
Conciencia social, responsabilidad social. Son conceptos que se vienen escuchando reiteradamente desde que comenzó la cuarentena y que apelaban a, por ejemplo, andar con barbijo, a lavarse las manos y a mantener distanciamiento para evitar enfermarse. Todas esas acciones tenían una finalidad: defenderse del coronavirus.
Sin embargo, el miércoles la directora del hospital Padilla, Olga Fernández, extendió la idea a otras acciones de la vida diaria aunque siempre teniendo el mente el mismo fin: enfrentar a la Covid-19 en las mejores condiciones posibles. Lo hizo al pedir, sencillamente, que los que salgan en moto usen casco o bien que quienes se suban a un vehículo se pongan el cinturón de seguridad. Actitudes simples, básicas.
Ahora bien, ¿cómo usar un caso o ajustarse el cinturón pueden morigerar los efectos de la pandemia? Porque en el Padilla se atienden principalmente a las víctimas de accidentes de tránsito y, cada una de esas personas, de acuerdo a la gravedad de las lesiones, son instaladas en camas de terapia intensiva. Desde que el establecimiento también aloja a pacientes con Covid-19 el número de camas Covid ocupadas creció al 75%. El trabajo que desarrolla el personal es intenso porque, según indicó, se terminan atendiendo dos pandemias: la del coronavirus y la de los accidentes viales.
Según la profesional hay un crecimiento de los siniestros de tránsito que provoca una gran preocupación y si bien están lejos –mencionó- de tener que atender a pacientes en la calle -como ocurrió en otros países-, a veces los accidentados deben esperar en las ambulancias hasta que se desocupa un espacio para poder ser atendidos convenientemente en el hospital. Aunque afirmó que nadie queda sin ser socorrido, comentó que en 2020 habían disminuido hasta un 65% los siniestros viales debido a la rígida cuarentena impuesta, pero que en los últimos días comenzaron a crecer notablemente las cifras.
Entonces, apelar a que los que se movilizan en vehículos, autos o motos, lo hagan en condiciones de seguridad no sólo implica llamarlos a la reflexión para cuidar sus propias vidas, sino también para que se tenga en cuenta que un accidente que podría haberse evitado deriva en la ocupación de una cama que podría salvar a una persona atacada por el coronavirus.
Desde esta perspectiva nueva, los conceptos de conciencia social y de responsabilidad social adquieren una dimensión distinta, pensando en atacar desde otro lugar a una pandemia que está causando demasiadas muertes. La ciudadanía debería sopesar este especial llamado a la solidaridad que se hace desde el hospital Padilla para tener cuidado, no solo para no correr riesgos insensatos y continuar con vida, sino para no sumar dificultades a un sistema de Salud que está al límite. Si no es por mí, que sea por aquellos eventuales enfermos graves que puedan llegar al establecimiento por culpa de un virus mortal. Esa parece ser la consigna de la hora, a manera de imposición.
Es clave, entonces, prestarle atención a la directora del Padilla cuando hacer referencia a los accidentes de tránsito y cuando pide a los ciudadanos, por ejemplo: que no manejen si tomaron bebidas alcohólicas, o drogas; que si manejan una moto usen casco, que no lleven niños en las motocicletas, que se pongan cinturón de seguridad y que respeten las normas de tránsito. Es claro el mensaje dirigido hacia la sociedad; no se debe poner en riesgo a la gente, hay que tener un poco de conciencia. En suma, como siempre, las actitudes responsables salvan vidas.







