DIAGNÓSTICO. Las imágenes son claves a la hora de saber si hay tumores.

Aunque silencioso y poco visible, el cáncer de riñón es un problema mundial: cada año, alrededor de 431.000 personas serán diagnosticadas con esta patología, y en la Argentina se encuentra entre los 5 cánceres más comunes tanto en varones como en mujeres (durante 2020 se diagnosticaron de 5.093 casos nuevos) .
Es por eso que, con el objetivo de generar conciencia acerca de esta enfermedad, la Asociación Argentina de Oncología Clínica informó sobre factores de riesgo y síntomas; el objetivo es lograr una movilización a la rápida consulta al médico y a la detección lo más temprana posible.
Síntomas y riesgos
Esto último es todo un desafío, porque en general sólo aparecen síntomas cuando los tumores ya son grandes (hematuria, dolor en un lado de la espalda baja no causado por lesión, cansancio, pérdida de apetito, fiebre no causada por infección, anemia).
Por eso es importante conocer los factores de riesgo. Estadísticamente hablando, los tumores renales son más frecuentes entre los varones (dos a tres veces más que las mujeres); y se observan típicamente en adultos y se suele diagnosticar entre los 50 y los 70 años.
Y son muy importantes los antecedentes familiares: las personas que tienen familiares de primer grado con cáncer de riñón (padres, hermanos o hijos) tienen mayor riesgo de desarrollar la enfermedad; y este riesgo aumenta si otros miembros de la familia extendida (incluidos abuelos, tíos, sobrinos, nietos y primos) también lo tienen. Los riesgos siguen aumentando si el diagnóstico se recibió antes de los 50 años de edad, si tenían cáncer en ambos riñones y/o si han tenido más de un tumor en el mismo riñón.
Los siguientes son factores que pueden elevar el riesgo
• Tabaquismo: se considera que causa alrededor del 30 % de los tumores renales en los hombres y aproximadamente el 25 % en las mujeres.
• Nutrición y peso: a menudo, la investigación ha mostrado un vínculo entre el cáncer de riñón y la obesidad.
• Presión arterial alta.
• Abuso de ciertos medicamentos: diuréticos y analgésicos, como aspirina, acetaminofén e ibuprofeno se han relacionado con el cáncer de riñón.
• Exposición al cadmio: es un metal asociado al desarrollo de tumores renales, y están en contacto con él quienes trabajan con pilas, pinturas, o materiales para soldar. Los fumadores expuestos al cadmio tienen un riesgo aún mayor.
• Enfermedad renal crónica: las personas con función renal disminuida, pero que aún no necesitan diálisis, pueden correr riesgo mayor de desarrollar cáncer de riñón.
• Diálisis a largo plazo puede generar el desarrollo de quistes cancerosos en los riñones. Como las personas están en tratamiento, se suelen detectar temprano y con frecuencia se pueden extirpar antes de que el cáncer se disemine.
Cómo se diagnostica
Pueden pedirse varios exámenes, pero -a diferencia de otros tumores- la palpación puede no ser muy útil, porque los riñones están profundamente ubicados; de todas formas, si ya son grandes pueden llegar a percibirse bultos que puedan palparse con más facilidad.
Un recuento completo de sangre y una citología de orina, radiografía, ecografía, resonancia magnética y tomografía son opciones diagnósticas, y una angiografía puede recomendarse también para estudiar las arterias del riñón y comprobar si hay nuevos vasos que alimenten un posible tumor.
Los estudios por imágenes pueden proveer información suficiente para que el cirujano decida si se necesita o no una operación, y el diagnóstico se confirma cuando parte del riñón que fue extirpado se examina en el laboratorio. La biopsia entonces sólo se haría necesaria las imágenes no son suficientemente concluyentes.







