Las armas reinan

19 Mayo 2021

Carlos Duguech

c.duguech@gmail.com

Los historiadores, sean israelíes, palestinos, ingleses, franceses, argentinos o de cualquier nacionalidad, abordan el asunto que permanece en la historia contemporánea como el fuego de un volcán, con sus lavas y cenizas, y llegan a conclusiones controvertidas. La adhesión a uno u otro “bando” viene conformada de una cuidadosa redacción porque resultan riesgosos los embanderamientos de uno u otro lado. Casi natural cuando no se hace periodismo inmaculado por parte de quienes reciben los análisis de la situación. Es que por casi tres cuartos de siglo el conflicto palestino-israelí no deja de generar controversias, guerras, muertes, destrucción y desasosiego existencial. Para unos y otros.

Los “acuerdos” de paz

Uno de los más celebrados e importantes en el M.O. es el que suscribieron en 1997 (en la Casa Blanca ¡cuando no!) el presidente de Egipto Anuar el Sadat y el primer ministro de Israel Menachen Begin con la “bendición” del dueño de casa, el presidente Jimmy Carter. Fue esa vez entre Israel y Egipto, sin involucración en el tema Palestrina. La Conferencia de Paz en Madrid de 1991 surge como una necesaria acción de los países involucrados en la crisis del M.O. si bien la asistencia de los palestinos (por entonces los representaba la OLP -Organización para la Liberación de Palestina-) fue bajo el ala de la delegación jordana.

El que suscribieron también en la Casa Blanca, en Washington, fue para arrimar soluciones, aunque complejas y escalonadas, al enfrentamiento desde 1948 entre palestinos e israelíes. Esta vez (1993) por Israel participaron Yitzak Rabin, primer ministro y Simon Pérez, ministro Relaciones Exteriores. Por Palestina el ya mítico Yaser Arafat. El bendicente entonces, fue Bill Clinton que con los otros tres personajes instalaron en la historia de fin de siglo XX un ícono singular. Clinton instó a Rabin a estrechar la mano de Arafat. Dos halcones que conocen la lucha armada plasmaron el signo de un saludo único. Los acuerdos de Oslo los envolvía en una nube de cláusulas y escalonados procesos. Lo más destacable es que a partir de ellos se instituía la ANP (Autoridad Nacional Palestina). En rigor lo de “Autoridad” era limitado; lo “Nacional” apenas un apelativo consuelo, la Nación no existía formalmente, porque el pueblo palestino no tenía acceso a su tierra asignada en el texto y mapas de la “Partición de Palestina” por la ONU en 1947.

El “Cuarteto para la paz en Medio Oriente” y la nada

Una conformación, heterogénea si las hay, fue el inoperante Cuarteto que en sus 19 años de gestión no puede ofrecer un solo logro. Natural consecuencia de la heterogeneidad de su conformación y de lo rimbombante de su objetivo: “La paz en M.O.”. Baste señalar para dar una idea de la justificación de esta crítica que el Cuarteto conformado heterogéneamente, integrado por EEUU, Rusia, la Unión Europea y la ONU, no movió un dedo cuando apenas al año siguiente (marzo de 2003) una coalición -principalmente integrada por EEUU, Reino Unido y España- (Bush. Blair y Aznar, criminales de guerra por mentir las inexistentes causas) decide invadir Irak a sangre y fuego. Lo heterogéneo de la conformación del Cuarteto atenta contra sus objetivos por intereses contrapuestos que se esconden bajo la mesa. Y, para el escándalo, Tony Blair, manchado con la sangre de iraquíes y de sus soldados ingleses representaba a la UE en el Cuarteto, hasta su renuncia en 2015 luego de 8 años de integrarlo. La ONU fue la “partera de los siameses” Israel y Palestina en noviembre de 1947 con su famosa Resolución 181(II). La declaración de independencia de Israel el 14 de mayo de 1948 (que aceptó la Resolución) y la no aceptación por los palestinos y naciones árabes de la región (error histórico) derivaron en la guerra 1848/1949. Finalmente, con un “fin de guerra” se determinó la “zona verde” que separaba el territorio de Israel del resto de los territorios de la Palestina objeto de la “partición”· por la ONU. Es conveniente traer a la memoria el asesinato a tiros del Conde Bernardotte, un sueco que ejercía las funciones de mediador en la guerra iniciada en 1948. Vigente estado de Israel desde el 14 de mayo de 1948 unos meses después integrantes del grupo terrorista israelí Lehi asesinan al mediador y al coronel francés André Serot que le acompañaba en el automóvil. El Consejo de Seguridad de la ONU condenó el hecho y exigió investigaciones. Argentina formaba parte del Consejo como miembro no permanente entonces y votó completando la unanimidad de los 15 integrantes. Finalmente los culpables declarados judicialmente fueron amnistiados por el primer ministro David Ben Gurión. Entre los cabecillas del Lehi (y del Irgun, organización terrorista) estaba Isaac Shamir, que luego fuera primer ministro de Israel 1983-1984 y 1986-1992.

