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Un nuevo informe publicado ayer por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), advierte que la Argentina es el país del G20 que más va a tardar en recuperar sus niveles económicos prepandémicos.
Según las proyecciones, al país le tomará seis años para volver a tener los valores de su PBI similares a los que registraba a fines de 2019. Es decir que esto sería recién luego de la segunda mitad del año 2026.
El informe aclara que la economía argentina crecerá un 6,1% este año y un 1,8% en 2022, pero estas cifras permanecen aún por debajo de los registrados antes de la pandemia.
Frente a la segunda ola de coronavirus al país, “la reapertura de las actividades domésticas y la vacunación se realizarán lentamente, y se espera que la inmunidad colectiva se logre en 2022″.
“Los desequilibrios macroeconómicos persistentes y las nuevas restricciones de movilidad pesarán sobre la demanda interna y limitarán la recuperación”, explica el reporte, que sostiene que el gasto relacionado con la pandemia se retirará gradualmente.
“Acelerar el proceso de vacunación ayudaría a limitar los retrocesos en la lucha contra el covid-19″ de la Argentina, subraya la OCDE.
Esta organización destaca que es clave para el rendimiento de cada país la agilización de los programas de inoculación. Cuestiona la desigualdad en las campañas de vacunación: “mientras las tasas de vacunación están progresando bien en muchas economías avanzadas, los países más pobres y de mercados emergentes se están quedando atrás. A menos que todos estén protegidos, nadie está protegido”.
Además se observa que la economía argentina será, dentro del grupo del G20, la que más lento se recuperará. Entre estos países también se encuentran Sudáfrica (5 años), Arabia Saudita (4,25), México (3,75) y España (3,50).
Al observar los países emergentes de América Latina, Chile será el que restablezca sus valores más rápido hacia fines de este año. Brasil lo hará antes de que termine el 2022, al igual que Colombia, según proyecta la organización.
La OCDE recomienda que las autoridades utilicen todos los recursos necesarios para acelerar las campañas de vacunación y aumentar la producción en todo el mundo.
Además, incentiva a que se continúe brindando “apoyo a los ingresos de los trabajadores de los sectores más afectados” y “apoyar a las empresas afectadas por restricciones, preferiblemente a través de subvenciones y capital en lugar de deuda”.
Los países deben “centrarse en reformas estructurales que puedan impulsar el crecimiento a medio plazo de la productividad y el empleo” mientras invierten en “atención médica, infraestructura más limpia y tecnología digital para fomentar una transición hacia una economía más resiliente y sostenible”, dice el informe.







