acceder a cargos directivos en el ámbito educativo, que se protegiera legalmente a la maternidad mediante la investigación de la paternidad, y que se les reconociera igual salario que los varones a igual trabajo.

- ¿Y el tema del voto?

- Uno solo de estos proyectos fue acompañado con otro que promovía el voto femenino, ubicándose a la vanguardia de las discusiones legislativas en Latinoamérica. Fue el proyecto de Ley de Sufragio Femenino (1919), presentado por el diputado Araya, quien integraba la Asociación Pro-derechos de la Mujer dirigida por la feminista Elvira Rawson de Dellepiane. Fue el primer proyecto de ley nacional que reconocía los derechos políticos de las mujeres.

- ¿Quiénes protagonizaron el movimiento sufragista en Argentina?

- A principios del siglo XX ya había mujeres que explícitamente y sin eufemismos se autodefinían feministas y que pujaban por la conquista de derechos políticos en diversos espacios. En 1902 María Abella Ramírez creó en la ciudad de La Plata la revista Nosotras, que se presentaba como la “primera revista feminista de la Argentina”. También por esos años se fundó el Centro Socialista Femenino. Y en 1906 el Congreso de Librepensamiento, organizado por la masonería, planteaba un programa feminista que se reforzaría con la gira que la española Belén de Sárraga emprendió por distintas provincias. El mismo año Elvira Rawson de Dellepiane creaba el Centro Feminista Argentino, del que formarían parte Julieta Lanteri, Alicia Moreau de Justo y otras de las primeras universitarias.

- ¿Cómo fue creciendo este movimiento?

- Parte de la historiografía todavía considera que el comienzo de la gran batalla por la emancipación femenina se produjo entre las décadas de 1910 y 1920, ubicando la piedra fundacional del feminismo argentino en el congreso organizado por las universitarias en 1910. Del mismo modo que estas últimas se presentan como las iniciadoras del feminismo, el socialismo ha sido considerado como el partido político que más habría hecho por el sufragismo en esos años. Pero lo cierto es que en la gestación del feminismo argentino participaron mujeres de distinta extracción política y social, lo que todavía no ha sido bien calibrado por la historiografía.

- En esos momentos, ¿cuáles eran las percepciones sobre la conquista del voto?

- La cuestión era motivo de arduo debate. En este período se crearon otras dos asociaciones feministas que intentaron apuntalar la discusión parlamentaria sobre el tema. Eran la Unión Feminista Nacional, fundada en 1918, liderada por Alicia Moreau de Justo, y la ya mencionada Asociación Pro-Derechos de la Mujer creada a finales del mismo año y comandada por Elvira Rawson de Dellepiane. Por otra parte, existía el Partido Feminista Nacional, conducido por Julieta Lanteri.

- Lanteri es una figura clave en este proceso...

- Ella empapeló en 1919 las calles de Buenos Aires con su fotografía acompañada de la leyenda “En el Parlamento una banca me espera, llevadme a ella”. Lanteri se había percatado de que la Constitución Nacional impedía votar a las mujeres, pero nada decía respecto de la posibilidad de ser electas. En los comicios del 23 de marzo de 1919 obtuvo 1.630 votos, que si bien no le permitieron acceder a una banca, representaba un gran logro: más de 1.600 varones la habían escuchado y apoyaban su candidatura a diputada. A su vez, la Unión Feminista Nacional organizó un simulacro de voto para las mujeres, lo que fue cuestionado por Lanteri, que consideraba una “farsa” el ensayo y proponía “una lucha de verdad”, no “un juego de muñecas”. No puede olvidarse entre esos esfuerzos por el reconocimiento de los derechos políticos de las mujeres los proyectos aprobados en San Juan (1927) y Santa Fe, con revocaciones y restricciones; la actividad sufragista de grupos católicos conservadores de principios de la década de 1930 liderados por Carmela Horne de Burmeister y el proyecto de ley nacional de 1932 que obtuvo sólo media sanción, estudiados de manera exhaustiva por Adriana Valobra.

- ¿Tuvo repercusión todo esto en Tucumán? ¿Cuáles fueron los hitos en el camino por la conquista del voto en la provincia?

- En la década de 1920 también en Tucumán hubo un clima político que favorecía la discusión por los derechos femeninos, tal como refirió oportunamente Elena Perilli de Colombres Garmendia. En 1920, cuando se debatía la nueva Ley Orgánica de Municipalidades, se incorporó al capítulo del régimen electoral un artículo que establecía que también podrían ser electoras las mujeres mayores de edad y propietarias, que supieran leer y escribir, como también aquellas que tuvieran título expedido por institutos oficiales. Pero el proyecto tuvo sólo media sanción, la de Diputados controlada por la UCR. Antes de su naufragio en la Cámara de Senadores, una entusiasta Julieta Lanteri se dirigía a la Cámara de Diputados expresando “(…) honra altamente la progresista provincia de Tucumán, la que se pone en este terreno a la cabeza de sus hermanas en la República (…)”.

- ¿Hubo otros intentos?