Cumpleaños sangriento

Analizar los 73 años de vida de la nación israelí es hablar de guerras, de acuerdos, de premios Nobel de la Paz asesinados (Anuar el Sadat, primer ministro egipcio e Isaac Rabin, primer ministro israelí); de crímenes de lesa humanidad (Sabra y Shatila (Líbano) campamento de refugiados palestinos asesinados cruelmente, corresponsabilidad de la Falange libanesa y deñ ejército de ocupación israelí (Sharón); de levantamiento palestinos (intifada) dos veces; de cohetes balísticos desde Gaza hacia el sur israelí por los militantes de Hamas; bombardeos de las fuerzas de defensa israelí sobre la franja de Gaza donde viven en un espacio equivalente a la sesentava parte de la provincia de Tucumán. Nos asombra la densidad poblacional tucumana de 64 habitantes por Km2. La de Gaza es de ¡4.167 hab. x Km2! Cualquier proyectil disparado contra esa franja seguro, seguro que destruye y mata, sin fallar.

¿Qué hacer, entonces?

1º: Suspender oficialmente por Israel los nuevos asentamientos programados en territorios ocupados,

2º: Anunciar que se programará la retirada de los territorios ocupados en la guerra de los 6 días de 1967 (incluidos Jerusalén Este y los Altos del Golán, de Siria) y buscar compensar con otros territorios israelíes lo que no pueda desmantelarse de las colonias instaladas, del modo como lo plantearon hace un tiempo en Ginebra intelectuales y políticos palestinos e israelíes.

3º: Anunciar que se irán cumpliendo las resoluciones de la ONU, de la que Israel es miembro desde 1949 y que en un gesto de valoración del organismo internacional por excelencia lo menciona siete veces en su Declaración de Independencia de 1948. Al igual que lo hizo Palestina en la suya de noviembre de 1988 aceptando la resolución de Partición. Tácito reconocimiento a Israel, sin que Shamir ni Reagan lo tomaran en cuenta en su momento, cuando dirigían los destinos de sus respectivos países.

4º: Solicitar a la ONU su intervención de mediadora junto con Palestina

5º: Anunciar que se dispone a copiar el sistema empleado por el Gobierno de Colombia y las FARC que durante 4 años en La Habana (luego de Oslo) desde 2012 a 2016 dieron final a un enfrentamiento de cincuenta años. Un ejemplo a seguir. Israelíes y palestinos, ellos solos a una mesa con garantías de países confiables en una sede-país a designar. Sería muy plausible.

Para el cierre, remito lo que alguna vez publiqué con un título que lo dice simplemente: “Lo ilógico de Hamas”, Así transcurran nuevos decenios y se arme con más elementos bélicos, nada podrá hacer Hamas ni nadie frente a las Fuerzas de Defensa de Israel, uno de los ejércitos más poderosos del mundo.

Si se lograra que Hamas lo acepte, muchas vidas de palestinos que pretenden defender se salvarían de morir o ser dañados gravemente.

Si se lograra que Israel consienta en la razonabilidad de los puntos referidos, los israelíes podrán vivir más tranquilos en su país junto al país de los palestinos.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios