
“Para acompañar a alguien que está atravesando un duelo hay que estar preparado. Siempre es importante ayudar, pero saber hacerlo es más útil”, destaca la licenciada María Alejandra Acosta, quien es enfermera especialista en terapias de duelo e integra el equipo del Ministerio de Salud de la Provincia que ayuda a los familiares de pacientes que mueren por covid-19.
No hay una fórmula para ayudar porque cada persona es distinta. Sin embargo, hablar con alguien que ya pasó por la misma situación -según Acosta- nos puede preparar mejor para acompañar a un ser querido. “Hay que apoyar e incentivar a la persona que está de luto para que llore y se desahogue todo lo que sea necesario; cuanto más sufrimiento pueda expresar, mejor será para curar la herida”, sostiene la especialista.
Según explica, el silencio siempre aumenta el padecimiento y por eso es necesario manifestar la tristeza que produce la muerte de un ser querido. El duelo, duele y es el fruto de un “amor herido” y sanar esas heridas es el mejor camino. De lo contrario, la persona se puede enfermar o reducir su calidad de vida a “sobrevivir, a subsistir”.
Para quienes les toca acompañar, aceptar el dolor de la otra persona que está de duelo es signo de sensibilidad y de sabiduría. Sin embargo, según la experta, muchas veces el objetivo de alguien es estar de duelo toda la vida. Entonces, es bueno identificar esto y conocer cuáles son los obstáculos que se presentan en el camino para ayudarlos a superarlos.
“Los obstáculos son creer que nunca nos vamos a curar de ese duelo o creer que el tiempo cura todo; el tiempo no cura, sino lo que la persona elige hacer en ese tiempo. También pueden ser impedimentos el hecho de pensar que nadie puede entender nuestro dolor o cuando perdemos la esperanza de volver a ser feliz”, describe la licenciada Acosta.
El recuerdo
La profesional también considera que una buena forma de apoyar a alguien que está en duelo es recordar a la persona que se fue. “Pero no hay que pensar en los momentos más tristes (por ejemplo, la última vez que lo vieron) ni tampoco idealizarlo. Hay que rememorarlo como todo humano, con sus defectos y virtudes”, señala.
Asimismo, remarca que no es bueno en las familias o círculos de amigos hacer pactos de silencio o alejarse. “Es importante compartir. Cuando el dolor por la ausencia se comparte con los demás miembros de la familia, lejos de potenciarlo, proporciona más consuelo. Hay que incluir a los niños y crear una red de apoyo mutuo. Recordar siempre que el duelo exige estar activos, trabajar para sanarnos y ayudar a sanar a otra persona”, remarca.
A veces uno no se acerca porque no sabe qué decir o qué hacer. Lo importante es ser hospitalarios y mostrarles a quienes están haciendo duelo que estamos. Una buena forma es ayudar con las tareas cotidianas: desde hacer las compras o la limpieza de la casa, hasta cocinar.
Finalmente Acosta recomienda que, si vemos que alguien no está pudiendo atravesar un duelo, es necesario buscar asistencia de profesionales de la salud o de grupos de autoayuda.
Hay varias opciones: el Colegio de Psicólogos tiene un servicio gratuito de asistencia. Para sacar turno, hay que comunicarse al 381-6941036. También está el servicio Salud Escucha, del Siprosa (0800-4444-999). En las redes sociales podés encontrar el grupo on line “El camino del duelo”, con asistencia de psicólogos y otros especialistas.







