La Escuela de Destrezas nació para perfeccionar a los abogados

Se lanzó en Derecho y apunta a mejorar prácticas.

EDUCACIÓN DE POSGRADO. A través de su Centro de Graduados, la Facultad de Derecho viene desarrollando varias iniciativas desde hace años. la gaceta / hector peralta (archivo) EDUCACIÓN DE POSGRADO. A través de su Centro de Graduados, la Facultad de Derecho viene desarrollando varias iniciativas desde hace años. la gaceta / hector peralta (archivo)
Guillermo Monti
Por Guillermo Monti 06 Junio 2021

“Si un abogado sabe entrevistar a un cliente, si sabe estudiar un caso, si sabe redactar una demanda, si sabe mediar, negociar e identificar cuál es el material probatorio para llevar un proceso; si sabe exponer ese material ante un juez; si sabe cómo alegar, cómo defender y además interpreta una sentencia, básicamente está cubierta la lista de tareas típicas del ejercicio profesional”, enumera Federico Díaz. Muchas de esas competencias, propias de la práctica cotidiana, no integraban la formación de abogados, escribanos y procuradores. Es por eso que la Escuela de Destrezas que empezó a funcionar en la Facultad de Derecho de la UNT viene a llenar un vacío del que los graduados pueden sacar el máximo provecho. “Es el broche de oro de un gran proceso de cambios que llevamos adelante”, sintetiza la decana Adela Seguí.

“Necesitamos dotar al profesional del Derecho del perfil que la sociedad de hoy exige. No se puede enseñar Derecho en Facultades que viven de espaldas a la sociedad, sin contacto con la realidad”, advierte Seguí. El nuevo plan de estudios de la Facultad obedece a este cambio de paradigma y la vinculación con los graduados resultó fundamental en ese sentido.

Explica la decana que desde el inicio de su gestión, en 2014, el Centro de Graduados -al que se jerarquizó dotándolo de un espacio físico en la sede de la Casa Remis- viene impulsando iniciativas en materia de capacitación, extensión y cultura. “Se organizaron de manera horizontal, generaron comisiones de trabajo y empezaron a dictar cursos cortos y prácticos, de bajo costo, con el modelo del Centro de Graduados de la UBA”, comentó Seguí.

En detalle

Díaz, secretario de Planificación e Innovación Universitaria de la Facultad, advierte que a partir de aquellas experiencias fue germinando la idea de la Escuela de Destrezas. “Una vez determinada la lista de tareas que hace un abogado, pasamos a determinar cuáles son las herramientas que se requieren para transmitirlas con una metodología netamente práctica, por medio de simulación de casos -explicó-. Empezamos con cuatro áreas, que se dictan durante cuatro meses en aproximadamente 30 clases: Penal, Laboral, Daños y Perjuicios, y Familia. En cada una de ellas se trabajan casos. Además hay líneas transversales: Redacción, Oralidad, Argumentación, Visión Crítica de Norma y Ética. La primera semana se cubrieron los 160 cupos, 40 en cada área. Participan 25 docentes, 16 de área y nueve de las líneas tranversales”.

Una fundamentación

¿Por qué es tan importante la implementación de una Escuela de Destrezas, como la que describió Díaz? Lo fundamenta Seguí.

“La enseñanza del Derecho en el grado había sido siempre muy conservadora, tanto en los contenidos como en las formas, siempre muy ligada a la estructura tradicional de cátedras verticales, con grandes profesores que privilegiaban la teoría. Un modelo de enseñanza enciclopédica y memorística donde se parte de la presunción de que es posible enseñarlo todo, porque ese todo está contenido en la Ley. Así se nos enseñó el Derecho durante cerca de 100 años”, enfatiza.

“Esto cambió sustancialmente por varias razones -añade-. La primera es la proliferación normativa, que hace que ya no pueda pensarse (y sería un delirio si alguien lo piensa) que en el grado se puede enseñar toda la Ley. Ahora hay que elegir, hay que segmentar. No sólo porque fue diversificándose el panorama jurídico; también aparecieron cambios paradigmáticos en el Derecho, como el surgimiento del Derecho del Medio Ambiente, de los Consumidores, de los Derechos Humanos y la necesidad de enseñarlos de manera transversal en todo el sistema, del Género... No es suficiente introducir en los planes de estudio estos temas como materias sueltas. Requiere una revisión profunda de la manera en que enseñamos el Derecho”.

Estos cambios de fondo van de la mano con la adquisición de competencias imprescindibles para la práctica profesional y son las que se contemplan en el nuevo plan de estudios. Pero a esas destrezas hay una masa de graduados que no tuvo la oportunidad de incorporarlas.

“¿Qué hacen los abogados?”, se pregunta Seguí. Y responde: “escriben, interpretan la Ley, los casos y los hechos; hacen una selección de los hechos jurídicamente relevantes, preparan las presentaciones orales para las audiencias, preparan la prueba... Básicamente, argumentan, para lo que hace falta una técnica de correcta expresión oral y escrita. Necesitan relacionarse con sus pares, con los jueces, con los funcionarios judiciales y con los clientes. Y todo eso deben hacerlo atravesados por la ética profesional. Y como nada de esto se enseñaba en las Facultades de Derecho, la Escuela de Destrezas viene a cubrir esa falencia entre los abogados que no se han formado en esa matriz”.

Un aspecto central

Díaz va un poco más allá y brinda una visión a fondo de lo que la Escuela de Destrezas significa. “Es un elemento destacable este regreso a la Facultad de quienes integramos una parte clave del sistema de Justicia -sostuvo-. Y también hay que resaltar el valor de los graduados de la UNT, que son muchísimos. Gente que vivió el proceso universitario como un camino para formarse, pero también como una herramienta de movilidad social realmente efectiva. Hemos identificado mucha gente con el deseo de devolverle a la Universidad todo lo que la Universidad le dio. Es una reserva moral importante para producir un proceso de transformación y para pensar proyectos a gran escala”.

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