Salen de sus casas y se arriesgan al cruzar un puente - LA GACETA Tucumán

Salen de sus casas y se arriesgan al cruzar un puente

Quienes quieren acceder al Camino del Perú desde el barrio Congreso o desde Lomas de Tafi atraviesan una vía destruida y con escasa visibilidad.

16 May 2021 Por Lucía Lozano

Frenadas. Bocinazos. Maniobras bruscas. El puente que conecta el Camino del Perú con Lomas de Tafí y el barrio Congreso, al oeste de la ciudad, es como una bomba de tiempo. El área metropolitana ha crecido mucho en ese sector y hoy miles de vehículos circulan a diario por allí. Los conductores se arriesgan porque no hay buena visibilidad y el pavimento se encuentra en tan mal estado que prácticamente tiene sólo una calzada disponible para atravesarlo.

El puente queda sobre una calle, a la cual se ingresa por el Camino del Perú (ruta 315, a la altura del 2.200). Esta arteria también se llama Camino del Perú y llega hasta Lomas de Tafí.

Según describe Mariana Cortés, que vive a pocos metros del cruce peligroso, este funciona como una ruleta rusa. “Es una plena subida muy empinada, y sin posibilidad de ver quien viene de frente; te lanzás a subir ese puente y te arriesgás a chocar”, detalla.

Cruzan todo tipo de vehículos,  desde carros a caballo hasta colectivos, camiones y peatones sin nada que pueda garantizarles un mínimo de seguridad. Es una vía de la ciudad que se ha vuelto muy transitada desde que se inauguró Lomas de Tafí, con sus más de 5.000 viviendas. En los últimos años, además, se han sumado  otras urbanizaciones cerradas en la zona. “Es el camino que conecta todos estos nuevos barrios con Yerba Buena. El problema de fondo es que se pobló mucho esta parte del Gran San Miguel de Tucumán, pero la infraestructura no se adecuó a las necesidades de los vecino”, reclama María Dolores Cornejo, que vive en el barrio Congreso y cuyos hijos cursan en un colegio de la Ciudad Jardín.

“A veces, en los horarios pico, se forma una larga fila de autos que esperan para poder atravesar el puente. Es lamentable. Deberían arreglar cuanto antes la otra calzada”, sostiene Víctor Díaz, que tiene un puesto de golosinas en la plazoleta ubicada sobre el Camino del Perú.

ARREGLOS. Frente al Pozo de Vargas se están haciendo obras, aunque solo en un lado de la vía. FOTO LA GACETA/FRANCO VERA

“No sabemos si no terminaron un trabajo de reparación o se le cayó cemento a algún camión de los muchos que circulan por aquí. El puente está muy roto. Hicimos varios reclamos, pero nunca nos dieron una solución. Pasamos por ahí a duras penas y poniéndonos en riesgo muchas veces de chocar contra otro vehículo de frente. Además, el resto del trayecto hasta el Camino del Perú está destruído, muy deteriorado. Pedimos una reparación urgente, ya que circulan muchísimos rodados y puede ocurrir una tragedia en cualquier momento”, exclama Manuel Cheín, vecino de Lomas de Tafí.

Más adelante por este Camino del Perú, en la intersección con Francisco de Aguirre, se llega al Pozo de Vargas (la fosa común más grande que dejó la última dictadura cívico-militar, donde habría restos de unas 148 víctimas). También en ese sector el pavimento está muy deteriorado y tiene otro problema: es justo el límite entre las localidades de San Miguel de Tucumán y Tafí Viejo. De un lado ya comenzaron a hacer los arreglos después de los reiterados reclamos de los vecinos; del otro, habrá que esperar.

Alberto Barrera, el secretario de Obras Públicas de Tafí Viejo, contó que de la parte que le corresponde al municipio taficeño se hizo todo un paño nuevo de cemento porque ese acceso a Lomas de Tafí estaba muy dañado. “Era una obra muy necesaria, ya que la circulación aumentó muchísimo en los últimos años por allí”, describe.

“Antes era una zona oscura por la que nadie quería pasar. Ahora es una vía de conexión obligada para quienes vamos a Yerba Buena. Además de Lomas, hay dos barrios cerrados. Muchos vecinos de acá prefieren resolver sus compras o la educación de los hijos en Yerba Buena antes que en Tafí Viejo”, comentó Cheín. Lamentó que del otro lado de la vía no se esté haciendo nada para repararla.

ASFALTO DAÑADO. En una parte de la vía, donde termina Lomas de Tafí, el pavimento está hecho pedazos. FOTO LA GACETA/FRANCO VERA

Lomas de Tafí cambió la circulación en muchas vías de la capital. Al tratarse de un barrio gigante, se incrementó el tráfico en muchas avenidas y calles que conducen hasta ahí. La Municipalidad capitalina no desconoce esta situación. De hecho, según el secretario de Obras Públicas, Alfredo Toscano, ahora están reparando el asfalto en la avenida América, una vía muy utilizada para llegar a Lomas. “Tenemos en carpeta el arreglo de ese puente, que ahora es un paso obligado para muchos automovilistas. Como se trata prácticamente del único ingreso que tienen algunos vecinos, estábamos esperando que pase la época de lluvia, ya que se trata de una obra que requerirá de un buen tiempo. Hay que levantar todo y hacer el hormigón de nuevo”, especificó.

Cuando ese puente esté arreglado, los automovilistas podrán circular sin tener que contener la respiración. Igualmente, según cuentan, las cosas no se ponen mejor cuando desde allí se dirigen por la ruta 315, en San José y Cevil Redondo. Otra bomba de tiempo que acumula demasiado tránsito, mal estado del asfalto y falta de señalización.

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