
Frente a 70.000 personas congregadas en la plaza de Tiananmen, el presidente chino, Xi Jinping, elogió el ascenso “irreversible” del país durante su discurso, en el acto central de los festejos por el cien aniversario de la fundación del Partido Comunista chino (PCCh).
Xi tomó la palabra desde un estrado situado sobre el retrato gigante de Mao Tsé Tung, que domina la plaza, el mismo lugar desde el cual sel proclamó la fundación de la República Popular de China, en 1949.
Desde ahí, hizo un repaso histórico, desde los años de sometimiento de las Guerras del Opio del siglo XIX hasta la lucha por establecer un sistema socialista y los logros de la China moderna. Aprovechó para lanzar una advertencia a Occidente: “China no será oprimida”. “No permitiremos que nadie nos intimide, oprima o subyugue”. Quien lo intente, “chocará contra un muro de acero forjado por 1.400 millones de personas”, añadió, en medio de una ovación. (Especial)







