Cartas de lectores I: todos somos esenciales

05 Junio 2021

Según el diccionario el significado de la palabra esencial es: algo sustancial, principal, primordial o notable. Pues bien advertimos que con motivo de la actual tragedia universal de la pandemia por el covid-19, y en el marco de las prolongadas restricciones, en nuestro país se instaló la palabra esencial para designar actividades permitidas con privilegios para desenvolverse, moverse y trabajar. Como en nuestra querida Argentina los que vivimos distintas etapas de nuestra historia hemos visto y asistido a que muchas normas o disposiciones que comenzaron siendo transitorias luego se transformaron en definitivas creo y considero de riesgo calificar discriminando la actividad lícita de las personas en: esenciales y por ende las otras, las no incluidas, en no esenciales. No se necesitaba hacer semejante encuadramiento arbitrario de las actividades laborales por cuanto considero que todos los trabajos dignifican al ser humano, y son importantes y esenciales para el desarrollo de nuestro cotidiano devenir dentro de nuestra sociedad. Nada puede ser superior a nuestra Constitución Nacional: a su espíritu y letra libertaria. En ella el Artículo 14 consagra todas las libertades y garantías de los habitantes de esta tierra, sólo hay que recordar lo que este dice para darse cuenta al extremo al que se llegó. Señala Alberdi: “la omnipotencia del Estado es la negación de la libertad individual”. En Argentina todos somos iguales ante la ley. Dos ejemplos más de las diferencias que se han erigido con el paso del tiempo son los fueros y los privilegios y que en una República no debieran existir. Los fueros por los que los legisladores gozan de impunidad y las jubilaciones de privilegio que nunca debieran haberse otorgado. Hoy asistimos al acuñamiento de un nuevo término que también establece diferentes categorías de ciudadanos: estratégicos, que se empleó para justificar a los beneficiarios de la vacunación irregular ¡todos los argentinos somos esenciales y estratégicos! Solo la falta de vacunas en un país donde había que traer 40 millones alentó toda esta historia. Demasiados muertos, muchas restricciones, más pobreza, mucha política y ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. Quiera Dios que finalmente la ciencia y la inmunización masiva termine con esta trágica historia como fue con la polio hace unos años de la mano de dos genios como Salk y Sabin.

Juan Leopoldo Marcotullio

juanmarcotullio@hotmail.com

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