Cómo interpretan a Jorge Luis Borges las nuevas generaciones - LA GACETA Tucumán

Cómo interpretan a Jorge Luis Borges las nuevas generaciones

Olivia Gallo, Michel Nieva, Martín Castagnet y Juan Ignacio Pisano repasaron la herencia borgeana.

16 Jun 2021
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EL LEGADO. De imbatible a padre “rancio” de la literatura argentina,

Jorge Luis Borges, el invencible de la cuentística universal, padre “rancio” de la literatura argentina, titular de una ética de la que emana “todo el buen decir de la ficción”, a quien leemos en todas partes porque él nos enseñó a leer y que, especialmente en pandemia, puede contagiarnos la felicidad de Dahlmann tras haber pasado el encierro, es el que rescatan, a 35 años de su muerte, escritores jóvenes reconocidos por su producción. El diálogo con Télam se reproduce en el portal de la agencia.

Nacido en Buenos Aires el 24 de agosto de 1899, Jorge Francisco Isidoro Luis Borges es una figura clave de la literatura universal. Escribió cuentos, ensayos y poemas como “La fundación mítica de Buenos Aires”, “Inquisiciones” y “El Aleph”. Murió en Ginebra, Suiza, el 14 de junio de 1986, dos meses después de haberse casado con María Kodama, ex discípula y apoderada de su obra.

“Del Borges que más me gusta destaco una mirada de la literatura como terreno beligerante, un espacio de tensiones, relecturas, reescrituras, intertextualidades y apócrifos”, dice Juan Ignacio Pissano, autor de “El último Falcon sobre la tierra”.

Michel Nieva -autor de “Tecnología y barbarie”, textos que entrelazan ciencia ficción, cyberpunk y ensayo nacional-, dice que para él “Borges es el padre de la literatura argentina, un padre conservador y rancio de cuya ética literaria emana todo lo que se considera la norma de un buen texto de ficción: adjetivación sobria y precisa, imperativo de la brevedad, presentación no psicológica de los personajes”.

“Su obra desarma cualquier dicotomía: encarnó la vanguardia desde la tradición y elaboró un estilo mal llamado elitista desde los géneros mal llamados populares. Hasta su figura se burla de esas contradicciones: un visionario ciego que usaba elogios como insultos, un lector de los antiguos que fue más moderno que cualquier contemporáneo”, resume Martín Castagnet, autor de “Los cuerpos del verano”, que comparte con Nieva haber sido elegido entre los 25 mejores escritores latinoamericanos sub-39 por la revista Granta.

“Sus cuentos arrancan en una dirección y terminan en otro lugar, hay un movimiento que siempre es sorpresivo”, destaca Olivia Gallo, autora de “Las chicas no lloran”.

- ¿Cómo impactó su obra en vos?

- Entré a Borges con un ansia de literatura “posta”, pensando equivocadamente que mis lecturas previas habían sido cosas menores, y fue una cachetada ante esas pretensiones porque el impacto fue el opuesto: encontré al Borges del que hablaba antes, el que inauguró un cambio en mi concepción de lo literario. (Pissano)

-Por suerte lxs escritorxs que nacimos después de su muerte no sentimos el peso asfixiante que tuvo en generaciones anteriores. Diría que Borges es como un abuelito al que se admira y del que se afanan ideas o procedimientos, pero sin que su influencia sea un drama paralizante. (Nieva)

- Leo a Borges en todas partes porque precisamente él nos enseñó a leer y por eso el ensayista es quizás más importante que el cuentista, aunque sus ensayos tengan la fluidez de sus cuentos y sus cuentos, el rigor de sus ensayos. (Castagnet)

- ¿Cómo se resignifica hoy el Borges cuentista universal?

- Sigue siendo una fuente de producción textual y además se resignifica por el tipo de relaciones (en retroactividad) que establece con textos que se van publicando. (Pissano)

- A mí que escribo ciencia ficción me interesa reivindicarlo como un autor de ese género. En 2016 le dieron el Premio Hugo post mortem (que es como el Nobel de la ciencia ficción) y en Estados Unidos ahora se reeditaron sus cuentos con prólogo de William Gibson, que es uno de los creadores del cyberpunk. (Nieva)

- La generación posterior a la suya intentó matarlo; la nuestra sólo se acerca cada vez más. Las tecnologías, la manera misma de leer del nuevo milenio, nos acercan a Borges aunque no lo intentemos: la brevedad, el fragmento, la autoficción, la hiperconectividad. (Castagnet)

- Si tuvieras que elegir un cuento suyo para leer hoy mismo ¿cuál sería y por qué?

- “El Sur”. Me parece una condensación maravillosa de tensiones que como nacido en Buenos Aires me interpelan: el corte entre el sur y el norte, el contacto con la alteridad, el campo como espacio de cierta aspiración de vida, el tratamiento del cruce entre civilización y barbarie… en fin: un dinamizador de ideas y de imágenes muy potentes. (Pissano)

- “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” es lo mejor de Borges: ciencia ficción, metafísica, humor kafkiano y complots delirantes. (Nieva)

- En “El milagro secreto”, el tiempo se detiene para un hombre frente a un pelotón de fusilamiento, únicamente para que pueda terminar en su interior su opera magna. Es imposible no pensar en el propio Borges, camino a la ceguera, intentando encontrar una escritura sin escritura. Pero cada día pienso menos en Borges y más en mí, que a medida que voy ganando oficio termino escribiendo más en mi cabeza y menos en el teclado. (Castagnet)

- “El sur”. “En la luz amarilla del nuevo día, todas las cosas volvían a él”. Dahlmann emprende ese viaje después de haber pasado varios días internado en un hospital. Aplicaría eso: la felicidad de salir después de haber pasado un encierro. (Gallo)

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