
Hace pocas semanas se cumplieron 62 años de la fundación del Teatro Estable de la Provincia, institución señera en marcar un sendero en el arte dramático en todo el país. Su acción no se interrumpió jamás, ni siquiera en los cambios de responsables (sus distintos directores de área), de gestión (algunos bruscos, como los golpes de Estado), de formato (la evolución burocrática de una pequeña oficina dependiente del Ministerio de Educación al autárquico Ente de Cultura), ni de coyuntura (la pandemia obligó a repensar su forma de funcionar, e incursionar en el radioteatro como con la recientemente estrenada “Auto de fe... entre bambalinas”, y en soportes virtuales con filmaciones, podcast o narraciones).
Esta institución debe ser pensada dentro del nutrido entramado de otros cuerpos estables artísticos que hay en Tucumán, y que diferencian este distrito de otros de la Argentina. Entre las distintas ramas de la expresión teatral, coexiste con el Elenco de Variedades (desarrollan la estética del payaso) y el de Títeres y Marionetas, que recoge una vieja tradición que comenzó localmente a mediados del siglo pasado y que incluye una escuela oficial para desarrollar esta técnica. Reconocer estas últimas dos expresiones en forma oficial implica jerarquizarlas de un modo que en pocos lugares tiene espacio.
A ello se agrega, ya dependiendo de otras reparticiones dentro del mismo Ente, la Orquesta Estable, la Banda Sinfónica, el Coro Estable y los elencos de Danza Clásica y de Danza Contemporánea. Estas estructuras conforman un corpus integrado que jerarquiza desde el Estado a las expresiones escénicas, que se enlazan con una sucesión de festivales y encuentros cuya continuidad en el tiempo le dan institucionalidad, empezando por el Septiembre Musical. Además, tienen sus lugares donde concretar sus logros: un coliseo magnífico como el San Martín (considerado entre los de mejor acústica del país) y la sala Orestes Caviglia; eventualmente se habilitó también la Hynes O’Connor para ciertas actividades y hay proyectos en carpeta para disponer de más espacios.
Si a ello se le suman experiencias como la Orquesta Sinfónica y Juvenil de la Universidad Nacional de Tucumán (aparte de los espacios de formación de la Facultad de Artes) o bandas de música y grupos corales que se multiplican en los municipios, se puede afirmar (sin exagerar) que la presencia del Estado tucumano en sus distintas manifestaciones es excepcional en cantidad y calidad.
Para regresar a la trascendencia del Teatro Estable de la Provincia, hay que destacar que sus integrantes tienen cargos asimilados a otros de la función pública (lo que les garantiza estabilidad, vacaciones pagas, jubilación, obra social y otros beneficios laborales).
En el NOA sólo tienen elencos similares Catamarca (depende de la Municipalidad capitalina) y La Rioja (con dos elencos, uno provincial y otro municipal de la capital); y a nivel nacional se rescata a Córdoba, donde hay una Comedia de adultos y otra Infantojuvenil. En el resto de los elencos públicos, los actores y actrices rotan según cada puesta en escena.
Defender esta estructura debe ser uno de los objetivos de funcionarios, artistas y sociedad. En los últimos meses hubo crecientes tensiones, formalizadas en trámites internos en vías de resolución: administrar no significa evitar el conflicto, sino poder sortearlo positivamente para el fortalecimiento de las instituciones.







