COMODIDAD. En la foto, una tumbera, con sus respectivos cartuchos, y una parte de madera, que se apoya en el hombro para disparar.
20 Septiembre 2004 Seguir en 

Todo se inició luego de que, el 26 de junio de 2002, la Policía Bonaerense asesinó a Maximiliano Kosteki y Darío Santillán en Avellaneda, durante una manifestación. Desde entonces, las agrupaciones piqueteras sacaron a relucir un arma que hoy -más allá de los problemas sociales- se convirtió en una de las más usadas por sectores delictivos: la escopeta tumbera, un artefacto de fabricación casera, pero con el mismo poder de fuego de las que hacen las grandes fábricas.
Tanto en Tucumán, como en el resto del país, se hace cada vez más difícil controlar este tipo de armas. Ayer, un grupo de policías se salvó de sufrir graves heridas cuando tres menores los enfrentaron con una tumbera. Los delincuentes habían asaltado y golpeado al chofer Miguel Lares en la zona de Alderetes. El remisero, ensangrentado, llegó hasta la comisaría y relató lo que le había sucedido. Así, una comisión policial integrada por los agentes Juan Acosta, Ramón Sánchez, Miguel Pérez, Daniel Quipildor, Antonio Peralta y Cristian Núñez, junto al subcomisario Luis Namen salió a perseguir a los asaltantes. Cuando los encontraron, en la zona del barrio El Progreso, se produjo el tiroteo. Los asaltantes, de 16, 17 y 18 años, estaban armados con la tumbera, pero afortunadamente no hirieron a nadie. Luego de detenerlos (uno había escapado hace poco del Instituto Belgrano, que ahora alberga también a menores delincuentes) se les secuestró un estéreo, una radio y dos CD.
Durante las jornadas de Medicina Legal y Criminalística que culminaron el viernes en Tucumán, el subinspector Jorge Rodríguez, jefe del Gabinete Científico de la delegación Tucumán de la Policía Federal, se refirió a las tumberas. "Es un arma sumamente peligrosa, tanto para quien la usa, como para quien está enfrente. Muchas veces el material no está preparado para resistir la deflagración de los gases. Si los caños se revientan, puede causar gravísimas lesiones a quien la esté usando", indicó el perito.
El jefe de Policía, Pedro Ledesma, y el jefe de Investigaciones, Alfredo Jiménez, se mostraron preocupados por el auge de estas armas. "Son fáciles de hacer, de ocultar y muy peligrosas. Vemos cada vez más en manos de asaltantes", indicó Jiménez.Rodríguez explicó que generalmente se utilizan cartuchos de munición múltiple, calibres 21 o 16, pero que en Buenos Aires se detectó al menos una, con una bala calibre 32. "Este tipo de armas tiene la misma efectividad que una escopeta. El único problema para el que la utiliza es que tiene un solo disparo, pero es suficiente como para causar un gran perjuicio. Puede herir o hasta matar a las personas a las que alcancen los perdigones", dijo el especialista.
Son fáciles y baratas para confeccionar, y se las puede destruir rápidamente. Surgidas de manos de los defensores de un movimiento social, ahora las tumberas están en manos de los asaltantes, que no dudan en usarlas.
Tanto en Tucumán, como en el resto del país, se hace cada vez más difícil controlar este tipo de armas. Ayer, un grupo de policías se salvó de sufrir graves heridas cuando tres menores los enfrentaron con una tumbera. Los delincuentes habían asaltado y golpeado al chofer Miguel Lares en la zona de Alderetes. El remisero, ensangrentado, llegó hasta la comisaría y relató lo que le había sucedido. Así, una comisión policial integrada por los agentes Juan Acosta, Ramón Sánchez, Miguel Pérez, Daniel Quipildor, Antonio Peralta y Cristian Núñez, junto al subcomisario Luis Namen salió a perseguir a los asaltantes. Cuando los encontraron, en la zona del barrio El Progreso, se produjo el tiroteo. Los asaltantes, de 16, 17 y 18 años, estaban armados con la tumbera, pero afortunadamente no hirieron a nadie. Luego de detenerlos (uno había escapado hace poco del Instituto Belgrano, que ahora alberga también a menores delincuentes) se les secuestró un estéreo, una radio y dos CD.
Durante las jornadas de Medicina Legal y Criminalística que culminaron el viernes en Tucumán, el subinspector Jorge Rodríguez, jefe del Gabinete Científico de la delegación Tucumán de la Policía Federal, se refirió a las tumberas. "Es un arma sumamente peligrosa, tanto para quien la usa, como para quien está enfrente. Muchas veces el material no está preparado para resistir la deflagración de los gases. Si los caños se revientan, puede causar gravísimas lesiones a quien la esté usando", indicó el perito.
El jefe de Policía, Pedro Ledesma, y el jefe de Investigaciones, Alfredo Jiménez, se mostraron preocupados por el auge de estas armas. "Son fáciles de hacer, de ocultar y muy peligrosas. Vemos cada vez más en manos de asaltantes", indicó Jiménez.Rodríguez explicó que generalmente se utilizan cartuchos de munición múltiple, calibres 21 o 16, pero que en Buenos Aires se detectó al menos una, con una bala calibre 32. "Este tipo de armas tiene la misma efectividad que una escopeta. El único problema para el que la utiliza es que tiene un solo disparo, pero es suficiente como para causar un gran perjuicio. Puede herir o hasta matar a las personas a las que alcancen los perdigones", dijo el especialista.
Son fáciles y baratas para confeccionar, y se las puede destruir rápidamente. Surgidas de manos de los defensores de un movimiento social, ahora las tumberas están en manos de los asaltantes, que no dudan en usarlas.






