Se tiran hasta con vacunas en medio de la interna - LA GACETA Tucumán

Se tiran hasta con vacunas en medio de la interna

03 Jun 2021 Por Indalecio Francisco Sanchez
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Mientras en Tucumán la pandemia avanza con su tercera ola a un paso atroz, la forma de combatirla o de frenarla se cuela en la interna entre las dos facciones del oficialismo provincial. El juego parece infantil, de esos en lo que los niños compiten para ver si el papá de uno o del otro mata tigres o leones. Sin embargo, lejos está de esas rabietas infantiles. La Casa de Gobierno y la Legislatura batallan por ver quién hace más o mejor las cosas para mitigar los efectos de la Covid-19 en distintos frentes.

Hoy se verá un capítulo más en esta novela cuya trama incluye intrigas, traiciones, estrategias y escenas fuertes. En el recinto, con el impulso de los legisladores jaldistas, se aprobará una ley para habilitar a Juan Manzur para que la Provincia adquiera vacunas. En otro momento parecería algo auspicioso y una ayuda para el gobernador, que podría contar con esa autorización legal para salir al mercado a traer más dosis para los tucumanos. Pero no es así, sino todo lo contrario. La semana pasada, ante una pregunta de LA GACETA, el mandatario había dicho que había hablado con algunos laboratorios, pero que no veía muy viable salir a adquirir vacunas porque sólo les vendían a los gobiernos nacionales. Es decir, no mostró interés en salir a buscar como Estado provincial las preciadas dosis pese a que sus pares de Buenos Aires, Salta, Santiago del Estero, San Juan, Santa Fe y Catamarca, sí. Esos mandatarios, varios de ellos de gran afinidad con el Gobierno nacional, impulsaron los proyectos ante sus respectivas legislaturas para contar con la ley que avale la compra. Axel Kicillof está cerca de concretarla. ¿Cómo amortiguará el golpe político Manzur si sus pares adquiriesen vacunas y él, reconocido sanitarista y ex ministro nacional de Salud, no? El jaldismo juega fuerte.

En contrapartida, Manzur puso sexta en el cronograma de vacunación y avanza con cada vez más grupos etarios. Si el mandatario logra inmunizar a un gran porcentaje de la población sin gastar dinero del erario provincial podrá gritar el gol en el rostro de Osvaldo Jaldo. Así se juega la interna.

Otro tema que se tratará en la sesión de hoy da cuenta de esta fuerte puja por el poder y por la sucesión. También con impulso jaldista se sancionará una ley para reconocer el trabajo de los profesionales de la salud que ingresaron al Siprosa en pandemia. Se busca que queden en planta de personal y con puestos fijos. El manzurista Reneé Ramírez, presidente de la comisión de Salud, se opuso a la iniciativa. Dice que deben ser aptos y que se debe evaluar a quienes ingresan al sistema, pero en realidad la interna mete la cola. En paralelo a la medida que tomará hoy la Legislatura, el Poder Ejecutivo anunció que se cumpliría con los acuerdos paritarios con la sanidad y que se comenzará a efectivizar al personal, en especial al que ingresó en pandemia. Otra vez, la que manda es la disputa política.

De una y otra orilla del lago peronista buscan pescar adhesiones. No quieren que se les escape ningún pez que luego se transformará en voto. La estrategia es doble: que todo lo bueno que se haga lo capitalice yo o que lo malo se note en el otro con resaltador flúor.

En público, tanto los legisladores manzuristas como los jaldistas se muestran más conciliadores, menos confrontativos y con vocación de diálogo. Pero en privado la guerra es sin cuartel: se cortan fondos a los afines al vicegobernador en municipios y comunas, y se seca de empleados a parlamentarios o concejales cercanos al gobernador.

Lo bueno: la interna beneficia al pueblo. El balance de fuerzas en cualquier democracia sana logra equidad en las medidas que aplica o toma el Estado. Ahora, de pronto, ante las necesidades políticas de los dos máximos líderes provinciales, se acelera de una u otra manera la vacunación; los médicos tendrán una pizca de reconocimiento a su titánica labor en pandemia, y los mecanismos de control sobre las acciones de Gobierno están activados.

Lo malo: la vocación de los dirigentes no es fortalecer la democracia ni mejorar la gestión de la pandemia sino lastimar al otro en la disputa política.

Lo feo: los tucumanos estamos en el horno si, como sociedad, sólo conseguimos un atisbo de control, de premura o de interés del Estado a nuestras necesidades urgentes o a más control sobre los funcionarios públicos de cualquiera de los tres poderes, a partir del quiebre del unicato oficialista.

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