Renovación de la plaza Independenica: La Libertad vuelve a brillar - LA GACETA Tucumán

Renovación de la plaza Independenica: La Libertad vuelve a brillar

La restauración de la obra de Lola Mora concluyó al cabo de tres meses de trabajo. Quedó cubierta, a la espera de la reapertura de la plaza. María Eugenia Fagalde cuenta cómo fue el proceso y anticipa una sorpresa en la Fuente de los Leones.

12 Jun 2021 Por Guillermo Monti

María Eugenia Fagalde se emociona cuando habla de La Libertad. “Me pongo en el lugar de Lola Mora...”, desliza en un pasaje de la entrevista, una genuina mezcla de admiración por la extraordinaria escultora y de la experiencia que le significó el contacto con la estatua. Esa posibilidad de mirarla cara a cara desde la cima de un andamio, de recorrerla con la yema de los dedos encontrando belleza a cada centímetro. La restauración de La Libertad, tarea que a Fagalde y a su equipo les insumió tres meses de delicado trabajo, concluyó esta semana y ahora sólo queda esperar la reinauguración de la plaza Independencia para reencontrarnos con ella.

Además de describir el proceso de restauración de La Libertad, con todas las emociones que le generó el compromiso asumido, Fagalde reveló que los tucumanos se encontrarán con otra agradable novedad. “La Fuente de los Leones serán la gran sorpresa de la plaza Independencia”, anticipa. Ya veremos por qué.

- ¿La escultura necesitaba con urgencia una intervención a fondo?

- Sí. En 2016 hicimos una limpieza, en el marco del Bicentenario, y avisé que era necesario hacer una restauración conservativa, un trabajo más serio y con más tiempo. Por eso, al concretarse la renovación de la plaza Independencia se incluyó el proyecto de La Libertad y también la Fuente de los Leones, que es parte del patrimonio artístico e histórico de la provincia.

- ¿Cuál fue el primer paso?

- La Libertad había sufrido numerosos ataques biológicos. Es un monumento con más de 115 años y está expuesto, a la intemperie, por lo que necesita un cuidado sistemático. Es mármol de Carrara, en definitiva una piedra, y como tal se ve afectada. Hicimos un estudio geológico y arqueológico con especialistas, vimos las fisuras y la fundación de la escultura. Así se hizo un registro muy interesante.

- ¿Cómo se definen esos ataques biológicos?

- Un problema específico que tiene La Libertad son los líquenes, que crecen en un clima subtropical como el tucumano y forman un sobrerrelieve en la piedra. Otra cuestión es la erosión, que desgasta el material por acción del viento y de la lluvia. Viéndola de cerca se nota un pequeño deterioro en la textura y en la pérdida de porosidad de la piedra.

- ¿Cuáles fueron los pasos que fueron dando?

- Primero, una limpieza seco y húmeda (acuosa y química). Después la desinfección de flora e insectos. Luego vino una extracción de sales, necesaria por el tema de la lluvia que cae sobre el material. Como la lluvia es ácida se busca la forma de que esos cristales de agua se extraigan, para que al consolidar y cerrar las fisuras el agua quede con un buen PH.

- ¿Y para el final?

- La consolidación, que consiste en sellar los poros y las fisuras. La escultura tiene fisuras en la parte del cuello y de la vestimenta, en forma vertical y radial. Algunas corresponden a la ejecución propia de la artista, que con el tiempo van saliendo hacia afuera. Otras se deben al movimiento natural desde el lugar de origen. Pensemos que la escultura se trasladó en barco desde Europa a Tucumán.

- ¿Encontraron muchas dificultades en el camino?

- Parecía que cada paso iba a ser más fácil, pero empezamos a notar que había una suciedad disimulada, un polvo adherido al material que se hizo como una pasta y estaba quedando como un mármol gris. Fue muy difícil de extraer. Pero lo que decidí fue no hacer una limpieza agresiva, así que tratamos de ir ablandando esa suciedad. A lo que quedó, una pátina que no le genera un daño a La Libertad, se decidió dejarlo. Porque lo importante es que la limpieza no sea abrasiva ni genere un daño posterior. Es muy difícil decidir hasta dónde se puede llegar.

- ¿Cómo hacemos para evitar que la escultura se deteriore?