- Poco después, en 1928, en ocasión del II Congreso de Municipalidades se discutieron dos proyectos de sufragio femenino, uno presentado por el concejal del partido Bandera Blanca y otro que llevaron adelante la Magisterial de Monteros y la Federación Tucumana de Maestros. A su vez, en octubre de 1939 el senador Adriano Bourguignon presentó un proyecto que modificaba la ley electoral de 1915, pero de una manera mucho más profunda que la de 1920, pues las mujeres serían incluidas obligatoriamente en el padrón electoral. Pero nuevamente una propuesta que ampliaba los derechos políticos de las mujeres fue rechazada por la Legislatura tucumana. En esa oportunidad, LA GACETA remarcaba que Bourguignon consideraba que la incorporación de las mujeres a las luchas cívicas implicaría un mayor grado de cultura y de respeto cívico en nuestro ambiente. Creo interesante postular que con excepción de una de las propuestas de 1928, la de la Magisterial monteriza, los proyectos de 1920 y de 1939 no estaban sostenidos por asociaciones femeninas que incluyeran el ideario feminista, ni sus inspiradores tenían vínculos con las agrupaciones feministas de la Capital Federal.

- ¿Cómo se vivieron en Tucumán los preparativos y la primera elección en la que votaron las mujeres, hace 70 años?

- La sanción de la ley 13.010, conocida durante muchos años como “Ley Evita”, puede explicarse en el contexto de ampliación de derechos sociales que promovió el peronismo. En ese sentido, el voto femenino podría considerarse un verdadero acto revolucionario, en tanto otorgaba a las mujeres argentinas, cuya mayoría pertenecía a las clases populares o trabajadoras, no sólo el derecho al voto sino una ampliación de su ciudadanía social. En junio de 1946 Perón ya expresaba el propósito de incorporar a las mujeres a la actividad política con todos los derechos. Esta promesa, coincidente con la voluntad política de Evita, fueron moldeando un tipo de activismo novedoso que agrupaba a las mujeres en centros femeninos, unidades básicas, comités, especialmente a las trabajadoras desmarcadas de la dirigencia masculina, y que comienzan a multiplicarse en toda la provincia, llegando a ser centenares.

- ¿Cómo funcionaban esos espacios?

- Se constituían no sólo en las ciudades más importantes, sino en todos y cada uno de los parajes del interior. Incluso el Centro Vecinal de Villa 9 de Julio proponía en junio de 1947 “realizar un congreso de la mujer” y solicitaba “que Eva apure los trámites para obtener los derechos políticos”, Un mes después se creaba el “Centro político femenino Evita”. En el inicio de 1947 se crearon centros en El Cadillal, Villa Alberdi, El Manantial, El Timbó y Los Gutiérrez, y también en los ingenios San Pablo, Lastenia, La Florida y Santa Lucía (foto), entre otros.

- ¿Cómo se vivió en la provincia la sanción de la ley?

- Una importante manifestación se congregó en la plaza Independencia el 23 de septiembre de 1947, a las seis de la tarde, para escuchar la promulgación de la ley en la voz del mismo Perón, trasmitida por radio. Ese día Evita pronunció la difundida frase: “el voto que hemos conquistado es una herramienta nueva en nuestras manos, pero nuestras manos no son nuevas en las luchas, en el trabajo y en el milagro de la creación”. Unos días después, según el diario Trópico, se organizaron bailes en el interior provincial festejando la promulgación de la ley.

- De ahí en más hubo que preparar todo para los actos eleccionarios...

- De acuerdo con las “Instrucciones para el empadronamiento general femenino” publicado en 1948 las mujeres debían contar con su “libreta de enrole”. La foto debía ser de “(…) 4 cm por lado, fondo blanco, medio busto, de frente, con la cabeza descubierta y sin anteojo”. Aunque la Ley otorgaba 18 meses para gestionar la libreta desde su sanción, las casas de fotografía incrementaron exponencialmente su trabajo, de acuerdo al especialista en historia de la fotografía en Tucumán, Darío Albornoz. Según Margarita Bachur, en el estudio de Maipú casi Santiago del Estero “(…) era tal la cantidad de mujeres que a las siete de la tarde ya no dejábamos entrar a nadie, porque era imposible atender a todo el mundo”. Otras casas que sólo tomaban fotos-carnet atendían hasta medianoche. De hecho, las que no tenían esta dedicación específica hacían alrededor de 120 fotos-carnet por día. Algunos fotógrafos iniciaron su oficio al calor de esa ley, los denominados “fotógrafos minuteros”, convocados por el Ejército para sacar fotos-carnet en pueblos y áreas rurales.

- ¿Qué sucedió en Tucumán a partir de allí?

- La ley 2.166, aprobada en 1948 por la Legislatura, reconocía los derechos políticos de las mujeres en la jurisdicción provincial. Las tucumanas votaron por primera vez en las elecciones presidenciales de 1951. La participación masculina ascendió al 87% del padrón, mientras que las 146.614 mujeres que votaron en esa oportunidad en Tucumán representaban el 92%. La fórmula Perón-Quijano (Partido Peronista) obtuvo aquí 210.000 votos, y la fórmula Balbín-Frondizi (UCR), 76.000.

› La especialista

Marcela Vignoli es Doctora en Historia (UNT); docente en la Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo (UNT); e investigadora en el Instituto Superior de Estudios Sociales (ISES-Conicet).

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