- Tenemos que acostumbrarnos a que una restauración, que es conservativa, se hace sobre un material que tiene un proceso de envejecimiento natural, propio de la edad. Lo importante es que la escultura se mantenga en buen estado para que las generaciones futuras la disfruten. Las diferencias se van a notar desde lo visual y lo estructural. Se puso una protección final, con resina acrílica, pero tengamos en cuenta que es finita. Ya hay que pensar en la próxima etapa, que no puede pasar de 12 meses. A la estatua hay que mantenerla, de lo contrario volvemos al punto cero. Lo que hicimos esta vez fue una restauración, ahora lo que viene es conservar. Si un pueblo no preserva su patrimonio no tiene identidad. No nos basta con pensar que queremos a La Libertad, también debemos cuidarla. Y con los años que tiene la escultura no nos podemos distraer en este tema.

- ¿Pensás que una cubierta, como tiene la estatua de Juan Bautista Alberdi, sería una solución?

- Una cubierta le vendría fantástico, pero el problema son las dimensiones. Son un poco más de 11 metros. No es algo sencillo, debería pensarse entre muchos profesionales.

- ¿Cómo te sentiste cuando el trabajo estuvo terminado?

- Me pareció gratificante permitir que se accediera a La Libertad. Con el cuidado necesario y la protección de los andamios a todos les fui ofreciendo: “¿quéres sacarte una foto? ¿Querés un recuerdo con La Libertad? Tenelo”. La estatua es bellísima, una figura neoclásica, con ese mensaje de romper las cadenas... La posición de la espalda y esa pequeña tensión que se nota y parece afirmar: “acá estoy yo, soy La Libertad”. Además su gesto de triunfo, pero a la vez de tranquilidad... Estar cerca da una satisfacción, por eso todos queríamos nuestra foto y era necesario compartir ese momento.

- Es todo un desafío el que asumieron...

- Mi primer desafío fue la restauración del Monumento a Belgrano y estuve muy contenta porque pude emplear todos mis años de formación teórico-práctica. Eso te da alegría, la devolución de ese saber hacia el medio. Con La Libertad me sentí muy comprometida, no sólo con la empresa contratista (Mediterránea) o con la Municipalidad que está como gestora, sino con el pueblo tucumano, que es el que te mira.

- ¿Tienen el mismo entusiasmo con la Fuente de los Leones?

- Va a ser un cambio significativo visual para todos. La fuente es de fundición gris y fue pintada de dorado durante décadas. Tenía más de 10 capas de pintura y limpiarla fue un desafío terrible. Al momento de desarmarla, las cosas que descubrieron dentro de ese plato mayor son increíbles. Tenía un alto de grado de deterioro, no nos imaginábamos que estuviera así.

- ¿Cómo se la intervino?

- Es una fuente inglesa, de fines del siglo XIX, comprada por catálogo. Se hizo un trabajo de investigación con esa historia. Por eso vamos a dejarla como fue pensada, con su estructura original. Todos los detalles que tiene se vuelven de gran belleza, se puede entender la textura y el brillo del material, del metal. Mi rol fue la parte de preservación, trabajamos con una empresa metalúrgica que se encargó de dejarla estable.

- La sensación es que va a ser algo diferente...

- Es que ahora está pensada para que se la pueda disfrutar visualmente, porque las bocas de agua antes daban hacia la fuente y no se podía apreciar bien el dibujo de los leones, los delfines, los mascarones y los angelitos que están arriba (descubrimos que son un varón y una nena). Nada de eso se notaba, por eso digo que la gran sorpresa de la plaza va a ser la Fuente de los Lenes. Va a quedar bellísima. Ojalá que la gente se siente a contemplarla y, sobre todo, que la cuide.

En detalle: antecedentes de la especialista y el equipo de trabajo

- María Eugenia Fagalde es Licenciada en Artes Plásticas y Profesora en Artes (UNT). Se especializó en conservación del patrimonio histórico y en restauración, con distintos cursos en España y en Italia (dictados, entre otros, por Ulderico Santa Maria y Antonella Merzagora). Es investigadora -y secretaria- del Instituto de Arte Americano y Regional (Facultad de Artes de la UNT). Formó parte también de los equipos de trabajo de Beatriz Cazzaniga. Como restauradora intervino en el Monumento a Belgrano (bronce), la Pirámide de Chacabuco (revestimiento de mármol), el Monumento a Hipólito Yrigoyen (bronce), La Parábola (mármol) y el busto de Juan Bautista Alberdi (mármol). Ejerce la docencia en el ámbito del Ministerio de Educación de la Provincia, 

- Completaron el equipo de profesionales que restauró La Libertad: Lucía D’angelo, Eugenia María Terrazas, Octavio y Matías Terrazas. Colaborador: Juan Frías.

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